Para mantener un sano intercambio de ideas, queremos dar respuesta al artículo del Lic. Jorge Guardia (”El BCCR no tiene metas cambiarias”). Don Jorge, en su publicación, se centró mucho en el tema que más domina (que son las leyes). Sin embargo, según nuestro criterio, dejó por fuera conceptos económicos que son importantes cuando se discute sobre política monetaria.
Como bien dice el refrán, nunca es tarde sí la dicha es buena, y la idea es que quienes no dominan algunos de estos asuntos lo hagan. Además, como bien dijo otro economista, no hay que ser experto para saber que el papel aguanta lo que le pongan. Con conocer algunas definiciones y ver si efectivamente es lo que se está dando en la práctica, basta. No hay mejor guía que el sentido común.
La clase de hoy
En economía, las metas de inflación, el régimen cambiario de flotación y la trinidad imposible son conceptos que han definido y desafiado las políticas monetarias contemporáneas. Aunque para algunos pueden ser conceptos nuevos en el contexto de la teoría económica, han sido objeto de estudio y de debate durante décadas.
Metas de inflación: En un esquema de metas de inflación, la autoridad monetaria establece una meta para la tasa de inflación. Esta se anuncia públicamente con el fin de guiar las expectativas para que los choques inflacionarios sean menos prolongados y persistentes. Cuando hay desviaciones de esta meta, el banco central utiliza su “caja de herramientas”.
Su principal instrumento es la tasa de política monetaria (TPM), aunque también podría utilizar otras, tales como variar el encaje mínimo sobre los depósitos de las instituciones financieras o aumentar o disminuir la emisión de bonos de estabilización monetaria.
Si la inflación se mantiene persistentemente por encima de la meta, el banco central adopta una política monetaria restrictiva, es decir, aumenta su tasa de política monetaria y esto repercute en el resto de las tasas de interés del sistema. En el caso contrario, si la inflación está por debajo de esa meta, la autoridad monetaria ejecuta una política expansiva y, por ende, reduce su tasa de política para tratar de acercarse nuevamente a la meta.
Si bien las desviaciones temporales son parte del ciclo económico, el objetivo es que estas se den por períodos cortos para no afectar significativamente la actividad económica, el empleo y las expectativas. Cuando no se actúa de acuerdo con esta regla, sufre la credibilidad del banco central, uno de sus activos más importantes.
En el esquema de metas de inflación de Costa Rica, la tasa de inflación acumula 17 meses por debajo del rango meta establecido por el mismo BCCR. En ese lapso, el promedio de inflación ha sido del -0,9 %. A pesar de lo anterior, la tasa de política monetaria se mantiene en un 4,75 % desde mayo de este año. ¿Es lógico mantener una política monetaria restrictiva luego de haberse desviado tanto de la meta del 3 %?
Mantener la TPM más elevada de lo necesario es poco deseable. ¿Por qué? Recordemos que las tasas de interés inciden sobre el costo y la disponibilidad de crédito, la inversión, el gasto de los consumidores e inclusive sobre la apreciación de la moneda local. Esta política restrictiva es una de las causas que explica por qué el régimen definitivo se desacelera y el desempleo aumenta. No solo basta con conocer cuáles son las herramientas, sino también cómo y cuándo utilizarlas.
Régimen de flotación cambiaria: En un régimen de flotación cambiaria, el valor del tipo de cambio lo determinan las fuerzas de la oferta y la demanda. Los precios de las monedas pueden fluctuar en función de factores económicos, financieros y políticos. El banco central interviene en el mercado comprando o vendiendo divisas, según sea el caso, para estabilizar el tipo de cambio durante movimientos abruptos.
En este régimen, el tipo de cambio puede fluctuar y es menos predecible, lo que podría generar incertidumbre, en particular para países con una economía tan abierta como la costarricense. Las fluctuaciones moderadas no necesariamente son malas, ya que el tipo de cambio en este esquema actúa como un compensador ante choques, como por ejemplo aumentos en el precio del petróleo o caída en las exportaciones.
Una divisa que flote facilita que el banco central tenga flexibilidad para ajustar su política monetaria en respuesta a condiciones internas sin tener que preocuparse por mantener un tipo de cambio fijo o en rangos muy estrechos. En pocas palabras, es elemento para que esta política sea independiente y se ocupe de su principal objetivo: mantener la inflación cercana a la meta.
Trinidad imposible: Llegamos así al último concepto, la trinidad imposible. Este principio de economía internacional establece que una economía abierta no puede mantener simultáneamente un tipo de cambio fijo (o relativamente fijo), libre movilidad de capitales y una política monetaria independiente. Según lo anterior, un país solo puede elegir dos de los tres mencionados. Si opta por controlar los tres de forma conjunta, puede experimentar desajustes económicos internos, inestabilidad financiera y hasta impactos en la confianza. Para memoria, tenemos la crisis de comienzos de los 80.
La historia económica posee amplia evidencia sobre las consecuencias negativas que experimentaron varios países cuando intentaron controlar las tres variables. Para un estudiante de economía puede ser tentador pensar que sí es posible controlar las tres variables, pero para personas con más juventud acumulada que vivieron épocas cuando esto sucedió, las memorias de los efectos de esta política deberían bastar para no repetir esos errores.
En las condiciones actuales (con más de 17 meses debajo de la meta) si no se ajusta la TPM hacia la baja por temor a que se den salidas “desestabilizadoras” de capitales (que se supone nunca entraron) y así no tener un tipo de cambio mayor, la autoridad monetaria se mete en una especie de trampa de trinidad imposible. No es ninguna teoría de la conspiración, son principios básicos de economía que no atentan contra la ética de nadie.
Lo que sí dijimos
En nuestros artículos anteriores, en ningún momento expresamos que el BCCR estaba incumpliendo la ley, pero sí que, a pesar de tener una meta, parece estar concentrado en el tipo de cambio y también en lo que le pase a la cuenta de capitales. Nadie dijo que la Junta Directiva del BCCR había cambiado oficialmente el esquema de metas de inflación, sino que incumple persistentemente su meta y no actúa acorde con lo que el esquema exige.
Hoy muchos sectores externan preocupaciones por el manejo de la política monetaria. Mencionamos algunos ejemplos. Para el Ministerio de Hacienda, los dolores de cabeza han sido varios. Primero, una desaceleración económica innecesaria y los efectos de la revaluación cambiaria sobre la recaudación tributaria. Segundo, lidiar con altos costos de financiamiento en colones debido a una elevada TPM.
Para el Sistema Financiero, se crearon condiciones para que la demanda por crédito en dólares siga creciendo a tasas aceleradas. En el caso de las empresas que quieren invertir en el país, uno pasa congojas explicando cómo nos volvimos un 25 % más caros, pero seguimos ofreciendo lo mismo (y tal vez menos). Si hablamos de los ahorros de todos los costarricenses, que cotizan en fondos de pensiones, esta política ha significado una pérdida en el valor en muchos portafolios.
Con la inflación cercana al 0 % y el tipo de cambio bajo, los ticos no están sintiendo la mejora. Pero son evidentes los efectos del bajo crecimiento del régimen definitivo y el aumento en el desempleo. Los ingresos de las familias en términos reales se encuentran estancados, lo que significa que su capacidad de gasto es menor para cubrir sus necesidades básicas. Entonces sí, cuando hablamos por los sectores, lo hacemos por los problemas que enfrentan productores, trabajadores, familias y hasta el mismo Estado.
A menudo, cuando un argumento empieza a debilitarse, algunos recurren a tácticas para desviar la atención y confundir la discusión. Con gran pesar, nos vemos en la necesidad de emitir una nota luctuosa en reconocimiento de las omisiones del Lic. Guardia. Mientras algunos se afanan en interpretar las leyes, nosotros seguimos identificando cuántos conceptos económicos básicos se pasaron por alto.
Los autores son economistas.
