Columnistas

Cambios radicales para proteger nuestras pensiones

El régimen de reparto de la Caja Costarricense de Seguro Social recibe menos ingresos cada año

La idea de crear un sistema de pensiones obligatorio fue visionaria, aunque en el camino se cometieron errores garrafales, de tipo político, como permitir la creación de regímenes de privilegio y esconder durante varias décadas el verdadero estado de las reservas del IVM.

Como no se puede llorar sobre la leche derramada, lo prudente es buscar la forma de que no se produzca un descalabro que deje sin protección a quienes han cotizado para cuando su vida laboral llegue a su fin.

El régimen de reparto de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) recibe menos ingresos cada año y los pagos a los pensionados crecen, lo que produce un déficit que está erosionando las reservas.

De no corregirse, en menos de 18 años no habrá recursos y los altos costos sociales y económicos serán enormes.

El 95% de las reservas están invertidas en títulos de Gobierno y no en un portafolio diversificado que permitiría ajustar las fluctuaciones por inflación y pérdidas causadas por la falta de confianza en los valores del Gobierno, los riesgos por los recurrentes déficits y el gran endeudamiento estatal.

La estructura del régimen de pensiones de la CCSS es insostenible, hay que aumentar la edad de retiro de acuerdo con la esperanza de vida, analizar el retiro anticipado y revisar individualmente los ahorros y las pensiones.

Hay que partir de que el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) debe seguir siendo solidario, obligatorio, equitativo y subsidiario.

La sostenibilidad y rentabilidad de las reservas del IVM dependen en gran parte del crecimiento de la economía, la inversión y la generación de más empleo.

Es difícil que la curva demográfica cambie y que la economía crezca dos dígitos. Las condiciones fiscales hacen imposible que el gobierno incremente su participación y, mucho menos, que salga a financiar los déficits crecientes del IVM.

La CCSS debe abrir sus libros a la Superintendencia de Pensiones (Supén) y trabajar en soluciones inmediatas, fundamentadas en estudios actuariales con el propósito de analizar los diferentes escenarios a corto, mediano y largo plazo.

Hay que evaluar un mecanismo que contribuya a crear sistemas escalonados de cuotas y actuar rápidamente, ya que cada vez se agravan más las finanzas.

Hay que ordenar la administración del IVM, incorporar alta tecnología y la fiscalización puntual y vinculante de la Supén.

La Junta Directiva de la CCSS, por su estructura y complejidad, no dispone de tiempo, capacidad técnica y libertad política para manejar competitivamente el sistema más grande del país. Necesita mayor eficiencia y eficacia.

El IVM es la clave de nuestra futura paz social. El Estado no debe seguir dando contribuciones diferentes aprobadas para otorgar privilegios a los grupos de presión.

Un paso fundamental para enderezar las malas decisiones del pasado es acabar con las contribuciones extraordinarias a los fondos de retiro de diferentes instituciones.

Tenemos regímenes para educadores, diputados, expresidentes y empleados del MOPT, Registro Nacional, Incofer, Incop. Japdeva, Hacienda y Comunicaciones, entre otros.

Cada uno goza de diferentes privilegios, de acuerdo con las presiones sindicales. Este desorden crea una obligación para el Estado que este año alcanza un déficit del 2,08% del PIB.

El Estado debería aportar a todos el mismo porcentaje, y quienes quieran asegurarse montos mayores pueden recurrir a las operadoras de pensiones complementarias.

Los bolsillos de los costarricenses no están para seguir sosteniendo aportes patronales diferenciados, pensiones juveniles, contribución desproporcionada para unos pocos y todo el mosaico de beneficios acumulados por los grupos con influencia en los poderes del Estado.

Las mismas reglas deben valer para todos. El Estado debe preocuparse únicamente por los más vulnerables, la solidaridad social y la progresividad.

Los asegurados independientes cada día tienen mayor participación en la conformación de la población económicamente activa y la informalidad no cede debido a las altas cargas sociales, los interminables trámites, los problemas educativos, la inflación y la contracción de la economía mundial.

Las pensiones son esenciales en nuestro sistema de seguridad para apoyar a los adultos mayores. Para tener un ingreso sostenible y robusto, la totalidad de los trabajadores debemos crear un fondo de retiro suficiente, que nos dé sostenibilidad y solvencia para vivir con dignidad, tranquilidad y estabilidad.

Para lograr este cometido, debemos ahorrar mensualmente una suma de dinero en un fondo que sea manejado con gran visión y a un costo mínimo, a fin de obtener una rentabilidad mensual para vivir tranquilos durante nuestra vejez.

jorge.woodbridge@icloud.com

El autor es ingeniero.

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