
Miami, Estados Unidos. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) alertó el martes de un deterioro “de alcance dramático” de la libertad de expresión y prensa en América en el último año, marcado por homicidios, detenciones arbitrarias y exilios en varios países, según barómetro regional.
El Índice Chapultepec destaca que, entre los 23 países analizados, dos no tienen libertad de expresión —Venezuela y Nicaragua—, y ocho presentan altas restricciones para ese derecho: Ecuador, Bolivia, Honduras, Perú, México, Haití, Cuba y El Salvador.
En la medición, Costa Rica alcanzó 50,29 puntos en la valoración del índice, lo que lo ubica en la franja “En Restricción”, en el décimo lugar; en esta edición mantuvo el mismo lugar que la edición anterior.
“Entre el 2 de noviembre de 2024 y el 1 de noviembre de 2025, la libertad de expresión y de prensa en Costa Rica ha enfrentado una erosión estructural impulsada por el Poder Ejecutivo, que utiliza un lenguaje estigmatizante y ejerce presiones económicas a través de la pauta estatal y una polémica subasta de frecuencias”, destaca el Índice Chapultec 2025.
República Dominicana ocupa el primer lugar del índice y es el único país del continente con plena libertad de expresión, según el estudio elaborado por la SIP con investigadores de la Universidad Católica Andrés Bello, de Caracas, en Venezuela.
Le siguen Chile, Canadá, Brasil, Uruguay, Jamaica y Panamá, países con bajas restricciones durante el periodo analizado, del 2 de noviembre de 2024 al 1 de noviembre de 2025.
Alerta para Costa Rica
En el informe, publicado este 9 de marzo, se destacan las alertas para Costa Rica identificadas en el año evaluado.
“Durante este periodo, bajo la administración de Rodrigo Chaves Robles, se ha intensificado una estrategia comunicativa que deslegitima a los medios, presentándolos como enemigos de los intereses populares”, explica el informe.
“La retórica agresiva del gobierno ha incluido términos despectivos hacia periodistas y medios críticos, afectando la sostenibilidad económica de estos últimos y la seguridad psicológica de los profesionales de la comunicación.
“Además, se ha constatado una tendencia a restringir la publicidad estatal para aquellos medios con líneas editoriales críticas, mientras se favorecen plataformas alineadas con el Ejecutivo. La polarización en el Poder Legislativo también ha contribuido a un ambiente tenso en torno a las libertades de expresión y prensa”, apunta el informe.
‘Uno de los peores años para el periodismo’
Para los autores del informe, “se trata de uno de los peores años para el periodismo en la región” debido a la violencia ejercida y la impunidad agravada en “México, Honduras, Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Colombia, Cuba y Venezuela”.
El deterioro no discrimina entre ideologías y “las libertades de prensa y expresión no han sido favorecidas por ninguno de los polos de radicalización política” que caracterizan a la región en los últimos años, según el informe.
Los países peor evaluados tienen “presidencialismos autoritarios” y, en ellos, el entorno contrario a esas libertades suele estar vinculado al poder ejecutivo, aseguran los autores del trabajo.
Identifican asimismo patrones comunes en los métodos para silenciar al periodismo independiente: criminalización desde los poderes del Estado; estigmatización pública de periodistas, acompañada a veces de agresiones de grupos de choque; presión financiera sobre medios críticos; leyes que penalizan a quienes critican a los jerarcas, y ausencia de mecanismos eficaces de protección frente a la violencia de grupos criminales.

El índice señala el caso de Estados Unidos, donde la libertad de expresión y de prensa “experimentaron un deterioro significativo” tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
El país cayó del cuarto puesto de la edición anterior -en la categoría con “baja restricción” a esos derechos- al 11º puesto (“con restricción”, como Argentina), en un año marcado por “una estigmatización de los espacios de periodismo crítico, por parte del propio presidente Trump y voceros importantes de su administración”.
El despido de más de 500 empleados de la Voz de América, el servicio internacional de radiodifusión financiado por el gobierno estadounidense, y las 170 agresiones sufridas por periodistas durante coberturas, son ejemplos de ese deterioro para la SIP.

