
Puerto Vallarta, México. Puerto Vallarta es conocido como un paraíso. Pero tras la furia narco del domingo por la muerte de “El Mencho”, este destino turístico junto al Pacífico mexicano parece más una zona de guerra con decenas de vehículos calcinados y tiendas vandalizadas.
Vecinos y turistas no pueden creer lo que ven. “Se siente como que estamos en una zona de guerra”, constata ante la AFP Javier Pérez, un ingeniero de 41 años que vive en esta ciudad, mientras recorre el estacionamiento de un supermercado repleto de autos quemados.
Todo se debe a Nemesio Oseguera, apodado “El Mencho”, capo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La muerte del narco más buscado de México a manos del ejército mexicano el domingo provocó una estela de violencia en Jalisco, un estado del oeste del país donde matanzas y fosas clandestinas son el pan de cada día.
Puerto Vallarta había permanecido casi indemne a la violencia habitual en este estado, blindado para turistas y residentes de Canadá y Estados Unidos, que lo convirtieron hace años en su refugio de playa contra el inclemente invierno en sus países.
Hasta el pasado domingo, cuando nubes de humo negro cubrieron el sol.
“No teníamos idea de qué estaba pasando. Vimos que un autobús se estaba quemando, que un auto se estaba quemando y luego vimos humo negro por toda la ciudad desde nuestra ventana”, relata Farah Saunders, jubilada canadiense de 53 años.
Miembros del cartel de Oseguera bloquearon rutas, quemaron vehículos, atacaron gasolineras, comercios y bancos y enfrentaron a las autoridades en 20 de los 32 estados del país.
El alcalde de Puerto Vallarta, Luis Ernesto Munguía, reportó el lunes que más de 200 vehículos fueron quemados y unos 40 negocios resultaron vandalizados. Además, 23 reos se fugaron del penal local apoyados por delincuentes que derribaron el portón en medio de los disturbios.
El cielo ennegrecido por el humo de los vehículos en llamas era visible desde la suite de Saunders en un lujoso hotel sobre la avenida principal de Puerto Vallarta.
Este martes los restos del autobús reducido a chatarra yacían en la calle, mientras decenas de tiendas y centros comerciales en la misma vía permanecían cerrados y desiertos, constató AFP.
“Estábamos muy asustados, nunca pasamos por algo así en Canadá”, dice Saunders, quien llegó junto a su esposo desde Alberta, animados por la buena fama que Vallarta tiene entre sus conciudadanos. “Unos 20.000 viven aquí”, añade.
Ella y su esposo, que debían regresar a su país el lunes, permanecen varados por la cancelación de vuelos de aerolíneas canadienses y estadounidenses tras el operativo contra “El Mencho”.

“Zona de guerra”
A 12 kilómetros de la zona hotelera, atravesando avenidas desiertas con tráfico mínimo y negocios cerrados, vecinos del acomodado barrio Fluvial Vallarta merodeaban el estacionamiento de un supermercado mayorista.
Los pistoleros del cártel se ensañaron con este negocio el domingo, y quemaron unos 40 vehículos de clientes y proveedores.
En silencio, Javier Pérez recorre la explanada entre los autos destruidos acompañado de su familia.
“Desafortunadamente nos tocó en nuestro puerto que es un lugar bonito”, dice a la AFP.
Residente en Puerto Vallarta desde hace 16 años, Pérez se pregunta si el gobierno hubiera podido alertar a la población para que se resguardara ante la inminente asonada criminal.

“Mala imagen”
Otros vecinos perdieron más que sus autos, ya que sus negocios fueron calcinados hasta los cimientos, como una tienda de motocicletas en el barrio La Vena.
Saíd Díaz, de 20 años, observa con tristeza el local donde hace apenas diez días cumplió el sueño de comprarse una moto.
“Cuando vine me maravillé con todo lo que había y ya no hay nada. Me gustaban mucho sus modelos. Cada vez que venía de trabajar las observaba”, recuerda este joven, quien trabaja en un alojamiento de playa frecuentado por extranjeros.
“Quedó una muy mala imagen de Vallarta. Trabajo en un condominio y ahorita se están yendo muchos de aquí”, añade Díaz, preocupado por el impacto de la violencia en su fuente de trabajo.
