
Jerusalén. La policía de Israel impidió este domingo el ingreso del patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, y del custodio de Tierra Santa, fray Francesco Ielpo, a la Basílica del Santo Sepulcro.
El incidente, calificado por la Iglesia católica como “un hecho inédito en siglos”, obligó a los máximos líderes eclesiásticos de la región a suspender la misa principal del Domingo de Ramos en el sitio más sagrado del cristianismo justo al inicio de Semana Santa.
Según denunciaron en una nota conjunta el Patriarcado Latino y la Custodia de Tierra Santa, los jerarcas se desplazaban de forma privada, sin comitivas ni procesiones, cuando los agentes les bloquearon el paso.
La Iglesia tildó la medida de “manifiestamente irrazonable y gravemente desproporcionada”, advirtiendo que el suceso sienta un “grave precedente” que vulnera la libertad de culto y el histórico Status Quo que rige los Lugares Santos.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, justificó inicialmente la acción policial mediante un argumento de seguridad nacional.
Según el mandatario, la inteligencia israelí detectó riesgos tras los recientes ataques de Irán con misiles balísticos, algunos de cuyos fragmentos cayeron la semana pasada a escasos metros de la cúpula del Santo Sepulcro.
“Para proteger a los fieles, Israel pidió a los miembros de todos los credos abstenerse temporalmente de asistir a los sitios sagrados en la Ciudad Vieja”, explicó Netanyahu.
No obstante, ante la virulenta reacción de las cancillerías europeas, el primer ministro luego rectificó su postura horas después en la red social X: “He instruido a las autoridades pertinentes para que el cardenal Pizzaballa reciba acceso total e inmediato”.
Choque diplomático con Europa
El bloqueo detonó una crisis diplomática en un momento de extrema sensibilidad por la guerra.
Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), lideró las críticas al denunciar una “violación flagrante de la libertad religiosa”. A sus palabras se unieron los gobiernos de Francia, Italia y España.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, exigió a Israel respeto a la diversidad de credos y al derecho internacional.
Por su parte, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, calificó el acto como una “ofensa para cualquier comunidad que respete la libertad”, mientras su cancillería confirmaba la convocatoria del embajador israelí en Roma para pedir explicaciones formales.
La Semana Santa de 2026 en Jerusalén ya estaba marcada por la austeridad.
Debido al conflicto que estalló el 28 de febrero, el Patriarcado había cancelado la tradicional procesión multitudinaria que desciende desde el Monte de los Olivos, indicó la nota conjunta.
Tras el desplante en el Santo Sepulcro, el cardenal Pizzaballa se vio obligado a trasladarse a la Basílica de las Naciones (Getsemaní), donde presidió una ceremonia ante un grupo reducido de fieles.
“Hoy no llevamos palmas en procesión; en su lugar, llevamos la cruz. Una cruz que no es una carga inútil, sino la fuente de la verdadera paz”, expresó el purpurado en una homilía cargada de simbolismo.
Pese a que el acceso fue restablecido por orden directa de Netanyahu al final de la mañana, el Patriarcado recordó que los líderes cristianos han cumplido con todas las restricciones militares desde el inicio de la guerra, por lo que el bloqueo de este día representa una “herida innecesaria” en el día que inaugura la semana más sagrada para el mundo cristiano.

