Ángela Ávalos. 19 octubre
Con 86 años, Teresita Aguilar asumió hace casi dos años la presidencia del Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (Conapam). Foto: Rafael Pacheco
Con 86 años, Teresita Aguilar asumió hace casi dos años la presidencia del Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (Conapam). Foto: Rafael Pacheco

Es una de las dos jerarcas adultas mayores del actual gabinete, junto con el ministro de Transportes, Rodolfo Méndez Mata.

Teresita Aguilar Mirambell, presidenta del Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (Conapam), tiene 86 años y, como poeta, además de odontóloga de profesión, no deja de soñar –y trabajar, asegura– para que los ancianos costarricenses cuenten con las condiciones básicas que les provean una adecuada calidad de vida.

Desde el cargo que ostenta hace casi dos años, esta exdiputada aspira a colaborar en la reducción de la brecha tecnológica entre generaciones.

Al mismo tiempo, busca reducir el riesgo de abandono familiar, sobre todo entre los ancianos más vulnerables: quienes viven en pobreza o en pobreza extrema, el grupo hacia donde se dirigen gran parte de las acciones de este Consejo.

Aguilar también sueña con que los ancianos que hoy carecen de dentadura postiza por la pérdida de sus piezas naturales, puedan muy pronto masticar y sonreír sin miedo.

El siguiente es un resumen de la conversación con ella durante el mes dedicado a los adultos mayores.

– Vivimos muchos años; sin embargo, ¿se ha preparado el país para asumir el desafío que ese logro conlleva con condiciones como la demencia?

– Es un tema vigente que me preocupa, no solamente como jerarca sino también como persona. Estamos viendo alrededor nuestro una buena cantidad de amigos, compañeros y colegas, gente que siempre estuvo activa, a uno le llama poderosamente la atención que caigan en demencia. Este es una situación que nosotros apenas estamos empezando y es un tema que está en el plan de gobierno. Vamos a entrarle. Seré totalmente sincera: es una problemática que hasta ahora estamos sintiendo.

– El agua ya llegó hasta el cuello. El exdirector médico del Hospital Geriátrico, Fernando Morales, lo avisó hace décadas.

– Eso es así. Ya le estamos entrando, por ejemplo, a la parte de Alzheimer y otras demencias. Hay que prepararse. Hay que preparar a los familiares.

– Cuando esos primeros signos más evidentes aparecen, la demencia ya había empezado 10 o 15 años antes. ¿Qué estamos haciendo? ¿En la prevención, por ejemplo?

– Conapam tiene la prevención en todos los lugares en donde tiene programas. Eso forma parte de nuestros proyectos desde hace años. Andamos como en 590.000 personas mayores de 65 años en Costa Rica. Y precisamente por eso no hay más personas con demencia. En esa dirección, Conapam ha hecho un trabajo enorme en los centros donde tenemos personas en pobreza y pobreza extrema.

– Las personas con mucho dinero pueden pagar lo que sea para la atención de sus ancianos. Quienes están en estado de pobreza al menos tienen acceso a programas de ayuda. Pero quienes están en el medio, que deben trabajar para sobrevivir, no tienen nada, son los que o cuidan o trabajan. ¿Esto se ha discutido?

– Yo llego aquí y veo un trabajo excepcional que hace silenciosamente el Conapam para sus programas dirigidos a las personas en pobreza y pobreza extrema. Hay alrededor de 135.000 personas mayores de 65 años en esa condición, pero el Conapam no llega ni al 20% de ellos. Eso no significa que estén sin ayuda de otras instituciones del Estado. Tenemos cuatro programas con subsidio: las casas de larga estancia (o asilos de ancianos, que hay 122 en todo el país), centros diurnos (hay 53), un programa de odontología, y la red de cuido. Nosotros no tenemos presupuesto para atender más.

– Con menos de 40 funcionarios, ¿están en capacidad de asumir la rectoría en todo el tema del envejecimiento, sobre todo cuando se trata de las poblaciones más pobres?

– Este no es un asunto de Conapam. Es un asunto país. Estamos esperando varios estudios que nos dirán dónde y quiénes son nuestros adultos mayores. Las redes parten del principio del trabajo voluntario de las organizaciones que hay en las comunidades, porque el Conapam no tiene la capacidad para tener personal atendiendo redes directamente. Teníamos seis trabajadores sociales, y se pensionaron dos. Quedan cuatro para atender todo el territorio nacional. Ahora tenemos una demanda que ha crecido. Pero esto también es un asunto de municipalidades.

– ¿Hacia dónde se enfocan las acciones de Conapam?

– Nosotros estamos haciendo mucho por toda la población. Estamos capacitando en tecnología a las personas adultas mayores para disminuir la brecha digital entre diferentes generaciones en una misma familia. Mi sueño dorado es lo que ha ocurrido en otros países: ojalá, algún día, cada adulto mayor en Costa Rica tenga una tableta o computadora...