El colapso de una alcantarilla corrugada que llegó al límite de su capacidad, producto de las fuertes lluvias de este miércoles, ocasionó un hundimiento que mantiene interrumpido el paso con la principal vía de acceso al único puerto internacional en el Pacífico costarricense.
Aunque el punto en el km 56 de la vía entre San José y Caldera, donde falló el sistema de manejo de aguas, no había sido identificado como un “sitio problemático” por el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme), expertos de ese ente técnico advirtieron sobre la necesidad de valorar la importancia de estos elementos dentro de la infraestructura vial.
“Podemos ver como, por el resultado de un colapso de una alcantarilla el día de ayer, hoy está inhabilitada una de las carreteras más importantes del país”, indicó el ingeniero Roberto Villalobos, vocero del Lanamme.
¿Por qué falló?

Globalvia, la empresa a cargo de la operación de la carretera, atribuyó el colapso de la alcantarilla al taponamiento producto de la acumulación de troncos y sedimentos que fueron arrastrados por los fuertes aguaceros del miércoles.
El experto del Lanamme, explicó que esto ocurre porque se excede la capacidad de diseño de las alcantarillas.
De acuerdo con Villalobos, las alcantarillas están diseñadas para operar a canal abierto, es decir, que no deberían operar a presión, por lo que cuando un sistema de alcantarilla empieza a trabajar a presión, es cuando pueden presentarse problemas serios.
Los problemas pueden ir desde filtraciones de agua dentro del relleno de la carretera, a lo largo de la estructura de la alcantarilla o alrededor de esta, pues cuando este sistema está presurizado, aguas arriba de la carretera se comienza a acumular cierto nivel de agua, y los rellenos de las vías no están diseñados para operar como represas.
“El agua, al intentar pasar a través del relleno de la carretera, lo que va a generar es un arrastre de sedimentos, un arrastre de material fino y eso es lo que uno ve como una formación primero de un hundimiento leve y eventualmente, conforme se desarrolla, ya sea a lo largo de varios eventos o a lo largo de un solo evento grande, un hundimiento que puede llegar a, como en el caso de ayer, cortar el paso por la vía”, agregó.
A criterio de Lanamme, lo ocurrido refuerza la necesidad de tener programas de mantenimiento e inspección que aseguren que estas estructuras estén en buena condición, sin obstrucciones, ni problemas de capacidad como hundimientos o depresiones en la capa superficial y grietas en el relleno de la carretera.
De acuerdo con Globalvia, la alcantarilla afectada en Coyolar tenía dos metros de diámetro y antes de que ocurriera la emergencia, se ejecutaban labores para sustituirla por una de mayor capacidad.
Esa situación, a criterio del jerarca del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), Efraím Zeledón, los “hace pensar” que la empresa ya había identificado la necesidad de sustituir ese sistema y por tanto los haría responsables del cierre de la ruta, al no haber ejecutado esa labor antes.
Ante dicho razonamiento, agregó que iniciarán las gestiones para determinar si corresponde el cobro de una multa de $50.000 por cada día de cierre de la carretera.
La estimación de la empresa es que para este viernes en la tarde se complete la conformación de un relleno a un lado de la vía para habilitar un carril, que funcionará como un paso alterno entre ambos sentidos. El martes se colocaría un puente bailey en el otro extremo para disponer así de dos vías, mientras se completa la sustitución de la alcantarilla y reparación definitiva de tramo colapsado.
