Columnistas

La pobreza no se acaba con caridad

Las políticas públicas deben estar dirigidas a estimular la autonomía y la creatividad de las organizaciones.

Miguel Sobrado
Miguel Sobrado

El desarrollo costarricense, aunque exitoso en términos económicos, ha tenido un costo social y político creciente. Mientras el 22 % de la población ha visto sus ingresos incrementarse, el 78 % los ha visto estancarse o reducirse. No se han puesto en práctica políticas económicas y sociales para estimular las iniciativas y el desarrollo del llamado “sector tradicional de la economía” para promover sus capacidades e inserción pujante a la economía nacional.

Hemos dado ventajas a la inversión extranjera, y eso está bien, pero tales ventajas deben ir acompañadas de estímulo a los encadenamientos con la economía nacional, como Israel, que demanda se compre un porcentaje de insumos y servicios nacionales en un plazo razonable.

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