Política

Centroamérica llega al bicentenario con retrocesos en pobreza y desempleo

Aumentó el gasto militar, al tiempo que empeoraron el desempleo y el uso desmedido de recursos naturales, dice Informe Estado de la Región

Centroamérica celebrará el bicentenario de su independencia, en setiembre próximo, con deterioros en los índices de desarrollo humano sostenible en los últimos años.

Aquellos problemas que históricamente aquejaron a la región, como pobreza, desempleo y exclusión social, se vieron agudizados en medio de la emergencia sanitaria por la pandemia.

A su vez, aumentó el gasto militar, al tiempo que hubo retrocesos en democracia y en el uso desmedido de los recursos naturales.

Todos esos rezagos fueron documentados en el Informe Estado de la Región 2021, que ubica a Centroamérica en su peor crisis de las tres últimas décadas, a causa de la pandemia, pero también por el deterioro político y la insostenibilidad ambiental.

“La gran conclusión es que esta crisis evidenció y agudizó las debilidades históricas de los países”, apuntó el investigador y director del Informe Estado de la Región, Alberto Mora.

Esta investigación es una iniciativa de cooperación internacional elaborada por el Programa Estado de la Nación, del Consejo Nacional de Rectores (Conare) de Costa Rica.

Dicho estudio es apoyado por un consorcio de organizaciones nacionales, regionales e internacionales como la Unión Europea, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), entre otros.

Más pobreza, desempleo y desigualdad

Todas las naciones centroamericanas habían logrado descensos en sus tasas de pobreza y pobreza extrema, entre 2005 y 2019, según datos de los institutos de estadística de cada país.

En este caso no se contempla Guatemala, pues no cuenta con estudios actualizados.

Dicha mejoría, sin embargo, se vio abruptamente interrumpida por la crisis sanitaria, que volvió a aumentar la proporción de la población en estado de necesidad.

De acuerdo con las estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en el último año los países volvieron a incrementar sus índices de pobreza, principalmente a causa de la pandemia.

“Los efectos en el mercado laboral y en los ingresos de la población provocaron rápidos incrementos en la pobreza en todos los países, que revirtieron los logros alcanzados en años previos.

“En cuatro de los siete países de la región (Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua), los niveles de pobreza fueron superiores al promedio de América Latina y el Caribe, que fue de 37%”, aseveró Mora.

El Salvador fue el país centroamericano con el mayor incremento de la población en necesidad, al pasar de un 33,7% de los habitantes con carencias en 2019, a un 40,2% en 2020.

En Honduras (59%), Guatemala (51,6%) y Nicaragua (52,7%) la pobreza afectó a más de la mitad de la población, mientras que en Costa Rica y Panamá esta situación afectó a cerca del 20%.

Incluso, la pobreza extrema, condición que impide a los hogares costear la canasta básica, sobrepasó el 10% de la población también en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua en 2020.

De acuerdo con el Informe Estado de la Región 2021, dos disparadores de la pobreza en el último año fueron el desempleo y la reducción de ingresos de los hogares por la crisis sanitaria.

Entre un 17% y 26% de centroamericanos afirmó haber sufrido la disminución de ingresos producto de la afectación por la pandemia de coronavirus.

En lo que respecta al desempleo, es Costa Rica el país centroamericano con la tasa de desocupación forzosa más alta de la región, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para 2021.

Costa Rica reporta un desempleo del 18,5% frente al 11,1% en Nicaragua, 10,1% en Panamá, 9,5% en El Salvador y 4,9% en Honduras.

“La desaceleración económica ha significado un aumento generalizado del desempleo en nuestros países, llevando a las personas que antes de la pandemia estaban en situación vulnerable a una situación crítica. Esto ha provocado incrementos de la pobreza”, añadió el coordinador del informe.

En ese contexto de contracción económica, crecimiento del desempleo y de la pobreza en Centroamérica, también se ensanchan las disparidades sociales en los países.

Uno de los hallazgos del Informe del Estado de la Región 2021 es que el 20% de la población más rica percibe entre el 47% y 55% de los ingresos en las naciones centroamericanas.

Por contraparte, el 20% de las personas más pobres, apenas capta entre el 3% y el 6% de los recursos.

Junto a Panamá, Costa Rica es el país donde las personas privilegiadas concentran más ingresos (55%) y los habitantes necesitados captan menos entradas (4%).

De acuerdo con el investigador Alberto Mora, esto dificulta la reducción de la pobreza en el país.

“Aunque el formato productivo y la mejora de la cobertura, la calidad y la pertenencia de la educación podrían ayudarnos a impulsar el crecimiento económico, difícilmente nos conducirá a sacar de la pobreza y exclusión social a millones de personas que hoy están en esta condición.

“Uno de los factores que lo impide es la alta concentración de ingresos”, afirmó.

Democracia, armamento y ambiente

Aunque la pandemia ha sido responsable, en buena parte, del empeoramiento de los índices de progreso social en Centroamérica, también hay otras desmejoras que no tienen relación con esta crisis.

Por ejemplo, entre 2010 y 2019, los países del triángulo norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) aumentaron, junto con Nicaragua, el gasto militar por persona.

De acuerdo con datos del Estado de la Región y del Banco Mundial, El Salvador destinó $48 por persona para gasto militar en 2019, un 50% más de lo que reservó en 2010.

Incluso, Honduras incrementó su gasto militar por persona en un 105%, al pasar de $22 en 2010, a $45 en 2019. Guatemala destinó $19 por persona (58% más) y Nicaragua $13 (63% más).

Todo eso ocurrió mientras sus democracias tenían retrocesos frente a actos de autoritarismo de sus autoridades.

Resalta el informe que en 2020, el Índice Global de Democracia, elaborado por The Economist, degradó la clasificación de El Salvador de democracia imperfecta a régimen híbrido, por rasgos autoritarios en las decisiones de su presidente Nayib Bukele.

Por último, el Informe del Estado de la Región también reporta un uso desmedido de los recursos naturales en todos los países, a excepción de Nicaragua y Panamá.

En 2017, la deuda ecológica de la región creció un 20% en comparación con 2011. Esa deuda se determina por la brecha entre la biocapacidad de los territorios para generar recursos y la huella ecológica, es decir, el uso que sus habitantes les dan.

“Necesitaríamos poco más de una quinta parte más de territorio para poder soportar nuestros hábitos de consumo y la contaminación que generamos.

“Esta situación, junto con la falta de ordenamiento territorial y crecimiento urbano acelerado, incrementa los altos niveles de riesgo y vulnerabilidad a desastres en la región”, concluyó Alberto Mora.

Juan Diego Córdoba González

Juan Diego Córdoba González

Bachiller en Periodismo de la Universidad Latina de Costa Rica. Estudiante de la Maestría en Comunicación y Mercadeo. Periodista de la mesa de Sociedad y Servicios de La Nación.

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