
Bogotá. Colombia no tendrá presidente electo este domingo 31 de mayo: con 89,48% de mesas escrutadas, ningún candidato logró superar el umbral del 50% + 1 de los votos válidos requerido por la Constitución para ganar en primera vuelta, por lo que el país deberá volver a las urnas en una segunda ronda el próximo 21 de junio.
Los dos candidatos que avanzaron son el derechista Abelardo de la Espriella, quien lidera la contienda con 9.132.317 votos (43,77%), y el izquierdista Iván Cepeda, quien lo sigue de cerca con 8.570.667 votos (41,08%). La diferencia entre ambos es de apenas 561.650 sufragios, lo que anticipa una segunda vuelta sumamente reñida.
Para proclamarse presidente en primera vuelta, un candidato debe obtener más de la mitad de los votos válidos depositados en la jornada.
Con un censo electoral de aproximadamente 41,4 millones de personas y una participación histórica de entre el 45% y el 60%, el umbral se situaba entre nueve y 11 millones de votos.
De la Espriella estuvo cerca, pero los votos que se distribuyeron entre los demás aspirantes le impidieron alcanzarlo. El resto de los contendientes quedó muy por debajo de los dos punteros.
Los demás 11 candidatos sumaron en conjunto 2.797.337 votos, equivalentes al 13,42% del total válido, con Paloma Valencia como la tercera fuerza más relevante (6,81%) y Sergio Fajardo en cuarto lugar (4,16%).
Los restantes nueve aspirantes —entre ellos Claudia López, Santiago Botero y Mauricio Lizcano— no superaron individualmente el 1% de los sufragios, y en conjunto apenas aportaron el 2,38% del total.
Su participación, aunque minoritaria, fue suficiente para diluir el caudal de votos y evitar que cualquiera de los dos líderes cruzara el umbral de la mayoría absoluta.
La segunda vuelta presidencial deberá celebrarse en las próximas semanas conforme al calendario establecido por la Registraduría Nacional del Estado Civil.
Todos los ojos estarán puestos ahora en los respaldos políticos que De la Espriella y Cepeda puedan sumar de cara a la ronda definitiva, en particular el del bloque de votos que obtuvo Paloma Valencia, el tercer lugar más significativo de la jornada con casi 1,5 millones de sufragios.
País dividido entre la izquierda y la extrema derecha
Colombia llegó a esta elección del domingo sumida en un repunte del conflicto armado y la violencia al cierre del gobierno de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda del país.
Popular entre las clases populares por sus programas sociales, Petro no podía aspirar a la reelección por ley.
La contienda quedó polarizada entre dos visiones opuestas: Cepeda, senador de 63 años e hijo de un político comunista asesinado por agentes estatales y paramilitares, propone darle continuidad a las políticas de Petro y apuesta por los sectores excluidos.
De la Espriella, excéntrico abogado millonario de 47 años que se hace llamar “El Tigre”, promueve mano dura, bombardeos contra grupos armados, la construcción de diez megacárceles y una reducción del 40% del Estado. Se reivindica admirador de Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei.
Ambos candidatos de la derecha e izquierda han rechazado, cada uno a su manera, las negociaciones de paz impulsadas por Petro, que no lograron extinguir la peor ola de violencia de la última década.
“Es muy preocupante por el tema del narcotráfico, ya no hay guerrillas sino que es prácticamente solo narcotráfico”, dijo Payan Santiago Calambaz, un indígena misak de 22 años que votó en una zona conflictiva del suroeste del país.
La jornada transcurrió de forma tranquila, en medio de ceses al fuego de las principales guerrillas y con 408.000 uniformados desplegados para garantizar la seguridad.
Aun así, el clima de fondo es de incertidumbre.
“Hay muchísima esperanza, pero también el panorama puede ser muy negro”, resumió Natalia Valencia, funcionaria pública de 46 años.
Estados Unidos observa de cerca el resultado, tras los choques constantes entre Petro y Trump que tensaron la histórica alianza entre ambos países en la lucha contra el narcotráfico.


