Irene Vizcaíno, Patricia Recio. 23 junio
Usuarios de los servicios del Cosevi este lunes en su Unidad de Impugnaciones. Desde este lunes, el uso de mascarillas es obligatorio allí / Cosevi para LN.
Usuarios de los servicios del Cosevi este lunes en su Unidad de Impugnaciones. Desde este lunes, el uso de mascarillas es obligatorio allí / Cosevi para LN.

La covid-19 no da tregua. Este martes 23 de junio se registraron 91 casos nuevos de la enfermedad que causa el virus respiratorio, el cual ha afectado ya a 2.368 personas, desde marzo que llegó a Costa Rica.

Además de un alto número de contagios, también se incrementaron las hospitalizaciones al llegar a 30, el número más alto hasta la fecha, tres de ellas en Unidad de Cuidado Intensivo (UCI), con edades de 27, 43 y 61 años.

Los datos se sumaron a la advertencia del ministro de Salud, Daniel Salas, de la posibilidad de que haya en el país transmisión comunitaria, específicamente en el distrito josefino de Pavas.

Esa comunidad, ubicada en el oeste del cantón de San José, pasó de tener 22 casos durante tres meses a tener 42 en solo los últimos cuatro días.

Una clara evidencia del riesgo es que muestreos de aguas residuales realizados por el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) detectaron el virus SARS-CoV-2 que trasmite la enfermedad.

Eso significa, dijo Salas, que hay personas que están “excretando” el virus.

Otra de las alertas fue la detección de seis personas que no tienen síntomas ni tuvieron nexos con un contagiado, sino que se detectaron en muestreos, por ser esta una de las zonas bajo vigilancia comunitaria.

Por todas estas razones, Pavas fue declarado en alerta naranja por alta circulación del virus a partir de la medianoche de este martes y se recomienda el uso de mascarillas no solo en establecimientos o transporte, sino incluso en la vía pública.

“Por esas consideraciones es el distrito donde se ha encontrado mayor peligro de evidenciar transmisión comunitaria, estamos haciendo una investigación amplificada, un muestreo en diferentes en zonas”, advirtió.

La transmisión comunitaria se da cuando ya no es posible trazar o determinar la fuente del contagio.

La situación se da además en uno de los distritos más poblados del país. Aquí viven al menos 84.000 personas en 9,34 kilómetros cuadrados.

“Una alerta naranja es para evitar una alerta roja, por defecto todo el país está en alerta amarilla, si decidimos elevar a naranja es para hacer mayor contención, que no vaya a haber transmisión amplificada, que no vaya a haber alerta roja, que tiene implicaciones más severas desde el punto de vista sanitario”, dijo.

La alerta naranja implica mayores restricciones a comercios y en circulación vehicular, desde las 5 p. m. y hasta las 5 a.m. Se exceptúan de esa restricción la carretera de Circunvalación y las rutas 27, 209, 210 y 214.

Quedan bajo vigilancia las zonas colindantes, ante el riesgo de aumento de contagio en los barrios vecinos.

Salas insistió en el compromiso para no romper las burbujas sociales, como ocurrió en el caso de Pavas, donde días atrás se dio a conocer de la realización de un té de canastilla que permitió al menos 15 contagios.

La semana comenzó con el anuncio del uso obligatorio de mascarillas para personas que atienden público en comercios e instituciones, así como para clientes en restaurantes, teatros, cines, bancos, además de asistentes a iglesias o usuarios de transporte público.

Esta decisión, informó Salas el lunes, se da en respuesta al “acercamiento peligroso” que está dando el país a la transmisión comunitaria.

Con ese riesgo han contribuido no solo condiciones de trabajadores agrícolas en zona norte, sino celebraciones familiares en cantones de la Gran Área Metropolitana (GAM), que han ameritado un fuerte llamado de atención.

En el caso de Pavas, aclaró, el uso de los dispositivos en vía pública no es obligatorio, pero sí recomendable.

Recordó que las mascarillas no solo se pueden comprar, sino que se pueden hacer en la casa.

“El uso de mascarilla no es licencia para romper la burbuja o desatender. Hay una guía para confeccionar la mascarilla, se puede hacer con poco más de ¢1.000, se pueden confeccionar varias, o bien hay que ver cómo se puede tratar en lugares específicos de conseguir algún apoyo especial”, añadió el jerarca.

Con Pavas, son tres las comunidades de la Gran Área Metropolitana (GAM) en alerta naranja, pues ya estaban Desamparados y Alajuelita.

Salas había advertido el viernes el temor de transmisión comunitaria en Desamparados, pues encontraron casos dispersos.

Acciones contra fiestas

Para intervenir en las celebraciones que se realizan indebidamente en propiedades privadas, la Fuerza Pública está investida como autoridad sanitaria, informó el ministro de Salud.

No obstante, advirtió, si continúan estos festejos, no hay forma de hacer supervisión en todos los casos. Si se da un caso, es posible denunciarlo a la línea 1322.

Salas aseguró de que se procura que la intervención sea lo más “homogénea” posible, independientemente del barrio donde se realice.

“Hemos estado trabajando en los protocolos de accionar, habrá situaciones particulares que no se manejan idénticamente. Lo importante es que la población nos ayude a no hacer esas actividades”, manifestó.

Apuntó a que el llamado es a evitar estas celebraciones que implican aglomeración de personas, y va dirigido a todas las clases sociales, a los que viven en un barrio o en condominio.

La sanción en un condominio, dijo, será igual de severa porque se incumplen obligaciones sociales con las otras personas que viven ahí, pues se puede favorecer la exportación de casos o originar una “ola”.

Recordó que han atendido situaciones que derivaron en tal cantidad de contagios que incluso escalan a la declaratoria de alertas en un cantón.

“Hay muchas fiestas que no se denuncian y no se captan y puede ser que originen una transmisión grande y cuando nos damos cuenta ya es muy tarde (...) llegaron 10 personas y esas 10 expusieron a 100 y cuando nos damos cuenta hay 10.000 expuestos por una sola actividad”, añadió.

Respuesta a comunidades

Frente a las situaciones que se han dado en diferentes comunidades con gran cantidad de casos, el presidente ejecutivo de la CCSS, Román Macaya, aseguró que desde el Centro de Comando de Operaciones se han ordenado acciones desde el inicio de la pandemia.

“Hay equipos en cada una de las áreas de salud que hacen la investigación y toma de muestras a domicilio, la entrega de equipo de protección personal y otros materiales y el tamizaje comunitario, además de los sitios centinelas donde se toman muestras en las diferentes comunidades que se identifican como de alto riesgo.

“En Alajuelita se incluyen 3 sectores: San Felipe, Concepción y San Josecito; tres en Desamparados, y en Pavas está el sitio centinela”, dijo.

Macaya aseguró que todas esas áreas se han reforzado y se ha sustituido personal para asegurar que siempre haya disponible.

Situación en hospitales

De las 30 hospitalizaciones reportadas para este martes, hay 20 pacientes en el Centro Especializado de Atención de Covid-19 (Ceaco), en La Uruca, tres personas en cuidados intensivos y siete en salones de hospitales nacionales.

Según Macaya, el mayor desvelo es el peligro de que se saturen los hospitales; sin embargo, dijo, lo más preocupantes son los cubículos de cuidado intensivos, pues la disposición de camas para pacientes no críticos “es manejable”.

Por una parte, están los 88 espacios en el Ceaco y las alas reservadas en diferentes hospitales para enfermos de covid.

La preocupación surge este martes con la segunda cifra más alta de contagiados desde la aparición del primer caso en el país. La mayor fue el viernes pasado con 119 contagios, situación que obligó a suspender la fase tres de reapertura económica.

“En las unidades (UCI) no solo es la cama, tiene que tener el equipo y el recurso humanos que van a atender, intensivistas, neumólogos, enfermeras especializadas. Día a día, monitoreamos cuántas camas hay disponibles de UCI, para los que se han asignado anda por encima de 40″, dijo.

Si se llegaran a ocupar, se podrían convertir hasta 32 del Ceaco en cama para paciente crítico y luego comenzar a trabajar en los hospitales para dotar otras de los equipos necesarios.

Macaya informó además de que se está a la espera de 311 ventiladores más. Hay disponibles más de 500, algunos en uso, otros que se enviaron a reparación.

Ante una emergencia, se pueden tomar unos 100 para equipar otras camas.

No obstante, recordó que no hay sistema de salud en el mundo que soporte un crecimiento exponencial.

“Si estamos contando con que la Caja va a poder atender todos los pacientes que se pueden generar, estamos muy equivocados”, dijo.

En el tema de equipos, el jerarca aseguró que también adquirieron recientemente 19 millones de mascarillas que deben entrar a partir de esta semana y hasta agosto.

No obstante, Macaya no ocultó que estén en búsqueda de proveedores que cumplan con las especificaciones y tengan precios razonables. Incluso, dijo, evalúan si la misma Caja debe producir las mascarillas.

“En términos de mensaje, diría a los emprendedores que quieran producir ‘vamos a estar en compra continua de mascarillas que cumplan especificaciones y precio'.

“Tenemos que comenzar a normalizar muchos de los procedimientos que hemos tenido que ir postergando, eso solo aumenta la demanda interna de la Caja de mascarillas, eso es sin incluir readecuación de servicios”, dijo.