Esteban Oviedo, Josué Bravo. 3 mayo
El presidente Carlos Alvarado Quesada en Zapote. Foto: Rafael Pacheco
El presidente Carlos Alvarado Quesada en Zapote. Foto: Rafael Pacheco

A un año de gobierno, el presidente Carlos Alvarado está convencido de que el Estado costarricense requiere de cambios que incomodan a la burocracia y está decidido a hacerlos, con el fin de encajar los servicios públicos con las necesidades de la gente.

Sin embargo, a Alvarado no le satisfacen los discursos de extremos: “No es simplemente la discusión de si el Estado debe ser más grande o más pequeño, de que si nada más tenemos que recaudar más plata o gastar menos”.

“Creo que esa es más una discusión de fondo. Desgraciadamente, termina polarizándose en las decisiones más sencillas de, por un lado, recortar y botar a todos y, por otro lado, ‘no, no pasarán’. Creo que ahí terminamos polarizando el debate y nunca discutiendo para qué generamos instituciones o qué tenemos que financiar”.

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El presidente considera que, para que el Estado mantenga su vigencia, debe adaptarse a los tiempos. Su gobierno ha hablado hasta de fusionar instituciones, pero él también habla de hacer cambios mediante tecnología y, en algunos casos, de reforzar ciertas entidades.

En cualquier caso, aclara, no se puede recurrir a una solución que incremente el gasto.

“Tenemos que hacer más con las herramientas que tenemos (…). Nuestras soluciones tienen que ser más emergentes, es decir creativas, de hacer más con lo que tenemos o de tener nuevas soluciones”.

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“Ni hay que cerrarlo todo, pero ni hay que dejarlo todo como está”, agregó el mandatario en entrevista con La Nación de cara a su segundo año de gobierno, en el que su administración impulsará reformas en temas como empleo público, tasas de interés, educación dual, teletrabajo y competencia.

“Yo creo que podemos hacer reacomodos de muchos factores que no se convierta en una discusión de más o menos plata, o más o menos gente. Que se convierta en una discusión de cómo hacer las cosas más eficientes y ahí hay unos lugares donde uno puede decir 'aquí hay que invertir con personas', un caso típico: tránsito. Tenemos un déficit de oficiales de tránsito, otro caso: migración, ahí es con más personal”.

“En otras cosas, puede ser, en vez de más personal, más tecnología, más automatización”, adujo.

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“Antes nuestras soluciones eran incrementales casi todas: hay un problema, se crea una institución y endeúdese más, esa era nuestra solución, contrate más personal que en una institución es tener más personas".

El mandatario está consciente de que habrá resistencia a los cambios estructurales: “Lo que pasa es que, una vez que ya hay instituciones creadas, leyes, se genera costumbre, burocracia en muchos campos; cuesta mucho también hacer esos cambios y nos hemos convertido en una sociedad muy resistente al cambio del estatus quo casualmente por los beneficios que ha traído”.

Equilibrar dos motores

Alvarado cree que la reforma fiscal fue el trago más amargo de su gobierno y, una vez superada, los cambios ahora se enrumbarán por el camino de la eficiencia.

Sin embargo, aún visualiza la necesidad de fortalecer cierta parte del Estado.

Según su visión, la economía de país tiene un motor pujante que crece y genera empleos calificados con salarios altos, pero demanda poca fuerza laboral. Ese es el sector asociado a las compañías multinacionales, los seguros, las telecomunicaciones, las farmacéuticas y la banca, entre otros.

“ Ese sector tiene una fuerte institucionalidad de apoyo. Lo podemos ver en el caso de la estructuración de Cinde, Procomer, Comex o de las superintendencias: Sugeval, Sugese, Sutel”, dijo.

El otro motor de la economía es el que más genera empleos, que absorbe a muchos trabajadores no calificados, pero que no está creciendo tanto. Ahí incluye al comercio, la manufactura y la agricultura.

En su criterio, la institucionalidad de este último sector ha estado desorganizada, con menor remuneración para sus empleados o con menor fortaleza.

“Ahí tenemos, por ejemplo, un MEIC, un ministerio muy pequeño que no está regionalizado, el Ministerio de Agricultura que está muy desactualizado, un INA que necesita remozarse y otras instituciones asociadas como el CNP”.

“Nosotros tenemos que hacer que siga creciendo el sector que está creciendo ágilmente y lograr que el otro sector crezca también con fortaleza, porque es el que más genera empleo”.

Otro problema, de acuerdo con su análisis, es que estos sectores están divididos entre la GAM y el resto del país.

“Por ejemplo, la agricultura es un 12% de nuestro empleo, pero fuera de la GAM, 1 de cada 3 trabajos está en la agricultura; sigue siendo esencial”.

Por eso, sostuvo el presidente, les pidió a las ministras de Planificación y Economía, Pilar Garrido y Victoria Hernández, presentar una propuesta para fortalecer las instituciones que atienden a estos sectores.

“¿Cuál es el cambio estructural ahí? Es que el aparato público se vuelque de la mejor forma a incentivar a esa otra parte productiva para que el todo productivo ya no sea una parte que avanza y otra que va menos, sino que ya todo vaya avanzando con fortaleza”.

“No son dos motores, es una única entidad. Lo que pasa es que una parte tiene más fortaleza y, en la otra, no hemos construido o hemos dejado de construir. Es como un equipo que tiene una delantera muy buena, pero una defensa muy mala, puede meter goles, pero le meten muchos también”.

-Presidente, ¿pero la institucionalidad no va acompañada de más recursos en tiempos en que la gente resiente y no está muy formada en la voluntad de pagar impuestos?

“No necesariamente”, respondió el mandatario.

“En nuestro contexto, tenemos que hacer más con las herramientas que tenemos. No podemos hacer gasto incremental, tenemos que decir ‘ok, si estos son los elementos, ¿cómo puedo yo redistribuir o como puedo yo trabajar para ser eficiente?’”.

Foto: Rafael Pacheco
Foto: Rafael Pacheco

Según el gobernante, en el tema de Seguridad, se lograron bajar la tasa de homicidios y las denuncias por delitos contra la propiedad, sin gastar más dinero.

“Se emplearon estrategias distintas para obtener resultados, se hizo un modelo de operativos distintos, estrategias coordinadas, uso de estadísticas y de ciencia de datos, casualmente, algo que usamos en la parte presupuestaria, ingeniería de datos, para buscar dónde están las eficiencias dentro del margen que tenemos”.

“Yo sí veo posibilidades de hacer ese tipo de mejoras. El presupuesto del año pasado no creció, pero nosotros redistribuimos al menos ¢80.000 millones en partidas internas de donde salió el dinero para atender la sequía, el dique del Térraba por ¢8.000 millones, de donde salieron ¢30.000 millones para obras de emergencia que estaban pendientes porque se usó el análisis de datos para buscar donde había eficiencias y donde había subejecución”.

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¿Estorba el Estado?

Alvarado añade que, en Costa Rica, “el crédito es carísimo e inaccesible” para una parte de la población, por lo que también decidió trabajar por bajar las tasas de interés.

-¿Está el Estado estorbando en temas como el crédito, el cual depende en mucho del asunto fiscal?

“Hay soluciones para eso. Nadie extraña lo que tiene hasta lo que pierde, dichosamente yo puedo tener esta conversación porque tenemos estabilidad, tenemos confianza".

“El Estado estuvo a punto de quebrar (antes de la reforma fiscal); entonces la entrevista de hoy sería, '¿don Carlos cómo le fue en su reunión con la misión de rescate del Fondo Monetario?, ¿qué va hacer para pagar los cinco meses de retraso que tienen todos los maestros y la planilla pública?, ¿cómo va a trabajar el 30% de pobreza que se disparó y el 40% de desempleo dada la crisis? Esa sería hoy la entrevista, pero bueno, no lo fue. Ahí está esa estabilidad. El Estado da, como todo en la vida, herramientas y tiene barreras”.

“Hoy, el que tengamos mejorada la situación fiscal es una oportunidad para crecer. Yo enfatizo mucho en eso, hoy la bola está en nuestra cancha”.

Para el mandatario, la estabilidad fiscal permite emprender dos acciones. La primera es instruir una reducción de las tasas de interés a los bancos, mediante mejoras que les permitan bajar el margen de intermediación.

“Sacamos una directriz que no es menor”, dice, al tiempo que señala que el crédito debe considerar las características de cada región del país.

“Si tenemos bancos públicos, tiene que ser para un enfoque desarrollistas, no simplemente que el país tiene que tener banco porque tiene que tener bancos”, dice.

Limitación ‘política’ a eurobonos

“El otro tema que es clave es el de los eurobonos. No es para hacer un gasto incremental. Es para sustituir deuda interna por deuda externa porque el costo interno es más alto que el externo”.

“Si alivio esa presión en el mercado interno, el propio mercado interno tendrá el incentivo de ir a colocar ese dinero. Hoy, para los agentes que prestan plata es muy fácil que el gobierno sea el que absorba esa plata y no el sector más productivo. Yo le pongo la plata al gobierno y, diay, me da una tasa de interés interesante, alta y, entonces, no es mucho esfuerzo para generar dinero”, dice.

“Eso, que es una verdad tan contundente, creo que está teniendo limitaciones no económicas, está teniendo limitaciones políticas para materializarse y eso es lo que tenemos que combatir, si eso es lo mejor para Costa Rica tiene que ser una una realidad".

-Bueno, presidente, es que precisamente porque hay desconfianza en el gasto del Estado...

“Creo que en este punto no hay desconfianza. En este punto, ¿qué más hay que demostrar en este punto de nuestro compromiso?”, afirmó.

Alvarado alega que el gasto del 2019 creció en cero (sin contar la deuda pública), por ejemplo.

Agrega que el país también requiere de cambios culturales para maximizar su potencia. Dice que Costa Rica debería aprovechar, por ejemplo, los desechos, entre los cuales hay cobre, aluminio, polímero o papel, pero para eso se requiere de cambio de pensamiento.

Otro problema, en su criterio, es que Costa Rica no promueve la innovación, pues no premia a los innovadores y, más bien, los castiga cuando cometen un error. “No aprendemos del error”, dice.