
Un día, el creador de contenido Juan Bautista Alfaro Rojas entró en el celular a la aplicación móvil del banco a pagar una deuda y vio su cuenta casi vacía. Unos ¢50.000 en vez de ¢1,5 millones de prestaciones laborales de su último trabajo.
Juanbacaminando, como es conocido en línea, tenía dinero reservado para iniciar un proyecto propio y de ahí se pagaba la comida y ayudaba a su mamá. Asustado, llamó al banco donde le contaron que fue embargado; no estafado.
Según su relato, en los tribunales luego le dijeron que podía revisar todo en un archivo en línea. Se sentó. Leyó. Y luego se quedó unas dos horas inerte tratando de entender qué había ocurrido.
“Uno no se espera que por una denuncia por algo de interés para toda la población costarricense vaya a haber una represalia de este tipo”, expresó Alfaro Rojas en entrevista el 23 de junio.
“Y ahí me dije: por esto es que la gente no se mueve. Por esto es que en Costa Rica mi familia hemos sido calladitos, viendo para abajo. Eso es lo que yo tengo que pagar.”
Aquello ocurrió en julio de 2025. Tenía 30 años y había renunciado a su empleo dos meses antes para dedicarse a crear contenido sobre ambiente y territorio.
Así descubría que Enjoy Hotels & Resorts S.A. —concesionaria del proyecto Bahía Papagayo en Playa Panamá— lo embargó como antesala de una querella penal por difamación y una demanda civil de $342.000, a raíz de un video que él publicó denunciando presuntos daños ambientales ligados al proyecto.
El 26 de junio, el tribunal lo absolvió de la querella penal por difamación pero, a pesar de la sentencia absolutoria, el ambientalista mantiene una demanda civil y un embargo preventivo.
El campo, la madre, los árboles de ‘Juanbacaminando’
Alfaro Rojas habla con el verbo del activista en sus videos. No obstante, también se escucha a la persona detrás del personaje público, cuando cuenta que creció en el campo, en una familia numerosa, conservadora, de esas que enseñan a no tirar basura a la calle y llevarla en la bolsa del pantalón hasta llegar a casa.
Dijo que su mamá —adulta mayor, con una pensión básica del régimen de invalidez, vejez y muerte— le inculcó “desde chiquitico” ver la naturaleza como una hermana. Le contaba, mientras cruzaban el Cerro de la Muerte, “que antes sí se talaba y qué dicha que ya no”.
Crecer ahí, en el campo, también significó crecer sintiéndose diferente.
“La sensación de soledad ha sido una constante en mi vida”, afirmó, “creciendo como un hombre homosexual en el campo costarricense, en una familia conservadora.”
Ese hilo afirma que atraviesa su historia mucho antes de que apareciera una empresa en ella.
Estudió, trabajó y ha procurado sustendo económico para su madre según sus posibilidades.
En mayo de 2025 dio el salto venía planeando: zambullirse de lleno a la comunicación ambiental. Dos meses después, vino el embargo y lo primero que pensó fue cómo seguiría ayudando a su mamá.
Lo que Enjoy Hotels & Resorts ejecutó sobre sus bienes no era, según él, un asunto de dinero.
“Cuando alguien tiene ¢1,5 millones y un derecho evaluado en tal vez ¢10 millones, uno diría que tal vez había otras formas de manejar las cosas. Pero definitivamente esto no es una cuestión de dinero”, declaró.
Lo que siguió luego fue un periodo que describió como una desconexión.
Por dos meses visitó medios de comunicación, habló del caso, siguió publicando. Sin embargo, dice que lo hacía como desde afuera, distinto al mundo interior que atravesaba.
“Me di cuenta que estaba utilizando las válvulas de escape que me enseñaron en mi casa; me estaba llevando a magnificar la sensación de inseguridad. Si seguía así, no iba a ser sostenible ninguna lucha ni ninguna vida”, confesó.
En octubre pasado, tuvo lo que él llama un momento de recogimiento. Tocó tierra. O, mejor dicho, la sintió moverse bajo los pies.

Fe, terapia y pareja de Juanbacaminando
La mañana de esta entrevista, dijo que venía de terapia y lo mencionó sin rodeos. Entre el proceso legal, la incertidumbre y el peso acumulado de simbolizar la indignación de otros hay que buscar un sitio donde procesar. A eso se sumó, un apoyo inesperado.
“Mi novio es una relación que viene en el momento del embargo y ha sido un pilar a lo largo de todo este tiempo”, contó.
Pero el soporte más sorpresivo dijo que es la gente reza por él.
Al pie de sus videos divulgados en los días previos al juicio afirmó que suele hallar un tipo de comentario reiterado: quienes dicen estar orando por él.
“Me parece muy interesante porque en el imaginario colectivo la defensa del territorio y la espiritualidad nunca han sido amigas”, matizó con tono del activista.
“Y de verdad me hace sentir un nivel mayor de protección”, dijo de seguido el joven que encarna a @juanbacaminando. Él se define como católico, pero con sus conflictos con la religión.
Esa fe se acentuó tras leer un artículo de prensa que listó las muertes de activistas ambientales en Costa Rica y que, recalcó, lo dejó pensando en protocolos de seguridad que nunca antes, como tico, creyó necesario considerar.
“El destino de las personas defensoras del territorio en Costa Rica en su mayoría es la muerte”, declaró sin dramatismo, como quien notifica un dato y lo incorpora.
Voz en activismo ambiental
Hubo un momento, después de las elecciones de febrero, en que se preguntó para qué seguir. Factores familiares, políticos, emocionales, todo se le juntó.
“La Costa Rica después de febrero es definitivamente otra”, aseguró, sin elaborar más.
El juicio que arrancó el 26 de junio es penal. La pena por difamación no contempla prisión, sino días multa. Pero la vía civil —los $342.000— no ha llegado siquiera a su primera audiencia. El embargo sobre sus cuentas sigue vigente.
Resolvió que el camino era continuar, pero con una voz diferente. Reconoció que antes fue más beligerante, más acusativo hacia figuras concretas.
“Ahí me di cuenta que perdía el foco y la discusión se me iba para otro lado”. Hoy su brújula es otra: “No es una cuestión de ego ni voy a ganar esta conversación. Es: ¿cómo hago para que ese sufrimiento sea menos, o que sea más escuchado?”.
Cuando encuentra en la calle a jóvenes que le dicen que antes no les interesaba la política y que él los cambió, o a personas que volvieron, se enteraron del caso y vieron que el problema era mucho más grande, ahí es donde halla la respuesta a su pregunta.
“En 2025, éramos cuatro creadores de contenido visibilizando esto. Ahora soy solo yo”.
Allí hizo una pausa.
“Necesitamos pluralidad de voces; más personas interesadas, preocupadas por el bien común y tomando medidas”, concluyó con voz menos de consigna; como quien entiende, en carne propia, el costo de seguir caminando.
Línea de tiempo del caso
- Junio de 2025: Enjoy Hotels presenta formalmente la denuncia penal por difamación contra cuatro creadores de contenido, incluido Juan Bautista Alfaro.
- Agosto de 2025: En paralelo a la denuncia penal por difamación, la Fiscalía Ambiental abre una causa para indagar presuntos delitos de tala ilegal y realiza allanamientos en el Instituto Costarricense de Turismo (ICT).
- Abril de 2026: Ante el reclamo de defensores del territorio, la Sala Constitucional interviene dictando una medida cautelar que suspende todos los permisos de tala otorgados por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac). El proyecto pretendía intervenir una zona clasificada con 92% de cobertura boscosa en playa Panamá.
- Junio de 2026: El proyecto Bahía Papagayo llega al juicio por difamación arrastrando dos acciones de inconstitucionalidad en trámite ante la Sala IV y la medida cautelar ambiental activa. Aunque Alfaro es absuelto de la causa penal, la constructora mantiene vigente una demanda civil por $342.000 y el embargo preventivo de sus cuentas.
