
El yoga tiene distintas modalidades y no todas buscan lo mismo: algunas ponen el énfasis en el movimiento continuo, otras en la fuerza y otras en la relajación. Jesús Prada, instructor de Yoga en Zenit Sports & Wellness, explica las diferencias entre Yoga Flow, Power Yoga, Yoga Restaurativo y Yoga Sculpt.
Lo que debe saber:
- No necesita hacer posturas difíciles para acercarse al yoga: existen modalidades pensadas para diferentes necesidades y condiciones físicas.
- El yoga puede ser una práctica para trabajar fuerza y movimiento, pero también para darle al cuerpo un espacio de pausa y recuperación.
- Escuchar las señales del cuerpo es parte de la práctica: el reto físico no debería convertirse en una competencia contra usted mismo.
Yoga Flow: movimiento continuo
Como su nombre lo sugiere, Yoga Flow se enfoca en enlazar diferentes movimientos de manera fluida.
Prada explica que esta modalidad aprovecha precisamente esa cualidad de trabajo continuo y secuencial. La práctica no consiste únicamente en llegar a una postura, sino también en pasar de un movimiento a otro.
Esto hace que la sesión tenga una dinámica en la que el cuerpo permanece en movimiento y las diferentes posiciones se van conectando.
Power Yoga: trabaja la fuerza sin pesas
El Power Yoga tiene otra particularidad. Aunque tampoco utiliza pesas, incorpora repeticiones de determinados movimientos para trabajar algunos grupos musculares.
Prada lo explica con ejemplos conocidos: las lagartijas o push ups y las sentadillas.
En una práctica tradicional, una persona podría hacer una repetición de un movimiento y continuar con otro. En Power Yoga, en cambio, puede repetir el mismo gesto varias veces.
“Esta es la particularidad de que a través de algunas repeticiones, pues se entra un poquito, se remarca algunos grupos musculares”, explica el instructor.
La modalidad, entonces, incorpora un componente de fuerza a través del propio peso corporal.
Yoga Restaurativo: una práctica para ir más despacio
Entre las modalidades que explica Prada está el Yoga Restaurativo, una propuesta mucho más suave y pausada. El instructor lo describe como “el yoga más chineado y suave”.
En este caso, se permanece durante más tiempo en pocas posiciones. La diferencia está en que se busca que sean posiciones cómodas, con ayuda de materiales como cobijas, bolsters y bloques.
Estos apoyos permiten adaptar el cuerpo y crear una especie de soporte para cada posición.
“Vamos a una posición y permanecemos para que esta posición nos dé el máximo de beneficio en cuanto a restauración del cuerpo, porque el cuerpo se dispone en una posición cómoda, sin prisa, para permitirse poco a poco soltar”, explica Prada.

¿Para quién puede ser una opción?
Por sus características, el Yoga Restaurativo puede resultar especialmente beneficioso para personas que necesitan avanzar despacio.
Prada lo recomienda para personas que están saliendo de una lesión, adultos mayores o quienes tienen una movilidad que requiere ir poco a poco.
También puede ser una alternativa para quienes nunca han practicado yoga y perciben esta disciplina como algo demasiado retador.
En estos casos, una modalidad con posiciones cómodas y sostenidas puede representar una manera más amable de acercarse a la práctica.
Eso no significa que las otras modalidades sean necesariamente agresivas con el cuerpo. El instructor recalca que el yoga, en sus diferentes propuestas, mantiene como principio fundamental la no violencia.
El yoga también plantea escuchar al cuerpo
Prada recuerda que, independientemente de la modalidad, el yoga no se limita al ejercicio físico. Al tratarse de una disciplina filosófica, espiritual y física, la práctica siempre contempla un momento de meditación.
Además, en los distintos tipos de yoga se pueden utilizar materiales de apoyo. Uno de ellos es la cinta, que sirve, por ejemplo, cuando una persona no logra alcanzar el pie durante un movimiento o necesita apoyo para hacer determinados estiramientos.
Más allá de las diferencias entre modalidades, Prada destaca que el yoga no debería convertirse en una competencia contra uno mismo. La práctica puede implicar un reto físico, pero también requiere reconocer las propias condiciones y avanzar desde el respeto al cuerpo.
“Está bien que nos retemos en la vida a un proyecto por ejemplo de salud, inclusive física, estética y deportiva, pero siempre hay que proceder sin violencia, desde un amor compasivo, primeramente para cada uno de nosotros mismos”, afirma.
Esa idea también ayuda a entender por qué no existe una única modalidad de yoga que funcione igual para todas las personas.
Lo que una persona busca puede ser movimiento continuo; otra puede interesarse más por fortalecer determinados músculos y otra puede necesitar una práctica pausada.
La elección dependerá de lo que cada persona busca trabajar y de las características de su propio cuerpo.
