Desastres Naturales

Calentamiento y urbanismo sin control causarán más desastres en Brasil, según experto

Recientemente, fuertes lluvias en la ciudad de Recife dejaron al menos cien personas muertas

Brasilia. La tragedia con cien muertos por lluvias torrenciales en el noreste de Brasil podría repetirse en otros puntos del país si no se adoptan políticas para evacuar a las poblaciones en áreas de riesgo, advirtió un experto en desastres naturales.

José Marengo, coordinador de investigación del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales de Brasil (CEMADEN), destacó que el cambio climático continuará provocando lluvias cada vez más intensas y aseguró que “si las ciudades no están preparadas, vamos a llorar más muertos”.

“El cambio climático es un proceso de largo plazo que avanza lentamente. No se puede atribuir un evento extremo, aislado, a este proceso. La lluvia y el desastre son cosas diferentes. En Recife cayó una lluvia intensa en áreas que están cerca de ríos y de morros. Cualquier lluvia intensa allí trae estos resultados, con ríos llevándose por delante las casas que están cerca o avalanchas de tierra arrasándolo todo.

El cambio climático podría ser responsable por el aumento de lluvias extremas, violentas, que están siendo detectadas no solo en Brasil, sino en todo el mundo. Pero no puede ser culpado de que gobiernos permitan construir en áreas de riesgo o de que la población pobre no tenga adónde ir y deba construir y vivir en áreas vulnerables. Eso es un problema de urbanización”.

“En el caso de Bahía, existe un mecanismo que produce lluvias en el verano que es la Zona de Convergencia del Atlántico Sur, que a partir de octubre actúa siempre en el sureste de Brasil. En diciembre, la Zona de Convergencia entró sobre el sur de Bahía, área que normalmente no cubre, y generó lluvias e inundaciones que mataron a 33 personas, en áreas que no eran tan densamente pobladas como Recife o Petrópolis.

En Petrópolis hubo un evento meteorológico intenso, poco común pero no imposible, más similar a Recife. Aunque en los dos casos las lluvias habían sido previstas, el problema fue la vulnerabilidad de la población que vivía en áreas de riesgo. Si uno ve videos de derrumbes y de los ríos corriendo no sabemos si son de Petrópolis o de Recife porque fueron desastres similares”.

“Este tipo de fenómenos tienen el componente de la lluvia —cuya predicción en Brasil está bien hecha—, pero el problema está en el lado más débil de la cadena, que es la vulnerabilidad de la población. Un error común es decir que ‘la lluvia mató a las personas’, pero la lluvia no mata. Es la combinación con personas viviendo en área de riesgo.

Deberían prohibirse construcciones en áreas como morros, y si hay personas allí, llevarlas a zonas más seguras todos los años, no solo cuando hay desastres. Las ciudades deben organizarse mejor, porque la parte climática ya muestra que estos fenómenos de lluvias como el de Pernambuco son cada vez más intensos y violentos.

Si la población y las ciudades no están preparadas, vamos a llorar más muertos. En la región nordeste apenas está empezando la estación lluviosa, y pueden venir más fenómenos este año”.

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