Política

Estudio de Oxford: Políticos y troles manipulan opinión en Costa Rica con estrategias rudimentarias de fakenews

Investigación advierte riesgo de que las plataformas de desinformación se profesionalicen y aumenten su alcance de cara a las elecciones del 2022

Políticos, troles humanos y organizaciones civiles emplean estrategias rudimentarias, pero efectivas, para manipular a la población costarricense mediante la difusión de noticias falsas.

Sus herramientas son poco sofisticadas y de capacidad limitada, si se comparan con las que ejecutan operadores similares en otros países del mundo.

No obstante, los difusores de fakenews han aprovechado a su favor la alta penetración de Internet en Costa Rica, el uso intensivo de redes sociales y el bajo nivel de alfabetización digital.

La amenaza, a corto plazo, es que estos actores logren profesionalizarse y aumentar su alcance en los meses previos a las elecciones del 2022.

Estos hallazgos constan en el informe Perfil País de las Cibertropas Globales: Costa Rica, publicado por el Instituto del Internet de la Universidad de Oxford.

El análisis del caso costarricense forma parte de una investigación global sobre la manipulación de la opinión pública en Internet en 81 países de todo el mundo, la cual fue dada a conocer por la casa de estudios europea el 13 de enero.

La autora del informe sobre Costa Rica es Simone Bunse, doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de Oxford y académica de LEAD University, centro de estudios que también publicó la investigación.

La académica parte del concepto de “cibertropas”, a las cuales define como “actores del gobierno o los partidos políticos, encargados de manipular la opinión pública en línea”.

“Las cibertropas de Costa Rica son locales. Varios partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil e individuos se han involucrado en la difusión deliberada de desinformación durante campañas políticas, promoviendo el populismo anti-establishment, así como discursos homofóbicos y xenofóbicos”, apunta el informe de la académica.

La alfabetización digital incluye el grado de habilidad de los cibernautas para utilizar Internet de forma crítica, con capacidad para evaluar la calidad del contenido que se consume e identificar cuando se está en presencia de información falsa o de dudosa procedencia.

Políticos impulsan su agenda con noticias falsas

Bunsen encontró que la actividad de las cibertropas es principalmente doméstica, al punto de que en numerosas ocasiones la inician políticos.

El informe cita la vez que Juan Diego Castro, excandidato presidencial del Partido Integración Nacional (PIN), afirmó falsamente que el Partido Liberación Nacional (PLN) planeaba darle una pensión de lujo al presidente del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).

Bunsen también menciona las encuestas que la campaña del excandidato Fabricio Alvarado divulgó previo a la segunda ronda de las elecciones presidenciales del 2018, sin revelar que dichos estudios se hicieron por encargo del partido político.

“Alvarado y el Partido Restauración Nacional compartieron ampliamente estos datos en Facebook y enviaron audios de los resultados a la prensa, dando la impresión de que eran encuestas independientes realizadas por una encuesta neutral”, dice el informe.

Como ejemplos más recientes, el reporte reseña la vez que el sitio Diario La Carta, ligado a Francisco Prendas, presidente del partido Nueva República, difundió una noticia falsa sobre una supuesta decisión del gobierno de aumentar la tasa del impuesto sobre el Valor Agregado (IVA) de un 13% a un 16%.

También, menciona la publicación del 2019 en la que que la diputada del Partido Acción Ciudadana (PAC), Carolina Hidalgo, afirmó erróneamente que los diputados habían aprobado el uso de fusiles automáticos AK-47.

La investigación del caso costarricense señala que, en otros casos, la desinformación la promueven actores de la sociedad civil. Por ejemplo, cuando en el 2019, el entonces ministro de educación Edgar Mora renunció ante la presión de estudiantes que protestaron contra “baños neutros” y celebraciones LGBTI que nunca existieron.

“El incidente muestra cómo los políticos y organizaciones de la sociedad civil han usado la poca alfabetización digital de los ciudadanos para posicionar sus objetivos, por medio de la difusión deliberada de desinformación”, afirma el estudio.

Estrategias rudimentarias, pero efectivas

El reporte de la Universidad de Oxford concluye que las estrategias de las plataformas de desinformación en Costa Rica son poco sofisticadas, porque carecen del nivel de organización, recursos tecnológicos y estrategia que sí se emplean en otros países latinoamericanos, como Brasil, México y Colombia.

“Cuentas y seguidores falsos se detectan ocasionalmente, pero la mayoría de los usuarios son humanos, más que automatizados”, señala Bunsen.

En la investigación global, de los 81 países estudiados, en 58 se detectó presencia de cuentas falsas automatizadas, conocidas como ‘bots’. Solo en 23, —Costa Rica incluida— no se halló evidencia de que dicha estrategia se empleara.

“En Costa Rica, los troles humanos son particularmente activos en Twitter. Estrategias prominentes incluyen la difamación e intentos de hostigamiento, ataques al Gobierno y la promoción de la agitación social”, añade el informe.

De acuerdo con la autora, el bajo nivel de sofisticación en los movimientos de desinformación costarricenses no es sorprendente, dado que el país carece de ejército y no tiene el tipo de operaciones militares de inteligencia que sí se realizan en otros países de la región.

“La actividad de los políticos y sus operadores aún es descoordinada”, concluye la autora.

Uno de los informantes entrevistados por Bunsen señaló que, en todo caso, la falta de automatización no es impedimento para quienes quieren desinformar en el país.

“En teoría, los bots podrían tener un mayor impacto, pero no estoy seguro de que eso sea cierto para países pequeños, como Costa Rica. Aquí la política es local. Entonces, si se difunden mentiras, por ejemplo sobre inmigrantes, eso viaja ampliamente y rápido en WhatsApp, sin necesidad de bots”, dijo el entrevistado anónimo.

La investigación tampoco detectó en el país la circulación de deepfakes, o videos manipulados en los que se coloca la imagen de alguien que realmente no estuvo ahí.

“En cambio, los activistas políticos por lo general usan imágenes existentes de otros lugares, haciéndolas fácilmente identificables como falsas”, apuntó el estudio.

El artículo cita como ejemplo una fotografía que circuló ampliamente en abril del 2020, la cual supuestamente mostraba una entrada masiva de nicaragüenses a Costa Rica. En realidad, la imagen se tomó meses antes, en la frontera entre Guatemala y México.

Riesgo por migración a WhatsApp previo a elecciones

El estudio publicado por la Universidad de Oxford señala que, hasta el momento, Facebook y Twitter han sido las plataformas más utilizadas para divulgar desinformación.

Sin embargo, ya se empieza a ver una nueva tendencia.

“Más recientemente, intentos de actores políticos para desinformar se han trasladado al sistema de mensajería personal WhatsApp. Esto es alarmante, porque se hace mucho más difícil destapar la desinformación política sistemática”, advierte Busen.

Lo más problemático es que este cambio se observa a prácticamente un año de las próximas elecciones presidenciales.

“El tamaño pequeño del país, la alta penetración de Internet y de las redes sociales, combinados con débiles sistemas institucionales de ciberseguridad, baja conciencia sobre los riesgos de privacidad y la baja alfabetización digital, crean un terreno fértil para la “profesionalización” de las cibertropas, de cara a las elecciones del 2022″, alerta la autora.

Bunsen concluye que las estrategias de verificación de información y combate a la desinformación implementadas por actores privados y del Estado ayudan. Sin embargo, lo crucial, dice, es aumentar la alfabetización digital de la población.

Sofía Chinchilla Cerdas

Sofía Chinchilla Cerdas

Periodista en la sección de Política. Graduada de la carrera de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo, en la Universidad de Costa Rica.