
La acción militar desplegada por el Gobierno de Estados Unidos en Venezuela tuvo como objetivo la detención de Nicolás Maduro; el resultado fue exitoso y sin resistencia alguna. La otra meta es el petróleo venezolano, tal como reveló el propio Donald Trump.
Después de lo sucedido la madrugada del sábado 3 de enero, surgen algunas interrogantes. ¿Por qué el interés estadounidense en el crudo del país suramericano? Y la otra relevante para el contexto nacional: ¿Cuál es el efecto para países como Costa Rica, importador nato y tomador de precios internacionales?
En el primer caso, la respuesta es que Venezuela concentra entre el 17% y el 20% de los yacimientos petroleros globales, es decir, 304.000 millones de barriles de crudo, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Sin embargo, actualmente el Estado venezolano no tiene la capacidad para extraer el producto y el objetivo es que las empresas estadounidenses inviertan millones de dólares para sacar y vender este commodity.
Para lograrlo, Trump anunció en conferencia de prensa, este sábado, la toma de control del país y del petróleo de Venezuela. “Vamos a dirigir el país”, sentenció el mandatario.
Aseguró que Estados Unidos “administrará” esa nación hasta que se produzca una transición “pacífica, adecuada y juiciosa”, sin brindar mayores detalles de quiénes, cómo y por cuánto tiempo lo harán.
“No queremos que alguien más entre y volvamos a tener la situación de antes. Será legal, porque eso somos nosotros, legales, queremos paz y justicia para todos”, manifestó al tiempo que advirtió de que su país está “listo para lanzar un segundo y mayor ataque si es necesario”.
Antonio de la Cruz, presidente de la firma de estudios Inter American Trends, especializado en Venezuela, geopolítica y petróleo, explicó a La Nación que el mandatario de Estados Unidos quiere garantizarse el control de los yacimientos del país suramericano, revivir la industria petrolera y usar los ingresos para reconstruir un país en ruinas.
De la Cruz comentó que actualmente la producción es de 900.000 barriles anuales, que significan unos $16.000 millones de ingresos. Pero si en un periodo de 18 meses se eleva a 1,2 millones de barriles anuales, los ingresos podrían llegar a los $45.000 millones.
“El plan de Trump genera caja y el apoyo a los sectores más desposeídos y esa es la misión que presentó Trump cuando habló de que regresaba a Venezuela con las industrias petroleras”, sostuvo el especialista.
De la Cruz añadió que los hidrocarburos continuarán reinando en la economía global, al menos hasta el 2050, cuando se espera se avance a una sustitución energética del petróleo.
“Trump no depende hoy del crudo de Venezuela, pero está viendo una posición estratégica de futuro para asegurar petróleo para los próximos 25 años”, subrayó.
Alejandro Muñoz, expresidente de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), coincidió en que para Estados Unidos es deseable tener el control del petróleo venezolano, pues el crudo continúa como fuente prioritaria de energía para su desarrollo económico.
“La economía mundial gira alrededor del petróleo: la producción y el transporte. Por eso es tan importante para Estados Unidos, pues su economía está muy vinculada al petróleo y sus derivados”, consideró Muñoz.

Efectos para la economía tica
Costa Rica es importador de hidrocarburos procesados, por lo cual está expuesto a los vaivenes de los precios internacionales del petróleo.
El crudo es un producto muy expuesto a la producción global y a las incertidumbres geopolíticas. Solo hay que recordar la crisis pospandemia que disparó los precios del petróleo y la inflación del país, que llegó al 12,13% en agosto del 2022.
En la última década, la tendencia de importación de Costa Rica es de ascenso. Solo en el 2020 hubo una baja relevante a raíz de la crisis de la covid-19.
Entre enero y noviembre del 2025, el país acumuló importaciones de hidrocarburos por 22,5 millones de barriles; mientras que, en el 2004, fueron 15,6 millones de barriles, según datos de Recope.
La información muestra que los principales productos que Costa Rica importa son diésel, gasolinas (súper y regular), gas GLP y jet fuel (combustible para aviones).
Dennis Meléndez, economista y exjerarca de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), estimó que la acción militar de Estados Unidos tendría efectos, en el corto plazo, de alza en el precio de los combustibles. Pero en el mediano y largo plazo se daría una baja.
“Se va a producir un aumento en el flujo de producción (de petróleo), pero esto toma su tiempo. Se tienen que rehabilitar todas las instalaciones que no han tenido mantenimiento por años. Una inyección fuerte de capital generaría un alza en la producción internacional, pero será en el mediano y largo plazo. Sin embargo, en el corto plazo se dará un aumento en precios”, destacó Meléndez.
Alejandro Muñoz, expresidente de Recope, recordó que Costa Rica importa los hidrocarburos a empresas intermediarias del mercado del Golfo de México, porque resulta más rentable desde el punto de vista de transporte.
“Importamos combustibles refinados, lo que implica comprarle a compañías de todo el mundo. Ahí hay empresas de Estados Unidos, suizas, rusas y mexicanas. Entonces, es un conglomerado de empresas internacionales a las cuales le compra Recope”, explicó el exjerarca.
Hasta noviembre pasado, el 85% de los 22,5 millones de barriles de combustibles importados por Costa Rica se trajeron desde Estados Unidos, según la estadística de la Refinería.
¿Y los mercados internacionales?
Los primeros efectos a nivel global en el precio del barril del crudo se conocerán hasta el próximo lunes, cuando empiecen a operar la bolsa londinense y de Nueva York, en EE. UU., en las cuales se negocian los contratos futuros de petróleo.
El pasado viernes 2 de enero, el precio del barril de Brent del mar del Norte, para entrega en marzo, cerró en $60,75 en el parqué inglés. Mientras que el barril de West Texas Intermediate (WTI), para entrega en febrero, finalizó en $57,30 en Wall Street.
Adriana Rodríguez, gerente general de Acobo Puesto de Bolsa, consideró que los mercados anticipaban alguna acción militar estadounidense en Venezuela.
“En el corto plazo lo previsible es que haya mucha sensibilidad y volatilidad en el mercado energético ante noticias relacionadas con posibles interrupciones en la producción y extracción de crudo, en paralelo a eventos relacionados al cambio de régimen y con ello las estructuras administrativas de las principales empresas estatales”, apuntó la experta.
Para el economista Vidal Villalobos, en el mercado petrolero primero se dará un impacto. “Venezuela significa hoy solo el 1% de la producción global y la recuperación de su producción tomará al menos dos años”, afirmó.
Villalobos añadió que, para lograr el plan de Trump de elevar la producción venezolana, se deberá esperar mucho tiempo.
“En las primeras horas (del lunes) es de prever volatilidad, pero para subir la producción se requiere inversión. Si se levantan las sanciones, hoy Venezuela no tiene capacidad para producir, hay que esperar un tiempo”, dijo el especialista.
Freddy Quesada, experto en temas bursátiles, cree que el precio del petróleo se mantendrá estable durante la próxima semana, tal como ha ocurrido en los últimos meses.
“No creo que Estados Unidos libere de inmediato las sanciones a Venezuela y de todos modos el país requiere inversiones”, afirmó.
Si se diera una escalada del conflicto en el país sudamericano, sí podría darse un efecto en el precio del crudo, pero Quesada recalcó que no pareciera ese el escenario.
