Columnistas

Entre cañas dulces y amargas realidades

La crisis agrícola compromete la seguridad alimentaria y la paz social. Cuando un agricultor abandona su finca, la familia migra a la ciudad, los hijos dejan la escuela, aumenta la informalidad y crecen los cinturones de pobreza urbana

Agricultores, celebraran su día en medio de sus recurrentes preocupaciones
Los agricultores de la zona norte de Cartago salen todos los días a trabajar los terrenos. Ahí siembran, cuidan y recogen las cosechas, en medio de las recurrentes preocupaciones por los altos precios de los insumos y las cambiantes condiciones del clima. Foto: Rafael Pacheco Granados Rafael Pacheco Granados
10/06/2024     San Juan de Chicuá. Fincas, terrenos, cultivos y agricultores afectados por el fenómeno El Niño y muy a la expectativa por llegada de fenómeno climático La Niña. En finca La Juanita, por ejemplo, primero fue lidiar con la ausencia de lluvia y la dificultad para que germinara la semilla en los cultivos, antes de mayo, pero ahora más bien será el exceso de lluvia lo que puede perjudicar los sembríos y consolidar las cosechas. Olga Marín (primer plano) y Alberto Gómez trabajaban trasplantando bulbos cebolla. Foto: Rafael Pacheco Granados
Foto ilustrativa de cultivos de cebolla en una finca en San Juan de Chicuá. (Rafael Pacheco Granados)

Un país que deja morir su agricultura no solo pierde cosechas: pone en entredicho su seguridad alimentaria, debilita su paz social y compromete su futuro como nación.

Por fortuna, llegó a mis manos el video de la niña Isabella Castro G. interpretando Caña Dulce al piano. Esa obra, escrita en 1926 por José Joaquín Salas Pérez y musicalizada por José Daniel Zúñiga Zeledón, retrata la Costa Rica rural idealizada de sencillez y orgullo campesino. Escucharla hoy, cuando los agricultores enfrentan abandono institucional e incertidumbre de mercados, obliga a preguntarse cuánta de esa dulzura permanece y cuánta se ha tornado amarga.

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