Silvia Artavia. 28 julio
Sonia Marta Mora fungió como ministra de Educación durante el gobierno de Luis Guillermo Solís (2014-2018). Foto: Albert Marín.
Sonia Marta Mora fungió como ministra de Educación durante el gobierno de Luis Guillermo Solís (2014-2018). Foto: Albert Marín.

Sonia Marta Mora, ministra de Educación durante el gobierno de Luis Guillermo Solís (2014-2018), negó las afirmaciones hechas por su antecesor, Leonardo Garnier, quien dijo que ella resucitó un programa de Estudios Sociales para bachillerato con un sesgo ideológico.

Mora negó haber cedido a las presiones de un grupo de académicos universitarios y de asesores del Ministerio de Educación Pública (MEP) para revivir el plan de estudio.

En su criterio, Leonardo Garnier se ofuscó al decir que ella anuló el nuevo programa de Estudios Sociales que él dejó hecho en el 2014 para sustituir al que encontró en el 2006.

“Vea qué ironía. Él llega en el 2006 y pasa ocho años con un programa que, hoy, dice que adoctrina a los estudiantes, porque no es sino hasta el 5 de mayo del 2014, que queda en firme el programa que él promovió. Quiere decir que pasó ocho años en el Ministerio con un programa que hoy nos dice que adoctrinaba”, afirmó la exministra.

Según la exjerarca, cuando ella asumió el MEP, presentó al Consejo Superior de Educación (CSE) un nuevo programa para décimo y undécimo año en Estudios Sociales debido a que el propuesto por Garnier presentaba “problemas serios”.

“El programa tenía problemas metodológicos, pedagógicos, de falta de investigación, de falta de sustento teórico, cosas muy serias”, aseguró.

Además, dijo Mora, el planteamiento hecho por Garnier tenía dictámenes negativos de las instituciones expertas consultadas para su elaboración, como de las universidades que imparten la carrera de Estudios Sociales y de las organizaciones magisteriales.

En consecuencia, la exministra relató que propuso un programa completamente nuevo: “Se suma a más de 40 programas nuevos que promovimos en la administración Solís Rivera, dentro de la visión de educar para una nueva ciudadanía. Es un cambio de paradigma, no es una vuelta al programa viejo; de ninguna forma”.

No obstante, Garnier sostiene que ese nuevo plan no corrigió los problemas ideológicos.

Mora se sacudió: “Creo que don Leonardo se extralimita y que es irrespetuoso, porque no tiene ninguna prueba para afirmar que yo, como ministra, me hice eco de ningún grupo… Yo no promoví un programa presionada por ningún grupo. Eso lo niego categóricamente”.

“Don Leonardo, que normalmente se ha mostrado cuidadoso, en este caso se ofuscó, porque las prácticas distorsionantes y simplistas, que pueden manipular, se dieron en un examen de bachillerato durante su gestión”, añadió.

La exlíder del MEP aclaró que las prácticas no fueron gestadas cuando ella dirigió el Ministerio.

Esta semana, el Ministerio debió retirar de su página web una práctica para bachillerato que, con base en datos falsos, atacaba las exportaciones, la apertura de servicios y los tratados de libre comercio.

El ejercicio era una prueba de bachillerato hecha en el 2010, la cual estaba en la página web del MEP desde el año 2013.

Sonia Marta Mora coincide en que “los ejercicios y las prácticas" cuestionados "claramente simplifican tanto la realidad que pueden llevar a la manipulación”.

“Es muy importante que se entienda que esas prácticas son de 2010 y 2013, no del período Solís Rivera, y que el ejercicio de una editorial privada tampoco era potestad del Ministerio, sino de esa editorial”, prosiguió la exministra Mora.

Adicionalmente, autoridades del Partido Liberación Nacional (PLN) denunciaron que un libro de Educación Cívica, de undécimo año, adoctrina a los jóvenes en favor del Partido Acción Ciudadana (PAC).

En este último caso, se trata de un texto elaborado por una editorial privada. El Ministerio de Educación alegó que el libro no es de su autoría.

Sin embargo, la exministra considera importante que se regulen los contenidos de libros de texto empleados por escolares y colegiales, aunque estos sean de entidades privadas.

“Es muy fácil decir que los libros de texto no los aprueba el MEP, pero ¿cómo es eso? ¿cómo va a andar un libro con un ejercicio ideologizante? Eso no puede ser”, comentó.

Durante su mandato, ella había propuesto al Consejo Superior de Educación crear un ente que otorgara un sello de calidad a los libros de texto de editoriales privadas. Sin embargo, el trámite quedó en manos de esa instancia.

Tal iniciativa la asumió porque, según ella, en sus tiempos como ministra, una madre de familia había denunciado frases sexistas en un texto utilizado por su hija en el colegio.

Lo que dijo Garnier

El pasado jueves, el exministro responsabilizó a la administración anterior de haber impulsado un plan académico para alumnos de décimo y undécimo año que estaba cargado de “sesgos ideológicos".

Según Garnier, durante sus dos gestiones en el Ministerio de Educación Pública (MEP) (2006-2011 y 2010-2014), se dio cuenta de que había sesgo en la elaboración de los programas de estudio.

“Efectivamente, por muchos años ha habido grupos de personas, tanto dentro como fuera del MEP, que aprovecharon los programas de Estudios Sociales y de Educación Cívica para impulsar una visión parcializada, y, en muchos casos, tergiversada sobre la evolución histórica de Costa Rica”.

Por esa razón, argumentó, decidió remozar los programas con una alternativa que impulsara “la criticidad de las y los estudiantes y su capacidad de conocer las versiones más sofisticadas de la historia”.

No obstante, afirmó Garnier, la nueva propuesta de programa para Estudios Sociales en bachillerato fue engavetada por su sucesora, la exministra Mora.

“Nunca se hicieron realidad (los cambios en el programa de Estudios Sociales para bachillerato) ya que, con el cambio de gobierno, la nueva ministra, Sonia Marta Mora, haciendo eco de las objeciones de los sectores mencionados, solicitó al Consejo Superior de Educación la anulación de nuestra reforma”, aseveró.

“Hubo una fuerte oposición a estas reformas, tanto por parte de algunos asesores del MEP, muy vinculados con las versiones previas de los programas, así como de ciertos grupos de académicos universitarios, que compartían y promovían esa visión (parcializada). Al final, al menos en el caso de los programas de Estudios Sociales de secundaria, ellos prevalecieron”, lamentó Garnier.