
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado 7 de marzo la creación de una “nueva coalición militar” para combatir a los carteles del narcotráfico en América Latina.
“El corazón de nuestro acuerdo es el compromiso de utilizar fuerza militar letal para destruir estos siniestros carteles y redes terroristas. De una vez por todas, vamos a acabar con ellos”, agregó.
El anuncio lo realizó durante la cumbre denominada “Escudo de las Américas”, que se desarrolló en el Trump National Doral Miami, un resort con campo de golf propiedad del mandatario. En la actividad participaron 12 líderes de América Latina considerados aliados de Estados Unidos, incluido el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves.
En el video del acto inaugural se observa al presidente Rodrigo Chaves levantarse de su asiento, acercarse a la mesa donde Trump firmó el decreto que da forma a la iniciativa, aplaudir y recibir uno de los bolígrafos utilizados en la ceremonia, gesto protocolar que suele acompañar la adhesión a un acuerdo. El gobierno costarricense no ha emitido hasta el momento una declaración oficial que confirme o precise el alcance de su participación.
El documento firmado por el presidente establece cuatro ejes de acción: desmantelar los carteles y organizaciones terroristas extranjeras en el hemisferio; coordinar con aliados para privarlos de control territorial y acceso a financiamiento; entrenar y movilizar fuerzas militares de países socios; y contener influencias externas al hemisferio occidental.
Para el analista internacional Carlos Murillo, si la propuesta se analiza de manera integral, incluye una serie de elementos propios del ámbito militar. A su juicio, si se liga con la declaración que Costa Rica firmó hace unos días —suscrita por el ministro de Seguridad, Mario Zamora— denominada “Paz a través de la fuerza”, se estaría hablando de la militarización de América Latina.
“Eso entra dentro del nuevo concepto de lo que Donald Trump utiliza: la doctrina Monroe, que ahora se le denomina doctrina Donroe en referencia a Donald Trump, de aislar América Latina y convertirla en el traspatio geopolítico. Entonces, dentro de la propuesta hay elementos loables porque contribuyen a la seguridad, sobre todo a la seguridad ciudadana en América Latina. El principal problema es la militarización e instrumentalización con otros fines de esa propuesta de seguridad ciudadana en América Latina”, consideró Murillo.
Sin embargo, el analista internacional advirtió que la iniciativa anunciada este 7 de marzo debe analizarse con cautela. A su juicio, será necesario revisar el texto cuando se publique, pues —según dijo— “últimamente” las declaraciones de diferentes presidentes, incluido Trump, han variado en un mismo día.
De acuerdo con el medio de comunicación argentino La Nación, algunos especialistas sostienen que en estos momentos Estados Unidos ve a la región como un territorio que, primero, debe mantenerse bajo la influencia norteamericana, y segundo, que puede beneficiarlo en cuanto a lazos económicos, políticos y en materia de seguridad.
“Hay un enfoque distinto y especial de Estados Unidos hacia América Latina, que se ha visto no solo con la operación militar en Venezuela, sino con las alianzas que Trump ha mantenido, incluso antes de su segundo mandato, con ciertos líderes. Particularmente aquellos con los que comparte una visión sobre el mundo, de la economía y del papel que debe jugar Washington en la región, como lo son Milei y Nayib Bukele“, dijo el politólogo Daniel Pedreira, de la Universidad Internacional de Florida (FIU, por sus siglas en inglés), al medio argentino.
La mayoría de los líderes invitados a la cumbre “Escudo de las Américas” comparte la preocupación de Washington por el auge del crimen organizado en el continente, un fenómeno que afecta a países que hasta hace poco se consideraban bastante seguros, detalló a la agencia de noticias AFP Irene Mia, experta sobre América Latina en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés).
¿Qué implicaciones tendría para Costa Rica?
En cuanto a Costa Rica, el analista internacional Carlos Murillo señaló que le preocupa que durante la administración de Rodrigo Chaves no haya existido una agenda definida de política exterior.
“En los últimos meses parece que la acción exterior de la administración Chaves va más orientada a acciones de militarización y de operaciones de ámbito militar, lo cual es contrario a la Constitución de Costa Rica, y ahí se incluye lo de la declaración que firmó el ministro Zamora”, afirmó.
Además, consideró que: “Históricamente, Estados Unidos es el aliado costarricense, pero es un aliado ante el cual Costa Rica no está subordinado, como lo está haciendo en este momento, y que se dedica simplemente a decir ‘sí’ a las propuestas de Estados Unidos, olvidándose de la tradición costarricense de política exterior”.
El analista indicó que la participación de Chaves en la cumbre podría interpretarse como una legitimación de la propuesta del llamado “Escudo de las Américas” —que, según dijo, tiene la idea de combate del crimen organizado, migración ilegal y fortalecimiento en materia de seguridad— y de esa intención de militarizar las acciones de combate contra el crimen organizado.
Murillo añadió que será necesario analizar si este eventual compromiso de Costa Rica conduciría o daría por hecho la autorización del ingreso de asesores o tropas militares estadounidenses a territorio costarricense, lo cual —según advirtió— sería “muy grave”.
