
“Lo que más me duele no es el dinero, aunque me causa mucho pesar. En última instancia, se van a perder vidas por esto. Las vidas se dañan. Las vidas se afectan”, advirtió el presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Álvaro Ramos Chaves, en referencia a las otras consecuencias de los ataques de delincuentes informáticos, como el sufrido por los servicios de salud, financieros y administrativos de esta institución, hace una semana.
Las manifestaciones las hizo durante la conferencia de prensa de este miércoles 8 de junio, al actualizar el estado en el que se encuentran funcionando Ebáis, hospitales, clínicas y sucursales de la CCSS en todo el país. Ramos dijo que, al 7 de junio, los análisis informáticos registran 759 servidores infectados y 10.400 computadoras. Cerca de un centenar de servidores, dijo Ramos, fueron encriptados; es decir, sus datos fueron secuestrados o robados. No detalló cuáles.
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Por prevención y mientras se asegura la limpieza de la arquitectura de la red, se desconectaron sistemas como el Expediente Digital Único en Salud (EDUS), con la información médica de todos los asegurados, y el Sistema Centralizado de Recaudación (Sicere), con los datos de todas las planillas de trabajadores.
No hay certeza de cuándo se volverán a reiniciar, aunque Ramos espera que en mucho menos del tiempo que le tomó a Irlanda, país que sufrió un ataque similar en mayo del 2021 y tardó tres meses en volver a la normalidad sus servicios de salud.
“De alguna manera, como sociedad, estamos pagando el precio de haber tolerado eso. Cuando tolerás la impunidad en cosas como los robos bancarios y que desde la Reforma llamen a Raimundo y todo el mundo, entonces terminás en esto. Al no tomarse con seriedad la protección de los datos de las personas y la gestión de los sistemas informáticos, caemos en esto otro.
“El día en que alguna madre tenga que llorar porque no pudimos atender a su hijo porque no nos tomamos en serio a tiempo, no ahora, no en la Caja, desde atrás, porque hemos tolerado la impunidad en los comportamientos delincuenciales... Ojalá que este dolor que estamos sufriendo como sociedad sirva como lección aprendida de que ya no podemos más.
“Estamos viviendo en un mundo nuevo, donde por no tomarnos en serio la protección de datos y el robo de información y que esta se comparta para crímenes, terminamos pagando un precio más alto, mucho más que el dinero. Empezamos a pagar un precio en vidas”, advirtió Ramos.
Hasta ahora, los jerarcas de la institución aseguran que un 92% de todas las atenciones programadas en esta primera semana se han brindado con relativa normalidad, aunque “a pie”, con el uso de expedientes físicos, o de papel. Se está haciendo un esfuerzo multiplicado varias veces, aseguran, para dar continuidad a la atención.
Esto ha representado prolongadas esperas en todo: citas, procedimientos y cirugías; también en trámites administrativos como pago de incapacidades, cancelación de créditos hipotecarios y pagos a proveedores.
