15 julio
Recope utiliza barreras de contención en la quebrada El Coco de Moravia, en Siquirres, para evitar que la contaminación con combustible siga llegando a la toma del AyA que abastece a 30.000 personas. Foto: Cortesía AyA
Recope utiliza barreras de contención en la quebrada El Coco de Moravia, en Siquirres, para evitar que la contaminación con combustible siga llegando a la toma del AyA que abastece a 30.000 personas. Foto: Cortesía AyA

Un total de 30.000 vecinos de Siquirres cumplirán este martes una semana de estar sin agua potable, luego de que una toma ilegal de combustible en el poliducto de Recope, contaminara las fuentes que abastecen el acueducto de ese cantón.

Este lunes, autoridades del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) y la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), visitaron la zona donde se produjo la contaminación del líquido.

La delegación determinó que todavía hay presencia del hidrocarburo Jet A-1 en el suelo y en las piedras de la quebrada El Coco de Moravia de Siquirres. Dicho producto es utilizado como combustible de avión.

Precisamente, según esta última inspección, la contaminación abarca desde esa naciente hasta la confluencia con el río Siquirritos.

Según indicaron las autoridades, las cuadrillas de la Refinadora continúan limpiando el derrame mediante la colocación de barreras de contención en el río y la remoción del terreno contaminado.

“Recope no solo paró la contaminación del poliducto sino que removió parte del material, pero hemos visto que hay material de suelo que se ve contaminado y cada vez que llueve aporta contaminante a nuestra toma de agua”, explicó la presidenta del AyA, Yamileth Astorga.

De acuerdo con la jerarca, será hasta mitad de semana que reciban resultados de las pruebas de laboratorio que se realizaron el pasado sábado. Aún así, será necesario remover el suelo nuevamente para disminuir la fuente contaminante.

“La última muestra que tomamos todavía sale positivo en la fuente. Hoy vinimos con un equipo grande de gestion ambiental, han hecho recorrido por todo el río y se ve que la contaminación llegó hasta esos afluentes, unos dos kilómetros aguas abajo de donde ocurrió el derrame”, añadió.

En la visita de este lunes, las autoridades encontraron que aún hay residuos de combustible en la tierra que la lluvia arrastra hasta la toma de agua. Foto: Cortesía de AyA.
En la visita de este lunes, las autoridades encontraron que aún hay residuos de combustible en la tierra que la lluvia arrastra hasta la toma de agua. Foto: Cortesía de AyA.

En la visita de este lunes, se identificó otro punto del oleoducto que había sido vulnerado por los ladrones de combustible, el cual contaminaba la misma fuente. Ese derrame también fue atendido por Recope.

En la inspección también participaron autoridades municipales, del Ministerio de Salud y de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Uno de los temas que se discutió fueron los protocolos para la atención de eventuales emergencias de este tipo en el futuro.

En esta ocasión, la toma ilegal de combustible fue localizada por Recope una semana antes de que los sistemas del AyA detectaran la contaminación en el líquido.

“Se habló de la forma como se actuó y todo aquello que sea de mejora, hoy coordinamos bastante bien en la comisión municipal de emergencia (...). Hicimos un repaso del protocolo que aplicaron y cuáles son las oportunidades de mejora, porque viendo lo que está ocurriendo, que estos robos cada vez son más frecuentes, tenemos que prepararnos para cualquier otra eventualidad y tener un buen análisis de riesgo, para disminuir al máximo el impacto”, agregó la jerarca de Acueductos

Como parte de ese nuevo plan, Recope y el AyA deberán intercambiar información sobre la ubicación del poliducto y las tomas de agua potable, para señalar los puntos más vulnerables.

Mientras se logra restablecer el servicio, los vecinos de Siquirres, Pacuarito e Indianas continuarán siendo abastecidos por cisternas.

El AyA traslada a diario cuatro camiones y la Refinadora aporta otras cuatro unidades, que además de abastecer a la población, deben suministrar líquido a escuelas, colegios, centros de salud y locales de cuido de adultos mayores.

En el caso de Acueductos, hasta ahora la atención ha significado una inversión de ¢10 millones.