Juan Fernando Lara. 4 abril
De izquierda a derecha, aparecen Jesús Orozco, jefe financiero del ICE, Randall Ajion Salas, director de planificación financiera, y Javier Orozco, director de planificación del Instituto en la Asamblea Legislativa este jueves / Juan Fernando Lara S. para LN
De izquierda a derecha, aparecen Jesús Orozco, jefe financiero del ICE, Randall Ajion Salas, director de planificación financiera, y Javier Orozco, director de planificación del Instituto en la Asamblea Legislativa este jueves / Juan Fernando Lara S. para LN

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) presentó en el 2018 su peor desempeño económico según cifras divulgadas por directivos de la entidad, este jueves en la Asamblea Legislativa.

Jesús Orozco, gerente corporativo financiero del ICE, explicó a los diputados de la Comisión de Control de Ingreso y Gasto Públicos cómo se desglosan los “números en rojo” de la entidad el año pasado que, según las cifras expuestas este día, ascendieron a ¢252.400 millones de déficit neto ese año.

Ese registro equivale a un incremento de 388% en el déficit neto respecto al año anterior, cuando fue ¢51.700 millones; una diferencia de ¢200.700 millones. Para 2016 este cerró en ¢30.377 millones y en ¢2.400 millones en 2015.

Déficit neto resulta al restar el costo de la variación cambiaria, el pago de impuestos y las cargas financieras.

La diferencia entre los años se explica en primer lugar por el alza en el precio del dólar y el consecuente pago de intereses de los préstamos del Instituto en esa moneda.

Esas fluctuaciones cambiarias del colón frente al dólar cerraron en ¢121.714 millones al 31 de diciembre de 2018. En los dos años previos, rondaron los ¢50.000 millones.

Eso supone un aumento de 143% equivalente a ¢71.714 millones del 2017 al 2018 por variaciones en el tipo de cambio del dólar; moneda en la cual el ICE tiene 85% de todo su endeudamiento.

Precisamente, Orozco también atribuyó al peso de las deudas ese desempeño del año anterior.

Sobre ese particular, apuntó que el pago de comisiones e intereses al servicio de la deuda influyeron en el resultado, principalmente por inversiones en obras de generación eléctrica.

Citó, en particular, el caso del proyecto hidroeléctrico Reventazón (en Siquirres, Limón) que empezó a contar en los pagos del ICE por deuda a partir del 2017, cuando ese gasto llegó a ¢147.365 millones. En el 2018 ya iba por ¢162.731 millones.

Antes de la entrada de la hidroeléctrica Reventazón, en setiembre de 2016, había pagado ¢96.700 millones.

El proyecto Reventazón está valorado en $1.567 millones; $810 millones más de los estimado en el 2008.

El déficit neto del 2018, explicó Orozco, también se vincula con la decisión del Instituto de trasladar a la casilla de gastos de ese año los $146 millones que usó en obras iniciales y estudios del megaproyecto hidroeléctrico El Diquís, en Buenos Aires de Puntarenas, ya descartado por el ICE.

“Por normativa contable, al quedar indefinido el proyecto El Diquís, esto impacta. Es un gasto que se reflejará este año aunque el dinero se haya gastado con los años”, expresó Orozco.

El reconocimiento de El Diquís como gasto explica por qué los ingresos del Instituto parecen menores en el balance anual del año pasado.

Según explicó Orozco, el ICE cerró el año pasado con un excedente operativo de ¢115.900 millones. Sin embargo, al cancelar los $116 millones por El Diquís (unos ¢88.000 millones), el excedente de operación cayó a ¢27.300 millones.

Esa cifra contrasta con los excedentes del 2017 y 2016 de ¢147.300 millones y ¢178.900 millones, respectivamente.

Finalmente, el directivo del Instituto aclaró que la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) no les reconoció en el 2018 gastos por unos ¢25.000 millones en compras de energía a generadores privados que sí se verían reflejados hasta este 2019 en las tarifas de electricidad.

(*) Colaboró el periodista Óscar Rodríguez.