Gerardo Ruiz R.. 8 marzo
Luis Guillermo Solís asistió el miércoles a la presentación de una inversión que la empresa Coca-Cola realizará en Liberia, Guanacaste, junto con el presidente de la Firma para Latinoamérica, Roberto Mercadé. Foto: Mayela López
Luis Guillermo Solís asistió el miércoles a la presentación de una inversión que la empresa Coca-Cola realizará en Liberia, Guanacaste, junto con el presidente de la Firma para Latinoamérica, Roberto Mercadé. Foto: Mayela López

Después de dos negativas, el presidente de la República, Luis Guillermo Solís, ahora sí aceptó reunirse con los jefes de las fracciones legislativas para discutir el futuro del proyecto de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, que pretende una reforma fiscal parcial para impactar el déficit del Gobierno Central.

Este jueves, el viceministro de la Presidencia para Asuntos Legislativos, Luis Paulino Mora, informó a los jefes de las fracciones de la Asamblea Legislativa de que el presidente los espera el próximo martes a las 7 a. m., para discutir los contenidos del proyecto de ley.

En dos ocasiones anteriores, Solís rechazó la petición que le formularon las autoridades de las bancadas y del propio Directorio Legislativo para que aceptara conversar sobre la ruta que su gobierno deseaba seguir para aumentar la recaudación de impuestos y hacer algunos recortes al gasto público.

La primera ocasión fue el 15 de febrero, cuando el ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro, asistió a una reunión de jefes de fracción con el Directorio para rechazar una solicitud que le formuló la vicepresidenta legislativa, la libertaria Natalia Díaz.

La segunda vez ocurrió el 20 de febrero. Esa vez fue el presidente del Congreso, Gonzalo Ramírez, quien visitó a Solís en Casa Presidencial para pedirle de nuevo la cita.

Empero, el presidente condicionó la reunión a que, primero, las fracciones le aplicaran la vía rápida al plan fiscal, lo que finalmente ocurrió el 28 de febrero, cuando 39 diputados aprobaron la moción para tramitar el proyecto de ley al amparo del proceso abreviado que estipula el artículo 208 bis del Reglamento Legislativo.

¿Visita social?

El presidente del Congreso lamentó este jueves las constantes negativas de Solís de conversar con las bancadas.

Ramírez dijo que esa actitud hará que la reunión del próximo martes sea "tardía y simbólica", es decir, prácticamente inútil para alcanzar acuerdos que permitan avances sustanciales en la agenda legislativa durante el escaso mes y medio que resta para que culmine el periodo constitucional 2014-2018,

"El diálogo siempre es fundamental, es un tema país, pero me parece que ya es muy tarde para hablar de algunos asuntos que a la Presidencia le interesa impulsar. Al final, la reunión será para despedirnos del presidente y que él se despida de los actuales diputados, pero no creo que sirva para efectos de articular algunas cosas. Es una reunión tardía, muy tardía, y va a ser una reunión simbólica. Pero ya para articular otros temas no va a servir", expresó Ramírez.

El jerarca del Parlamento dijo que durante su cita con Solís del pasado 20 de febrero, el mandatario le había dicho que consideraba inoportuno intervenir en aquel momento ante las fracciones para que estas accedieran a aprobar la vía rápida y consideraba que su ministro de la Presidencia, el viceministro Lus Paulino Mora y el ministro de Hacienda, Helio Fallas, estaban haciendo bien el trabajo de coordinación con las bancadas.

"Le entendí que consideraba que hiciera falta reunirse con las fracciones y lo que me dijo fue que le gustaría reunirse con los diputados para discutir otros temas de la agenda, pero ya es tarde", lamentó Ramírez.

Luis Guillermo Solís se rehusó a tramitar la reforma fiscal durante los primeros dos años de su administración con el argumento de que con medidas administrativas podría reducir el déficit fiscal y mejorar la calidad del gasto público.

Empero, lo cierto es que el déficit fiscal hoy es del 6,2% del producto interno bruto (PIB), más de ¢2 billones, y amenaza en cerrar a diciembre entrante en un 7% del PIB.

Solís recibió el déficit en el 2014 en un 5,4%; al cierre de ese año la brecha alcanzó un 5,6% y un 5,7% al cierre del 2015.

En el 2016 la brecha se redujo ligeramente a un 5,3% del PIB y volvió a aumentar hasta el 6,2% de la producción en el que cerró en el 2017.