
Los arquitectos ticos Michael Smith y Alejandro Vallejo obtuvieron dos de los premios más prestigiosos en la Primera Bienal de Arquitectura Centroamericana (Barca) 2021–2022, que se realizó a finales de septiembre en Ciudad de Guatemala. Este evento propicia el intercambio de ideas entre los profesionales del Istmo y la proyección de su trabajo al contexto latinoamericano.
Los proyectos de ambos fueron construidos 100% en madera. Uno ganó en la categoría de Arquitecturas de Interés Social y Ambiental y corresponde al edificio Cueva de Luz (2015), ubicado en La Carpio, San José.
El segundo fue premiado en la categoría Arquitecturas Cívicas y Educacionales. Se trata del Centro de Capacitación Indígena Kapaclajui (2014), que se ubica en Grano de Oro de Turrialba.
Ambas edificaciones fueron desarrolladas mediante procesos de diseño participativo con las comunidades para brindar espacio de soporte comunitario, características que los hizo destacar en el concurso, según explicaron los profesionales.
En el caso de La Carpio, se desarrolló con la Fundación Sifais un complejo de 1.000 metros cuadrados para albergar actividades de inclusión social multivía, relacionadas con el arte, medio ambiente, deporte y emprendimientos.
Por su parte, el Kapaclajui es un proyecto de 900 metros cuadrados que funciona como centro de capacitación Indígena, impulsado por el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), la Fundación Holcim y la Asociación de Desarrollo local.
La competencia es una bienal avalada por colegios profesionales y, en esta primera edición, participaron más de 400 trabajos. De esos, se seleccionaron alrededor de 150 para exhibirse y publicarse.
“Nos sentimos muy honrados y orgullosos de poder seguir celebrando este par de proyectos que han marcado el norte de nuestra práctica hasta el día de hoy”, señaló Smith.
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Arquitectura con alma
La arquitectura de estos dos ticos fomenta la participación, colaboración, cooperación y apropiación de los habitantes de bajos recursos, comunidades rurales e indígenas y los asentamientos informales.
Su trabajo ha recibido varios premios y distinciones, entre ellos el Premio CICA 2017, a la práctica de jóvenes arquitectos y el Premio Internacional de Arquitectura 2015, en la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires.
También, ganaron el Premio Gran Bienal 2016 y el Premio Icomadera 2016, en la Bienal Internacional de Arquitectura de San José, Costa Rica, además del Premio Construcción Sostenible 2015, de la Cámara Costarricense de la Construcción.
De acuerdo con el Instituto Costarricense de la Madera, el sector de la construcción es una de las fuentes de contaminación más importantes a nivel mundial, ya que consume el 36% de la energía global y produce el 39% de las emisiones de CO2, por lo que el desarrollo urbano plantea el desafío de integrar la sostenibilidad tanto en la construcción como en el uso de la energía; por ejemplo, con la madera.
La entidad explica que la madera procedente de plantaciones forestales, sistemas agroforestales y manejo de bosques donde se realiza una gestión sostenible, como la que trabajan Smith y Vallejo, permite un insumo constructivo con una huella de carbono menor. Además de ser natural, renovable, reciclable y reutilizable, sigue absorbiendo y almacenando el CO2 de la atmósfera incluso una vez construido el edificio.
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