Juan Diego Córdoba González. 18 mayo
Monseñor Quirós afirma que aunque de momento la tecnología los conecta con los fieles, la eucaristía presencial nunca será sustituida. Algunas de las transmisiones han llegado a tener más de 10.000 espectadores a través de los medios oficiales de la Arquidiócesis de San José. Captura de pantalla - San José TV.
Monseñor Quirós afirma que aunque de momento la tecnología los conecta con los fieles, la eucaristía presencial nunca será sustituida. Algunas de las transmisiones han llegado a tener más de 10.000 espectadores a través de los medios oficiales de la Arquidiócesis de San José. Captura de pantalla - San José TV.

Los templos cerraron sus puertas ante la amenaza del nuevo coronavirus, que azota al planeta.

Entonces, las cámaras se encendieron frente los altares y se realizan transmisiones para celebrar misas que se difunden en las redes sociales.

Desde años atrás, la tecnología llevaba actos religiosos a televidentes, radioescuchas y fieles, pero esa era una práctica extraordinaria reservada para enfermos, o para aquellos, quienes, por fuerza mayor, no podían asistir a misa.

Ahora es parte de la nueva normalidad y significa todo un reto para la Iglesia católica costarricense.

No solo por mantener activa la espiritualidad de los creyentes, sino porque frenó, de repente, las ofrendas y dejó sin ingresos suficientes a las parroquias para su operación regular.

Eso incluye pago a trabajadores, sacerdotes, servicios públicos y mantenimiento de los templos. Además, las diversas ayudas sociales que brindan las parroquias a sus comunidades.

A dos meses de que se cerraran los santuarios como medida para evitar contagios, el arzobispo de San José, José Rafael Quirós Quirós, habló con ‘La Nación’ sobre los retos de la Iglesia católica en nuestro país.

— Mientras los templos permanecen cerrados, ¿cuáles son las prácticas que recomienda a los fieles para sustituir temporalmente la misa y actos propios del catolicismo como la confesión y la sagrada comunión?

— La celebración de la eucaristía, la confesión y la recepción de la sagrada comunión son insustituibles, pues todos los sacramentos son acciones salvíficas del señor y de la Iglesia.

“En esta espera debemos fortalecer y alimentar la fe, para que así, alegre y festivamente, volvamos al encuentro comunitario. Aunque se vea inevitablemente interrumpido nuestro encuentro comunitario celebrativo, perfectamente, por medio de la escucha y la lectura de la palabra de Dios, la oración personal o en familia, la meditación, es posible estar en relación constante con el señor.

“De esa manera, la presencia viva del resucitado y, por la acción del Espíritu Santo, nos fortalecemos en la fe, en el amor y entrega a Dios, asumiendo el dolor, pena e incertidumbre desde la pasión de Cristo y, de esa forma, abrirse para el encuentro y ayuda solidaria con el hermano que sufre, en quien encontramos especialmente a Cristo”.

— En medio de la crisis, la tecnología surgió como un repentina aliada de la Iglesia para ofrecer misas y campos de oración, ¿será común ver estas prácticas a futuro, con la llamada nueva normalidad en la que tanto insisten los científicos?

— No puedo negar la gran utilidad y servicio que nos ha prestado la tecnología para alcanzar a muchas personas que desean ardientemente participar en los templos y llegar a otros, que se han beneficiado y han logrado escucha al señor que les habla.

“Sin embargo, la celebración comunitaria de los sacramentos no puede sustituirse por una transmisión mediática, por cuanto no se trata de un simple espectáculo o representación, siendo que todo mira a la comunión y participación, tal y como quiso Jesús al instituir la eucaristía en la última cena: se reunió con sus discípulos, les dirigió su palabra y les entregó su cuerpo y su sangre en forma de comida.

“Pero, lógicamente que todo lo aprendido en este tiempo en el campo tecnológico, nos servirá mucho en adelante para recorrer evangelizando a través de estas nuevas autopistas”.

— Algunos fieles podrían no estar sintiendo la misma conexión, ¿cuál es su mensaje para ellos?

— No solamente los fieles sienten que se les ha quitado algo fundamental, sino a nosotros también pastores, por cuanto, es propio de la Iglesia como la gran familia de los hijos de Dios, vivir la alegría del encuentro.

“No es fácil entrar al templo vacío y celebrar la eucaristía, no ha sido fácil asimilar la ausencia de los laicos comprometidos en las distintas acciones evagelizadoras.

“Las decisiones que nos ha tocado tomar como Conferencia Episcopal han sido fruto de un discernimiento que implica un examen objetivo de la realidad, dejándonos guiar por la acción del espíritu y pensando en el bien común”.

Los templos lucieron vacíos durante la Semana Santa debido a las restricciones de salud por la pandemia de coronavirus. Captura de pantalla - San José TV
Los templos lucieron vacíos durante la Semana Santa debido a las restricciones de salud por la pandemia de coronavirus. Captura de pantalla - San José TV

— Pasaron dos meses desde que se cerraron los templos y podrían pasar otros más, ¿cómo evitar un desarraigo religioso de fieles?

— Si Dios lo permite, a partir del 21 de junio, en forma progresiva y, aplicando el protocolo que hemos elaborado, de nuevo podremos encontrarnos como ha sido siempre en la vida e historia de la Iglesia. La participación personal es el modo ordinario y válido para la celebración de sacramentos.

“Durante estos días se ha informado de celebraciones de cumpleaños y conciertos virtuales, de la misma manera reuniones y clases para los estudiantes. Sin embargo, alguien que hable con la verdad nunca podrá decir que es lo mismo lo virtual que lo presencial.

“En lo espiritual, no se trata de sentir o el criterio personal de decir para mí es mejor así, sino de responder al querer del señor al instituir los sacramentos. Él desea el encuentro personal mediante la acción sacramental por la acción sacerdotal. La fe no es algo meramente personal y privativo, exige la dimensión comunitaria”.

— Mientras no exista una vacuna contra el virus es posible que los templos sean propensos de propagación. Se aglomeran personas, asisten adultos mayores, personas con discapacidad y enfermedades crónicas. ¿Cómo garantizar que los templos seguros contra la enfermedad?

— Lo mismo podemos decir de los cines, restaurantes y otros lugares a los que se les permite ya funcionar con las restricciones. Hemos elaborado un protocolo que entregamos al Ministerio de Salud, del cual esperamos respuesta y lo aplicaremos en todos sus extremos.

“Creo que como Iglesia hemos dado prueba de alta responsabilidad observando y animando a los fieles a acatar las disposiciones sanitarias, incluso tomando nosotros siempre la iniciativa.

“Los resultados positivos que a nivel país se han conseguido responden en gran medida a la historia que entre todos hemos forjado, tanto las generaciones pasadas como las presentes, en aquello que mira a la educación, a la seguridad social impregnada de la doctrina social de la Iglesia, a la acción conjunta de instituciones y, por supuesto, también al buen accionar del Ministerio de Salud con el señor ministro a la cabeza y demás autoridades”.

— Esta situación también ha representado un reto inesperado para las finanzas de las parroquias, ¿corren peligro de cierre algunos templos?

— Lo que corresponde al financiamiento para el salario de trabajadores, el pago de servicios públicos, el sostenimiento de los sacerdotes y le agrego las cuotas de la Caja, los impuestos territoriales, seguros laborales… es motivo de especial preocupación, pues caminamos en la historia con las limitaciones y exigencias propias.

“Hay quienes desconociendo la manera cómo debemos hacer frente a todo esto, creen y hasta afirman que tenemos las arcas llenas y, que, además de esto, el Estado nos mantiene económicamente. Lo que no es cierto, pues los laicos que conocen bien el accionar de nuestras parroquias y curias saben que dependemos de las ofrendas de los fieles y otras formas de ingreso, como turnos o fiestas patronales.

“Hasta donde ha sido posible, se han sostenido empleados, a otros con mucho dolor se les ha aplicado lo que legalmente el Ministerio de Trabajo ha permitido en reducción de jornadas y demás.

“Con mucho sacrificio, las parroquias han salido adelante hasta el momento. Hay fieles que no nos han abandonado, pero, ciertamente, debemos responder con lo poco que tenemos a las responsabilidades que no dan plazos moratorios.

“No somos una empresa lucrativa, servimos desde nuestras limitaciones financieras, pagando lo que legalmente corresponde a nuestros empleados, que no son pocos, además se llevan adelante acciones educativas y sociales, y de esa forma aportamos al desarrollo del país.

“Finalmente, quiero manifestar que no debemos perder la esperanza que nos empujo, no mirar con nostalgia el pasado, sino a emprender con mucha fuerza los nuevos retos. Todo lo permitido por el señor es para nuestro bien: ‘Estoy seguro de que los sufrimientos del momento presente en nada se comparan con la gloria que se nos va a revelar’ (Rom. 8,18). Tengamos la certeza que con la fuerza que procede del Señor y nuestra decisión y compromiso, mediante la unión y solidaridad de todos saldremos fortalecidos en los valores permanentes de la fraternidad y preocupación por el más necesitado y vulnerable. Hay que combatir el virus del consumismo y materialismo, solo desde Dios damos sentido a nuestra vida”