Juan Lara Salas. 1 mayo
El 8 de abril, el Instituto Costarricense de Electricidad celebró su 70 aniversario en una actividad realizada en los jardines de su edificio principal en Sabana norte. En la foto, la presidenta ejecutiva del ICE, Irene Cañas, entrega un reconocimiento al presidente Carlos Alvarado. Foto: Mayela López
El 8 de abril, el Instituto Costarricense de Electricidad celebró su 70 aniversario en una actividad realizada en los jardines de su edificio principal en Sabana norte. En la foto, la presidenta ejecutiva del ICE, Irene Cañas, entrega un reconocimiento al presidente Carlos Alvarado. Foto: Mayela López

El “Grupo ICE inició el período 2019, sin una estrategia que defina la dirección de la institución, la actuación del Grupo en relación con el mercado global y cómo creará valor en el presente período”.

Así diagnostica a la empresa pública y sus subsidiarias, la Auditoría Interna del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), en un informe de febrero pasado.

Según ese análisis, la última actualización de la estrategia corporativa se realizó en 2014, aplicable para un periodo de cuatro años.

Por eso, el 25 de octubre de 2018 se aprobó una nueva revisión de ese marco filosófico empresarial (su misión, visión y valores) y hasta se asignaron acciones para implementarlo mediante la creación de equipos de trabajo. Sin embargo, pasados varios meses, el Grupo ICE sigue sin conocer cuál será su norte empresarial.

“A la fecha del presente informe no han logrado materializarse, y por ende concluir, con la formulación de la estrategia corporativa Grupo ICE 2019-2023, en consecuencia, el Grupo ICE no dispone de una estrategia empresarial que marque el direccionamiento estratégico durante el año 2019 y los años subsiguientes”, precisa el informe suscrito por Ana Sofía Machuca Flores, auditora general del ICE.

El conglomerado público lo integran el ICE, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL), Cablevisión de Costa Rica S.A., Radiográfica Costarricense S.A. (Racsa) y Gestión Cobro Grupo ICE S.A.

En ese sentido, debido a la ausencia de esa hoja de ruta, el informe anota que “tampoco se ha realizado el alineamiento y relación de los objetivos definidos en los planes de negocios de las direcciones Corporativas de Electricidad y Telecomunicaciones, Plan de Soporte de Negocios, Estrategia Empresarial de las Subsidiarias y el Plan Financiero Corporativo, entre otros, con la Estrategia Corporativa”.

El escrito añade que la misma situación se podría presentar para el 2020, en caso de que no esté definida para abril del presente año –mes que acaba de concluir–, pues en mayo comienza la formulación presupuestaria.

La tardanza causa preocupación de la Auditoría por el tiempo que podría pasar entre el momento en que se concluya la estrategia y su implementación.

Irene Cañas, presidenta ejecutiva del Instituto, procura llamar la calma y asegura que la definición del rumbo de la empresa pública estará lista pronto.

La jerarca recordó que el análisis se dio a conocer en febrero, cuando estaban faltaban seis de los siete directivos de la entidad porque el Consejo de Gobierno los había separado para investigar posibles irregularidades durante la administración anterior.

Según Cañas, en aquel momento era imposible discutir la estrategia corporativa pues había que esperar que se completara el consejo directivo.

Aseguró que la estrategia estará lista mes y uno de sus ejes es la estabilidad financiera.

“Ya hemos definido una ruta para garantizar esa estabilidad financiera. El siguiente eje importante a trabajar es con la evolución de los negocios y ese es el esfuerzo en todos los negocios de convergencia y nuevos negocios”, afirmó.

En el 2018, el Grupo ICE tuvo su peor desempeño económico en los últimos años, según divulgaron directivos de la entidad el 4 de abril en la Asamblea Legislativa.

Jesús Orozco, gerente corporativo financiero, explicó a diputados de la Comisión de Control de Ingreso y Gasto Públicos que el Grupo ICE cerró el año pasado con ¢252.400 millones de déficit neto.

La cifra supone un incremento de 388% en el déficit neto respecto al año anterior, cuando fue ¢51.700 millones (¢200.700 millones más). Para 2016, este cerró en ¢30.377 millones y en ¢2.400 millones en 2015.

La diferencia entre los años resulta del alza en el precio del dólar y el consecuente pago de intereses de los préstamos del Instituto en esa moneda.

‘Mantenerse a flote’

Luis Adrián Salazar, ministro de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones, reconoció la gravedad del llamado de atención de la auditora y coincidió con Cañas en que la prioridad es el tema financiero.

“El reto es lograr un ICE capaz de adaptarse a las nuevas necesidades y demandas del mercado de telecomunicaciones. Aquí hago referencia al tema de tomar decisiones centradas totalmente en el equilibrio y crecimiento financiero. En un mercado tan competitivo como telecomunicaciones, es absolutamente crítico ser muy asertivo en las estrategias para desempeñarse, invertir y ahorrar”, explicó Salazar.

Él es rector en el sector de Telecomunicaciones.

Carlos Manuel Rodríguez, jerarca de Ambiente y Energía, también advirtió que la primera necesidad para el Instituto es mantenerse a flote.

En su caso, como rector del sector de Energía, recordó el cambio en el negocio de la electricidad, cambio que se debe tener en cuanta cuando se busca sostenibilidad financiera.

“Lo que hizo el ICE por 70 años varió y ese cambio tecnológico tiene que ser plasmado en un plan financiero. Como rector de energía, las tarifas de los consumidores son prioridad. El ICE debe reducir sus costos operativos y que el consumidor tenga un descanso de las tarifas altas”, concluyó.