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Vea toda la luz que se ahorraría al mes si aplica este hábito nocturno

Usted podría recortar ¢5.000 o más su gasto en electricidad con un electrodoméstico más eficiente que su cocina y capaz de hacer los mismos platillos durante la noche

De las ollas de cocimiento lento se sabe que tardan más horas en la cocción de los alimentos respecto a un horno o el disco de una cocina y operan a una temperatura constante siempre. También se sabe que pueden quedarse encendidas de noche sin temor a un incendio. De lo que menos se habla es cuánto ahorran en el recibo de electricidad.

La respuesta a esa pregunta es “mucho” si se compara con una cocina de cualquier tipo de tecnología. Esto puede ser relevante en la economía del hogar en una coyuntura de alzas en los precios de los bienes y servicios en general, en la que se incrementan los gastos pero se mantiene el mismo ingreso.

Además del ahorro energético, permiten aprovechar el tiempo nocturno mientras se duerme, son simples de utilizar y conservan los nutrientes de los alimentos pero con sabores que suelen intensificarse por el periodo extendido de cocción (hasta 8 horas) a fuego lento.

No obstante, antes de profundizar en lo culinario, vea con ejemplos concretos cuánto dinero puede ahorrarse con este electrodoméstico.

La Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) tiene una herramienta llamada calculadora energética la cual permite conocer cuánta energía consumen en kilovatios hora (kWh) los equipos de la casa para mejorar la administración del consumo eléctrico doméstico.

Usar 10 noches al mes, por ocho horas, una de olla de cocimiento lento de una potencia de 120 watts (W) equivale a utilizar 9,6 kWh mensuales. Toda esa energía equivale a ¢707 conforme tarifas vigentes de la CNFL de ¢73,65 por KWh en el bloque de consumo de 31-200 kWh; según los precios de la electricidad residencial que emite la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep).

El costo cae a ¢607 si es la tarifa del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) de ¢63,22 correspondiente a la categoría de consumo de 0-140 kWh.

En cambio:

A) Encender un horno de una potencia de 3.000 W en una cocina eléctrica cuatro veces al mes por dos horas genera un consumo acumulado de 24 kWh que cuestan ¢1.767 mensual si la energía la proveé la CNFL o ¢1.517 si es el ICE.

B) Un disco de vitrocerámica de 1.800 W una hora diaria a lo largo de 25 días demanda 45 kWh en total; equivalentes a ¢3.314 (CNFL) o ¢2.845 (ICE).

C) Una placa de inducción de 2.000 W, por una hora diaria de uso durante 25 días, gasta 50 kWh los cuales salen en ¢3.682 (CNFL) o ¢3.161 (ICE).

De esta forma, el costo para el bolsillo de una olla de cocimiento lento (usada 10 veces al mes durante ocho horas) representa 40% de lo que se desembolsa por encender el horno cuatro veces al mes por dos horas. Frente al uso del disco de vetrocerámica en el ejemplo citado, el gasto de la olla representa apenas 19% respecto a ese dispositivo.

Parte del encanto de estas ollas “a fuego lento” es que producen temperaturas bajas y constantes que suelen oscilar entre 80 y 150 ºC , según sea el fabricante, por lo cual consumen poca energía a lo largo de muchas horas. Esto las vuelve más eficientes frente a otros electrodomésticos.

Otra ventaja de la olla de cocimiento lento es que en ella pueden hacerse prácticamente todas las comidas que normalmente se hacen al horno o en un disco de una cocina eléctrica. Solo tiene que alistar ingredientes, configurar el aparato y olvidarse de este de 6 a 8 horas, al final de las cuales tendrá una comida para alimentar a toda la familia.

Aparte de sopas y guisos, se pueden cocinar granos como frijoles, garbanzos, lentejas y piezas grandes de carnes de res, cerdo y pollo, así como cortes más pequeños como muslos, chuletas u otros o una combinación de vegetales y carnes. También todo tipo de tubérculos: papas, zanahorias, yucas, remolachas; entre otros.

Son tan versátiles que en la vasija ovalada de cerámica que las caracteriza, pueden hacerse una lasaña, hornear panes dulces y salados, queques y mieles y mermeladas.

Usted podría arreglar ingredientes en uno de estos aparatos, irse a dormir (hasta soñar con el platillo) y luego levantarse al día siguiente con la comida preparada sin intervención suya en el proceso y ya lista para llevarla como almuerzo al trabajo o consumirla durante el día en el hogar.

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