Patricia Recio. 29 noviembre, 2020
Luego de la apertura de playas a mediados de julio, las familias han procurado hospedarse en lugares donde puedan mantenerse dentro de su burbuja. Foto Alonso Tenorio
Luego de la apertura de playas a mediados de julio, las familias han procurado hospedarse en lugares donde puedan mantenerse dentro de su burbuja. Foto Alonso Tenorio

Casas de playa, con piscinas privadas perfectas para familias que quieren darse un respiro sin romper su burbuja y minimizando el riesgo de contagio, se volvieron también un nuevo “negocio” para los estafadores.

Con fotos falsas de viviendas o cabinas que ni siquiera se ubican en Costa Rica, o tomadas de otras publicaciones, así atraen a los futuros vacacionistas que buscan un lugar para pasar días de descanso.

Como es lo usual, piden un adelanto de dinero para asegurar la reserva, pero en las fechas próximas a su llegada simplemente se esfuman y los bloquean de las redes o la plataforma en la que se hizo el contacto.

Otras, como el caso de familias que han compartido sus historias en grupos de Facebook donde promocionan espacios de descanso, se topan con que al llegar al lugar, la casa por la que pagaron no existe.

Así fue como una vecina de Alajuela, quien pidió reservar su identidad, descubrió que la casa por la que cancelaron unos $300 para pasar fin de año no existe.

“Yo posteé en Facebook, en un grupo de cabinas, que andaba buscando una opción para fin de año, y ahí algunas personas me contactaron por privado y otras directamente a la publicación; de los que me escribieron al privado estuve contactando con ellos pero no me inspiraron confianza.

”De hecho uno hasta me dijo que buscara en Booking, la busqué, y aparecía, pero al final no pagué, y después vi que una persona publicó una casa en playa Junquillal (Guanacaste) y yo fui quien la contactó, primero me dijo que para el 31 (de diciembre) no había espacio; al día siguiente me escribió y me dijo que se liberó, me dio las especificaciones, eran como $200 las noche, mandó fotos y me dijo que tenía que pagar el 50%”, contó la mujer.

Incluso dijo, el sujeto que la contactó hasta le ofreció firmar un contrato como muestra de mayor garantía. Así, tras llenar el documento que la persona le envió, hizo la transferencia para pagar más de $300 (la mitad por las tres noches que se quedaría con su familia en la playa).

“A los días que veo que está esta ola de estafas me da por publicar para pedir referencias sobre esa casa y entonces ahí fue donde me dijeron que eso ya había aparecido que era una estafa y que no existe, empecé a escribirle al tipo y ya ahí me bloqueó”, contó la mujer quien planeaba pasar en Guanacaste el fin y principio de año.

Pese a tener los datos de la transferencia y el nombre de la persona a la que está a la cuenta, la mujer dijo que no presentará la denuncia porque le indicaron que las opciones de recuperar el dinero son pocas, más bien dijo ha buscado hacerlo público para evitar que otras personas caigan en este tipo de trampas.

Anuncios con fotos de casas de México y Panamá

Michael Solano quien administra la página “Cabinas y Villas en Costa Rica- Anuncie y Recomiende”, donde más de 87.000 potenciales clientes postean sus búsquedas de hospedaje y más de 200 propietarios anuncian sus espacios, asegura que desde el inicio de la pandemia este tipo de estafas han aumentado.

“Yo tengo cinco años de haber creado el grupo, antes no se presentaba nada de esto o por lo menos nadie lo había denunciado, este año con la pandemia fue como el boom porque la gente prefiere alquilar casas para estar solos (...) como casi siempre se alquila con bastante anticipación, estas personas tienen como un mes o hasta más para hacer sus estafas y que nadie se de cuenta que la casa no existe”, comentó.

Debido al incremento de denuncias por parte de los usuarios, ideó una forma de brindar algo de seguridad a los usuarios y ahora para poder anunciar sus espacios, los propietarios deben llenar un formulario donde se les pide información detallada y solo así sus publicaciones son compartidas.

Solano relató algunos de los casos que lograba filtrar antes de poner el requisito del formulario.

“En uno de los casos fue por medio de otro grupo que alguien dijo que fue a buscar la casa que le estaban alquilando y al final no la encontró; otro caso se filtró porque el que posteaba el anuncio puso que alquilaba en Manuel Antonio, Guanacaste, cosa que no existe, entonces se dio todo el tema, le pidieron toda la información de la casa y el muchacho no sabía cómo darla porque no existía. Al final se logró demostrar que era una casa de México”, recordó.

En otra de las situaciones, los estafadores también se valieron de propiedades de otro país. Esta vez fue gracias a la herramienta de búsqueda de imágenes de Google, que logró descubrir que la vivienda que uno de los miembros de la página le pidió revisar antes de reservar, en realidad era una casa que se vendía en Panamá.

Incluso, en uno de los casos más recientes, la desesperación por no poder publicar debido al requisito del formulario, hizo que el mismo delincuente se delatara.

“Después de esos casos implementé lo del formulario y uno de ellos intentó llenar el formulario, como era un montón de gente no podía sacar todos, entonces duré algunos días para poder hacer el de ese muchacho y él se puso como loco, me mandó mensajes, me llamó en la madrugada, me mandaba mensajes tratándome mal, amenazando, entonces lo que hice fue que más bien lo eliminé y después de que lo eliminé, apareció la dueña real de la casa”, contó.

Durante una conferencia de prensa el pasado 19 de noviembre, el Organismo de Investigación Judicial reveló que las denuncias por fraudes bancarios y estafas se dispararon este año. En total se contabilizaban 4.898 denuncias en lo que va del 2020, cifra considerablemente mayor a las 3.594 registradas en todo el 2019.

Dentro de esa categoría se incluyen los conocidos timos para obtener datos bancarios, pero también la venta de productos y servicios por Internet que no existen.

Durante dicha rueda de prensa, la fiscala General, Emilia Navas hizo un llamado a los ticos a ser más desconfiados y reconoció que aunque se tengan los datos de las personas que realizan el fraude no significa que se vaya a poder recuperar el dinero.

“El Ministerio Público ha trabajado con la policía judicial en importantes y exitosos casos para desarticular organizaciones criminales dedicadas a estafar a un sinnúmero de personas, aprovechándose de la idiosincrasia y cultura de confianza que tenemos en Costa Rica. Pero, aunque logremos identificar a las personas responsables, eso no significa que se vaya a recuperar el dinero”, dijo.

Recomendaciones

¿Cuáles son los detalles que podrían evitarle convertir unos días de descanso en una gran desilusión? Michael Solano, de la página “Cabinas y Villas en Costa Rica- Anuncie y Recomiende”, citó algunos puntos claves.

Por ejemplo, preferir aquellas publicaciones que provienen de páginas y no de perfiles de personas, especialmente si tienen poco tiempo de haberse creado.

En el caso de las páginas, revise la cantidad de seguidores, los comentarios o reseñas (reviews) de otras personas que se hayan hospedado ahí, fotos y detalles del lugar.

Otro consejo es pedir recomendaciones, por ejemplo, sobre cuáles playas visitar, dónde comer o qué supermercado hay cerca. Así se dará cuenta si la persona es realmente dueño del lugar que está ofreciendo.

Como último consejo, pida referencias en grupos como el mencionado, así en caso de que se trate de un caso conocido y antes denunciado otros usuarios le alertarán.