Sofía Chinchilla C.. 18 diciembre, 2018
Paola Mora, expresidenta del BCR. Foto Julieth Méndez

Casa Presidencial informó este martes de que el Consejo de Gobierno destituyó a tres directivos del Banco de Costa Rica (BCR).

Se trata de Paola Mora, Francisco Molina y Mónica Segnini. Ellos estaban suspendidos de sus cargos desde octubre del 2017 mientras Zapote investigaba sus actuaciones.

En el caso de Paola Mora, el cuerpo de ministros la encontró responsable de haber promovido la alteración del acta de la sesión de Junta Directiva del BCR del 26 de abril del 2017.

En aquel momento, ella era la presidenta del banco.

El Consejo de Gobierno le achaca haberse puesto en contacto con Pablo Villegas, secretario de actas del BCR, para cambiar el punto VIII del acta 16-17, “con el objetivo de alterar los términos en los que constaría la intervención realizada por Alberto Raven Odio y con la finalidad de proteger los intereses de Raven”.

En aquella época, Raven Odio también era directivo del BCR.

Así se desprende un comunicado oficial de Presidencia, el cual precisa que, posteriormente, el acta fue aprobada por la Junta Directiva el 3 de mayo.

El 7 de noviembre del 2017, ante el Congreso, el secretario de Actas del Banco de Costa Rica, Pablo Villegas, reconoció que se modificó, sin someter el cambio a votación, el acta del 26 de abril, en la que Raven se refirió a la línea de crédito que el BCR le otorgó a la empresa Sinocem, de Juan Carlos Bolaños, para importar cemento chino.

Raven había sido fiscal de la compañía cementera Holcim, competencia de Sinocem.

En setiembre del 2017, también bajo juramento ante la Asamblea, este exdirectivo aseguró que él nunca se refirió al préstamo otorgado a Bolaños, por considerar que hacerlo le acarrearía un conflicto de intereses.

No obstante, en la misma comparecencia legislativa, Paola Mora reveló que existían dos versiones de la intervención de Raven: la que él mostró y una previa, según la cual el directivo manifestó que “en lo personal, nunca hubiera aprobado el financiamiento a una empresa que no tenía experiencia en el ámbito comercial, y se desconocía si tenía la capacidad para la manipulación y la colocación del producto en el mercado costarricense”.

Posteriormente, el secretario de Actas aceptó que, esa misma noche, la directiva Mora lo llamó para solicitarle que las declaraciones de Raven fueran modificadas.

Dijo que la modificación se hizo con el objetivo de “proteger” al directivo Alberto Raven.

Villegas agregó que él redactó una nueva versión del acta con los detalles que Mora le indicó en un audio de WhatsApp. “Ella (Mora) me indica que, para proteger a don Alberto Raven, se conversó con él”, declaró Villegas.

Debilitaron el buen gobierno

En cuanto a las destituciones de Francisco Molina y de Mónica Segnini, Zapote informó de que, junto a Mora, también fueron encontrados responsables del “debilitamiento de la cultura corporativa como componente fundamental del buen gobierno, contrariando los valores corporativos e impidiendo una adecuada administración de la entidad”.

Rodolfo Piza, ministro de la Presidencia, dijo que un informe de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) sustenta los cargos.

“No quedó desvirtuado un informe amplio que había hecho la Superintendencia y es, a partir de ese informe, que el Consejo de Gobierno da por bien fundado (...). Tiene muchas páginas, creo que ese informe tiene como 40 páginas, pero en cualquier caso no hay elementos que desvirtúen esas conclusiones sobre el buen hacer del gobierno corporativo, a partir de ese informe”, aseguró el jerarca.

En setiembre del 2017, la Sugef le envió al entonces presidente, Luis Guillermo Solís, un informe según el cual la Junta Directiva del Banco de Costa Rica (BCR) había abandonado el control tanto de esta entidad como de su subsidiaria, el Banco Internacional de Costa Rica (BICSA).

La Superintendencia señaló que el órgano de dirección del BCR presentaba debilidades en su gestión en ámbitos tan sensibles como la estrategia corporativa, la gestión de riesgos, el control de la organización interna y, además, en la estructura del Gobierno Corporativo.

Zapote también había abierto una investigación sobre Raven Odio, pero esta fue archivada en vista de que él renunció al puesto de directivo del BCR.

El informe del órgano director del debido proceso sobre el que resolvió este martes el Consejo de Gobierno se realizó a partir de la investigación que condujo la Secretaría del Consejo de Gobierno.