Juan Fernando Lara. Hace 3 días
Vista de instalaciones del AyA en Siquirres y labores de limpieza conducidas el martes anterior cuando se detectó la contaminación en la instalación / AyA para LN.
Vista de instalaciones del AyA en Siquirres y labores de limpieza conducidas el martes anterior cuando se detectó la contaminación en la instalación / AyA para LN.

Al menos 30.000 vecinos de las comunidades de Siquirres, Indianas y Pacuaritos, en Limón, siguen sin suministro de agua potable por la contaminación de la fuente local, luego de un derrame de combustible desde una toma ilegal en la tubería de Recope.

La vulneración del oleoducto ocurrió el miércoles 3 de julio, pero el derrame se detectó hasta el martes de esta semana, confirmaron voceros del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), quienes prosiguen análisis para descartar presencia de contaminación en el líquido.

Entretanto, la entidad suministra agua para consumo humano (ingesta y preparación de alimentos) con seis camiones cisternas, que completan seis rutas en jornadas de hasta 16 horas, mientras las familias afectadas por los hampones se obligan a lidiar con las incomodidades derivadas.

El robo de hidrocarburo obligó a cerrar la planta de tratamiento de agua donde debió realizarse una limpieza general de tuberías y tanques de emergencia, explicó Natalie Montiel, subgerenta de sistemas periféricos del AyA.

Montiel agregó que negocian con la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) que asigne dos cisternas más para llevar agua a las casas a partir del lunes, cuando niños y adolescentes vuelven a clases.

Recope estima en 3.000 los litros de combustible para aviación derramados en la fuente de agua de las comunidades que mantiene sin operar la planta potabilizadora del AyA.

Yamileth Astorga Espineta, presidenta del AyA, adelantó que el lunes irá a la zona a valorar la situación en una gira conjunta con el presidente de la Comisión Nacional de Emergencias, Alexánder Solís Delgado, el alcalde de Siquirres, Mangel Mclean, y el gerente de Recope, Max Umaña Hidalgo.

Este sábado, personal del AyA tomó muestras de agua para conducir dos análisis distintos y aclarar si las medidas de contención permiten reanudar el suministro o, por el contrario, extender la moratoria mientras se toman otras acciones.

Uno de los análisis, explicó Astorga, se hará en el Centro de Investigación en Electroquímica y Energía Química (Celeq) de la Universidad de Costa Rica; de los más especializados y modernos en este tipo de exámenes.

“El Celeq previsiblemente hará pruebas el lunes y esperamos resultados el martes. Ese examen nos dará claridad de qué hacer sobre una base científica y técnica y nos aclarará cuál es el estado del lecho del río” explicó Astorga quien, además, anunció que el AyA ordenó un análisis organoléptico centrado en percepción humana de sabor y olor en el agua.

La batería de pruebas también persigue conocer si la filtración de carburante se hundió en el suelo y cuánto.

Personal de Recope ya removió este viernes una capa superficial de terreno en una parte de la zona afectada. Al intensificarse las lluvias en la zona, cualquier hidrocarburo que haya penetrado el suelo terminará arrastrado hacia el río que alimenta las tomas del AyA.

Precisamente, es el variable patrón de aguaceros en la zona, lo que impide determinar con exactitud el alcance de la contaminación.

Sin esa información, explicaron las voceras del AyA, las llaves de la entidad no se abrirán para esa población de Siquirres.