Política

Pareja que ha votado en 19 elecciones pide honrar el derecho al sufragio

Recuerdan que la primera mujer que votó en su pueblo, Río Cuarto, salió llorando luego de depositar la papeleta

Don Rosario Jiménez y doña Evangelina Bolaños, de 93 y 91 años, respectivamente, aún recuerdan la primera ocasiónque votaron, hace 68 años: ese día empezó temprano y lleno de ilusión, pues no solo debían acudir a la escuela de Río Cuarto a ejercer su derecho al voto, sino que por primera vez en la historia patria las mujeres votarían para escoger un presidente.

Estos alajuelenses que están a las puertas de cumplir siete décadas de matrimonio, reviven la elección presidencial de 1953 con nostalgia. Desde aquel año han visto pasar 15 presidentes, 17 gobiernos y han acudido a 19 comicios nacionales, incluidas las segundas rondas de 2014 y 2018.

Don Rosario y doña Evangelina no comprenden cómo algo tan valioso como el derecho a votar no es valorado por muchos costarricenses, quienes rehúsan sufragar. Ellos hacen un llamado para que los jovenes honren este privilegio que tanto les costó tener.

“Es un deber de un ciudadano hacer las cosas de la mejor manera, pensando que está haciendo lo correcto por lo que cree, votando por el que uno crea que es mejor que los otros”, aconseja don Rosario.

El domingo 26 de julio de 1953 Costa Rica celebró sus primeras elecciones presidenciales desde la fundación de la Segunda República en 1949 y la Revolución de 1948. En ellas se eligió al expresidente José Figueres Ferrer, 45 diputados, 237 regidores y 324 síndicos municipales.

En ese año, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) contaba con 294.016 personas empadronadas, un número bastante lejano de los más de 3,5 millones de ciudadanos convocados para este 6 de febrero. Para la elección de julio de 1953 se recibieron 197.489 votos.

Tanto Jiménez, mejor conocido como Chalo, como Bolaños, quien prefiere que la llamen Eva, llegaron a Río Cuarto de Alajuela siendo niños; ahí fueron a la escuela, se casaron, criaron a sus hijos y trabajaron. En ese lugar de verdes praderas inculcaron a toda su familia la tradición de votar.

“La democracia que tiene Costa Rica yo creo que es casi única, hay que entender eso, gracias a Dios. Yo les digo a toda mi familia que ojalá que nunca ninguno cambie de rumbo”, manifiesta don Chalo, sentado en una de las sillas que el mismo elaboró, en un corredor que tiene de patio una gigante montaña.

Aunque el voto es secreto, ambos confesaron que en su primera elección votaron por José Figueres. Para las elecciones de 1953 los únicos partidos a escala nacional fueron el Partido Liberación Nacional y el Partido Demócrata.

Mujer lloró al votar

Don Chalo, quien se describe a si mismo como un “labriego y sencillo”, es un excombatiente de la Guerra Civil de 1948 y dice estar eternamente agradecido con el derecho al voto femenino.

“Anteriormente la mujer no tenía derecho a votar, no tenía derecho a cumplir como miembro de ninguna función del Estado. Eso fue toda una transformación. Les dieron la dignidad de ciudadanas, vieras el cambio que eso tuvo”, rememora.

Doña Eva coincide con su esposo. Ella define ese primer voto , en 1953, con una palabra: “fiebrón”. “A uno aquello lo animaba”, menciona con gran emoción, mientras empuña sus manos en muestra de victoria.

Según cuenta la riocuarteña, la alegría invadía a las mujeres aquel domingo, en su comunidad incluso se escogió a una mujer llamada Ana Lucía Alfaro para que tuviera el honor de ser la primera en estrenar las papeletas.

“Fue una alegría grande (...). Esa mujer el día que votó lloraba; es que ella era muy tímida, le daba muchos nervios, entonces le tocó votar y se sintió nerviosa.

“Era muy agradable dar el voto (por primera vez), muy alegre uno cuando iba y ver que se logró. Veníamos todas contentas, yo fui acompañada”, explica doña Eva.

Don Chalo asiente a esa anécdota. “Antes era una cosa muy rara porque solo los hombres votaban. En seguida, cuando se hizo la Constitución ya la mujer se integró con todo, con los mismo derechos de los hombres, eso es muy bueno porque somos iguales”, destaca.

Estos dos costarricenses son de lo primeros en presentarse a las urnas en su comunidad. Aseguran que desde que dieron su primer voto acuden a la escuela central de Río Cuarto apenas se abren las sus puertas.

A 73 años de la histórica conquista femenina, el voto de las mujeres, especialmente el de la Gran Área Metropolitana (GAM), es el que más peso tiene en las elecciones según datos del TSE. Ellas han teniendo en sus manos el poder de llevar a un candidato a la presidencia en los último años.

En el padrón que se utilizará este 6 de febrero, el 51% corresponde a mujeres.

Papeletas llegan en caballos

Entre las diferencias que encuentran entre las elecciones contemporáneas y las de antaño, hay una que a doña Eva le causa gracia, es precisamente la forma en la antes se “marcaba” a las personas tras depositar la papeleta en las urnas.

Recordó que las papeletas solo tenían la bandera del partido en color. “Antes se debía poner el debo para votar y luego había que meter un dedo en tinta para que no metiera el gol”, agregó.

Otra de esas grandes diferencias era la forma en la que llegaban las papeletas al pueblo de Río Cuarto, pues al estar alejado de la ciudad y ante la falta de buenos caminos, las llevaban en “bestias”, nombre que le comúnmente decían a los caballos.

Además, coinciden en que las elecciones se vivían de una forma muy diferente, ya que décadas atrás eran como una “fiesta patria” en la cual ellos colaboraban buscando votos y haciendo campaña para el candidato de su preferencia.

Incluso dicen que los candidatos presidenciales llegaban hasta Río Cuarto para buscar apoyo, de ahí salían en las cajuelas de carros con niños y personas a desfilar con banderas y a visitar los pueblos aledaños.

“Aquí venían los candidatos a hacer campaña, hacían reuniones y uno iba a manifestarles las intenciones nuestras. La gente antes trabajaba mucho para las elecciones, revisaban los padrones para buscar votos y si alguien no podía venir a votar el día de la elección lo iba a traer”, asegura doña Eva.

En el año 2018 Río Cuarto dejo de ser distrito de Grecia para convertirse en el cantón 83 de Costa Rica, y el más reciente de Alajuela. Este hecho también es recordado por don Chalo, quien asegura que fue gracias a la democracia y la lucha de él y vecinos que llegaron a ser cantón.

“Es una barbaridad tantos candidatos”

Don Chalo dice ser un seguidor de la política costarricense, por lo que todos los días lee el periódico, aunque las noticias con tantos candidatos lo abruman.

El insiste en que es importante que los jóvenes vayan a votar y aprovechen ese derecho, pero pide que sean críticos, ya que reconoce que estas son las elecciones más atípicas que ha presenciado en su larga vida, pues critica que hayan tantos candidatos.

“Esa es una barbaridad que haya un montón de candidatos, nunca en la vida se ha visto una barbaridad de candidatos, es un descaro. Cuesta poder escoger y señalar la persona con las condiciones para poder regir los destinos del país y ahora cualquier persona se lanza y lo aceptan, eso es una cosa bárbara.

“Hay que tener mucho cuidado, yo creo que las cosas tienen su delicadeza, porque la gente lo que entiende es que importa poco comportarse mal o bien para tener el derecho de ser candidato. Eso es una cosa muy muy seria”, lamenta este longevo costarricense.

Por su parte, doña Eva dice que hay que decidirse e ir informado sobre las propuestas de los aspirantes presidenciales. Para ella, quien fue testigo de una Costa Rica que impedía a las mujeres votar, desperdiciar el derecho es inaceptable. “Yo elijo uno y con ese me quedo”, sentencia.

Para estas elecciones la papeleta será muy diferente a la de 1953. Además del color, contará con una gran particularidad, 25 candidatos se postulan para convertirse en presidente de Costa Rica.

Michelle Campos

Michelle Campos

Periodista en la sección de Política. Graduada como bachiller en periodismo en la Universidad Latina de Costa Rica. Estudiante de licenciatura en Mercadeo. Ganadora de la Clase 8 del proyecto de periodismo colaborativo Punto y Aparte.