Ángela Ávalos. 19 agosto
En el Hospital Monseñor Sanabria, de Puntarenas, nacieron 770 niños en el primer trimestre de 2018; un 4,8% del total de nacimientos para ese periodo, según el INEC. Foto: Albert Marín.
En el Hospital Monseñor Sanabria, de Puntarenas, nacieron 770 niños en el primer trimestre de 2018; un 4,8% del total de nacimientos para ese periodo, según el INEC. Foto: Albert Marín.

Se espera que su llanto se escuche por primera vez alrededor de las 9:27 de la noche del sábado 1.° de setiembre, en algún hospital de San José, Cartago o Heredia, las tres provincias con más posibilidades de recibir a quien se convertirá en el tico 5 millones.

Ese niño o niña podría nacer en el Hospital Nacional de las Mujeres, en San José; el Max Peralta, ubicado en Cartago, o el San Vicente de Paúl, en Heredia, pues es ahí donde se ha registrado la mayor parte de los nacimientos de acuerdo con datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Esos datos toman como base los nacimientos registrados durante el primer trimestre del 2018, cuando nacieron 15.995 niños en todos los centros públicos y privados del país.

Los tres hospitales con más nacimientos pertenecen a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), y son, según el INEC:

- El Nacional de las Mujeres (antigua Maternidad Carit), que registró en el primer trimestre 1.287 bebés; un 8% del total.

- El Max Peralta, con 1.188 (7,4%).

- El San Vicente de Paul, con 1.182 bebés nacidos entre enero y marzo (7,4%).

Posteriormente, le siguen el San Rafael de Alajuela (1.144 nacimientos; 7,2% del total); el San Juan de Dios, en San José (1.103; 6,9%); y el San Carlos, en Alajuela (915; 5,7%).

Entre tres hospitales privados (CIMA, Católica y Bíblica), se reportan 689 nacimientos.

Según el INEC, solo 95 bebés nacieron en sus casas y 222 aparecen como nacidos en “el resto de instituciones”, que no se especifican.

La reducción en el número de nacimientos, que por primera vez en casi cuatro décadas bajó de los 70.000 el año pasado, ha postergado la llegada del habitante cinco millones a Costa Rica.

Este comportamiento se da en casi todos los países del mundo, con excepción de los africanos.

Países como Costa Rica son sociedades en pleno envejecimiento, con todos los retos que esto implica para los gobiernos y los habitantes de una nación, explicó el demógrafo Enrique Peláez, quien ha sido asesor regional del Fondo de Población de Población de Naciones Unidas (Unfpa) y especialista de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Inicialmente, la llegada del habitante 5 millones se esperaba para el 25 de marzo.

Luego se habló del 16 de julio y ahora se espera que se cumpla la proyección: 1.° de setiembre. Esto último, tras confirmar que en el primer trimestre del 2018 se mantuvo la tendencia a la baja en el número de partos.

Las proyecciones demográficas solo toman como base los nacimientos y las defunciones, no el efecto de la migración. Los especialistas hablan, entonces, de “saldo migratorio cero”.

La caída en la tasa de fertilidad entre las mujeres en edad reproductiva y el hecho de que Costa Rica llegara a la tasa de reemplazo antes de lo previsto (hoy, es menos de 2 hijos por mujer en edad reproductiva), son algunas de las razones que explican porqué el país ha tardado 17 años y medio en alcanzar su siguiente millón de habitantes. El niño 4 millones nació en Limón el 24 de febrero del 2001.

A todo este comportamiento demográfico, se suma el envejecimiento de la población. Casi un 10% de los costarricenses superan los 60 años, una cantidad que se triplicará en las próximas décadas.

El envejecimiento de la población costarricense es un logro pero también un desafío. La alcaldía de Cartago es una de las pocas que impulsa programas de envejecimiento saludable y de atención integral a su población adulta mayor. Foto: Rafael Pacheco
El envejecimiento de la población costarricense es un logro pero también un desafío. La alcaldía de Cartago es una de las pocas que impulsa programas de envejecimiento saludable y de atención integral a su población adulta mayor. Foto: Rafael Pacheco
Podría ser un hombre, hijo de una mujer joven

De mantenerse la tendencia en los nacimientos registrada en el primer trimestre del 2018, el futuro habitante cinco millones tiene casi igual cantidad de posibilidades de ser hombre o mujer, pues la diferencia entre los nacidos según sexo es mínima: 51,2% de los nacidos en los primeros tres meses fueron hombres (8.187 personas), y 48,8% mujeres (7.808).

Más de la mitad, son hijos de mujeres entre los 20 y 29 años. En este grupo de edad, nacieron 8.848 personas (52,8% del total).

La llegada del habitante cinco millones, más de 17 años después de que el país empezara a sumar cifras a los cuatro millones de habitantes, representa un reto en lo social y económico, pues tendrá un impacto en todos los servicios que se le proveerán a esta población.

La estructura de la población costarricense, por sexo y edad, ya es otra y se mantiene en constante cambio previendo que, para el 2030, habrá más población mayor de 65 años que población menor de 15 años.

Esto tiene un impacto en todas las áreas del desarrollo del país, que los actuales y futuros gobernantes deberían tomar más en cuenta.

“El habitante 5 millones sí será un evento para un país tan chiquito como el nuestro. El próximo gobierno se tiene que preparar con una política de sensibilización porque esto no es solo una responsabilidad que recaiga sobre una única institución, como la Caja (Costarricense de Seguro Social), o en los servicios de salud. Esto le compete a todos”, advirtió en enero anterior Olga Araya, demógrafa del INEC.

Enrique Peláez, por su parte, considera vital que estos cambios se tomen en cuenta para el diseño de la política pública en todos los países.

“En América Latina estamos con una reducción en la cantidad de niños que nacen, pero la pobreza continúa teniendo rostro de mujer y de niños. En el otro extremo, hay una presión cada vez mayor en la necesidad de cuidadores para adultos mayores, a pesar de que países como Costa Rica están en la lista de los únicos seis que han firmado una convención para proteger a esta población”, mencionó el demógrafo.