
El tren eléctrico Tibi todavía no tiene rieles, estaciones ni vagones circulando entre San José, Cartago, Heredia y Alajuela. Pero tras años de estudios, promesas y trabas, el proyecto acaba de superar una de sus pruebas más importantes: asegurar los $800 millones con los que se pretende transformar el transporte público en la Gran Área Metropolitana (GAM).
Pero antes de que entre a operar el Tibi, que significa “ciempiés” en lengua ngäbe, se debe superar una serie de etapas, que incluyen nuevos estudios ambientales, varias licitaciones, más de 140 expropiaciones y un extenso proceso de diseño y construcción.
La estimación del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) es que, en los plazos más optimistas, el Tibi podría estar operando las líneas que contempla el proyecto para finales del 2031.

El presidente ejecutivo de Incofer, Álvaro Bermúdez Peña, detalló que en esta primera etapa se licitarían, además del diseño, construcción y equipamiento del tren, otras contrataciones para gestión del proyecto, supervisión y unidad ejecutora.
En una siguiente fase, cuando el desarrollo de las obras esté avanzado, comenzará el proceso para contratar una concesionaria que se encargará de la operación y mantenimiento del sistema.
Sobre ese último punto, el jerarca refutó a los diputados de oposición, quienes sostienen que contratar una empresa para operar un sistema que no construyó sería más difícil y costoso. Según dijo, se cuenta con los estudios de mercado que contradicen esa afirmación.
El siguiente es el detalle del cronograma que las autoridades manejan hasta ahora y las fases por implementar:
- Segundo semestre del 2026. El Incofer publicará las licitaciones dirigidas a conformar unidades ejecutoras, oficina de gestión de proyectos y supervisora. Además, se avanzan en expropiaciones y en completar estudios pendientes.
- I Semestre del 2027. Se publica y adjudica (en el escenario más optimista) el cartel de licitación para el diseño y construcción del sistema de tren eléctrico.
- II Semestre del 2027. Se daría orden de inicio para el diseño del proyecto.
- 2028. A lo largo de este año, se tiene previsto que finalice la etapa de diseño y se inicien las primeras obras en la línea entre San José, Heredia y Alajuela, que será la primera en construirse.
- 2028. Este mismo año, debería iniciar el proceso de contratación de la firma que se encargará de la operación y mantenimiento del sistema ferroviario.
- 2029. Continúa la construcción de la línea hacia Alajuela. Durante ese tiempo el servicio regular que se conoce ahora se mantendría suspendido. En paralelo, comenzarían las etapas de diseño de la línea a Cartago.
- 2030. Entraría en operación la línea San José- Alajuela, para dar inicio a la construcción de la línea San José-Cartago-Paraíso.
- 2031. La estimación del Incofer es que al finalizar este año, el sistema completo esté en operación.
Trenes de lujo y dos grandes terminales
El presidente del Incofer, Álvaro Bermúdez, adelantó cómo operaría el tren una vez que entre en servicio, y aseguró que comprarían los “trenes más modernos” que se puedan adquirir.
El detalle de las unidades se conocerá una vez completada la licitación, ya que se encargarán equipos nuevos. Sin embargo, entre las condiciones contempladas en el estudio de factibilidad del proyecto, se cita que se encargarían 28 trenes de doble composición cada uno, con una capacidad de 645 pasajeros cada uno.
La estimación es que en cada vagón viajen alrededor de 320 personas, con una ocupación de seis pasajeros por metro cuadrado, especialmente en horas pico.
Actualmente, el servicio de Cartago, que es uno de los que opera con mayor saturación, maneja una capacidad de 372 pasajeros o de hasta 700 cuando se dobla la cantidad de vagones en un viaje.

Los futuros trenes tendrían vagones de 32 metros, contarían con aire acondicionado, información de estaciones y serán en piso bajo para mejorar la accesibilidad. La velocidad máxima a la que viajarían las unidades sería de 70 km/h.
El recorrido total del tren en ambas líneas será de 51,9 km, pero se duplicará la actual vía férrea para asegurar la frecuencia de los viajes en ambos sentidos. La vía existente será sustituida, además se construirán ocho pasos a desnivel: seis ferroviarios y dos carreteros.
El horario del servicio será de 4 a. m. a 11 p. m. con frecuencias de 10 minutos en hora pico entre semana, 15 minutos en hora pico los fines de semana y 40 minutos en horas valle.
El jerarca de Incofer detalló que se mantendrán las 31 paradas actuales, pero adelantó que en casos puntuales estas podrían ser movidas unos metros según resultados de estudios de demanda. Todos los andenes serían reconstruidos para adaptarse a los nuevos trenes.
Otra de las novedades es que se construirán dos granestaciones principales, en donde se ubican actualmente las terminales al Atlántico y al Pacífico, en San José.
Ambos sitios contarían con comercios, espacios con comodidades para esperar el tren y parqueos. Ahí mismo convergirían paradas de buses con pasarelas, así como sitios seguros y techados para movilizarse de un transporte a otro.
Además, el plan contempla una nueva línea que conectará las estaciones al Atlántico y al Pacífico a fin de que pueda realizarse el recorrido completo en tren, para quienes por ejemplo deban viajar de Cartago a Alajuela.
El presidente de Incofer agregó que la intención es que el Tibi funcione interconectado con otros medios de transporte público como buses y taxis.
Dicho plan se encuentra en estudio. Sin embargo, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) asegura que el tren se convertiría en la columna vertebral del sistema de transportes del área metropolitana, de ahí que incluso deberá rediseñar el plan de sectorización del servicio de bus.
Sobre ese punto, Bermúdez destacó que desarrollan coordinaciones con cámaras de autobuseros, desde donde el proyecto es visto con buenos ojos.
“Es un mito, el tema de que los autobuses no quieren que el tren avance. Hoy en día, se entiende que si la demanda del tren aumenta, le beneficia a los autobuses y viceversa”, agregó.
Tarifas, subsidios y descuentos por tramos
Los estudios presentados hasta ahora por el Incofer y contemplados en el proyecto estiman que las tarifas del nuevo tren podrían rondar entre los ¢1.000 y ¢1.250. No obstante, los montos aún deben someterse a la aprobación de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep).
El jerarca de Incofer adelantó que se valoran mecanismos como el pago fraccionado. Es decir, que quienes realicen recorridos más cortos paguen una tarifa de acuerdo a ese trayecto, así como la aplicación de descuentos para quienes adquieran tarjetas para el uso del sistema en forma semanal o mensual.
“Tenemos mesas de trabajo con Aresep desde hace mucho tiempo para modernizar el sistema de tarifas y poder incluir, una vez que entre en operación el tren eléctrico, algunos descuentos, como existen en cualquier parte del mundo donde los usuarios pagan una tarjeta anual o mensual, y entonces tienen algún descuento”, explicó.
Bermúdez insistió que se cuenta con estudios financieros revisados por los organismos multilaterales que financian el proyecto y que estos garantizan que las tarifas serán socialmente aceptables.
El anterior gobierno confirmó, desde la presentación del plan, que el tren no sería subsidiado. Alegó que el aporte del Estado será la contrapartida que deberá aportar al proyecto.
Por esta razón, los usuarios pagarían para financiar la operación y mantenimiento del sistema, el cual se entregará en concesión a una empresa distinta a la que se ocupe de la obra.
Sin embargo, Bermúdez indicó que existe el compromiso de la Administración de que, en caso de que la demanda sea menor a la estimada, sí se otorgue un aporte estatal, aunque no detalló hasta qué monto.
El proyecto del tren eléctrico se financiará con un crédito de $800 millones, compuesto por $550 millones del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), incluyendo apoyo del Fondo Verde para el Clima y $250 millones del Banco Europeo de Inversiones.
Además, el MOPT deberá aportar $26,5 millones para las expropiaciones.
