Conflictos

Rusia afirma que no prevé atacar Ucrania y quiere seguir negociando con EE. UU.

Durante las negociaciones con su homóloga estadounidense, el subsecretario ruso de Relaciones Exteriores, saludó que el país norteamericano tome en serio las peticiones rusas para su seguridad

Ginebra. Rusia aseguró este lunes que no tiene “intención” de atacar Ucrania, tras unos diálogos con Estados Unidos, y ambos bandos aseguraron que quieren proseguir con las negociaciones de cara a una desescalada, aunque persistieron en sus advertencias mutuas.

Las negociaciones, en Ginebra (Suiza), estuvieron dirigidas por la subsecretaria de Estado estadounidense, Wendy Sherman, y por el viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Riabkov, y se producen en medio de temores de una invasión rusa de su vecino prooccidental, Ucrania, y con Moscú exigiendo amplias concesiones de Washington y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Después del encuentro, el negociador ruso aseguró que su país no tiene intención alguna de atacar Ucrania y que las decenas de miles de tropas desplegadas en las fronteras estaban allí porque sus rivales occidentales también aumentaron su presencia.

“Explicamos a los colegas que no tenemos planes, ni intención de atacar, entre comillas, a Ucrania”, dijo Serguei Riabkov.

Por su parte, Wendy Sherman dijo que le había insistido a su homólogo ruso en que una eventual invasión de Ucrania comportaría “costes significativos”, “enormes”, por parte de los países occidentales y que Moscú podía iniciar una “desescalada” haciendo “que todos los soldados” concentrados en la frontera “vuelvan a sus cuarteles”.

Situación no desesperada

Respecto a la reivindicación clave de Rusia, es decir, obtener garantías de que la OTAN no se ampliará y que reducirá su presencia militar en las inmediaciones de Rusia, el negociador ruso se mostró más positivo que la víspera. “Tenemos la impresión de que la parte estadounidense tomó muy en serio las proposiciones rusas”, dijo.

Según él, “la situación no es desesperada”, aunque “no hay que subestimar los riesgos relacionados con la agravación de la evolución de la confrontación”.

“Se requiere un avance, se necesita que se haga un verdadero gesto hacia Rusia y eso debe venir de la OTAN”, subrayó, y añadió que “nunca pero nunca” Ucrania debe ingresar en la Alianza atlántica. Para Riabkov, las concesiones a Rusia deben hacerse “rápidamente” y reiteró que el proceso de negociaciones no debe tomar “meses o años”.

De su lado, Sherman informó, en tono conciliador, que Estados Unidos presentó “una serie de ideas que nuestros países pueden adoptar como acciones recíprocas que redundarían en nuestros intereses de seguridad y mejorarían la estabilidad estratégica”.

No obstante, la diplomática advirtió a Moscú que “la política de puertas abiertas” de la OTAN continuará aplicándose a pesar de las peticiones de Rusia.

Lejos de Ginebra, en el este de Ucrania, dos soldados ucranianos murieron en una explosión, convirtiéndose en los primeros militares caídos este año en la línea del frente, donde combaten a los separatistas pro-Rusia desde el 2014.

¿Unión Soviética 2.0?

El domingo, el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, había presionado al presidente Vladimir Putin para que evite una nueva “agresión” contra Ucrania y que dé prioridad a “la diplomacia”.

Las conversaciones del lunes abren una semana de diplomacia entre Rusia y Occidente, después de que Moscú acumulara decenas de miles de tropas en la frontera ucraniana, llevando a Estados Unidos y Europa a un enfrentamiento que recuerda a la Guerra Fría.

En las trincheras del frente en Ucrania, había pocas esperanzas puestas en la diplomacia.

“Las garantías de no entrar en la OTAN nunca detendrán” a Putin, comentó Mijailo, un soldado de 29 años, mientras caminaba por las trincheras de Avdiivka, al norte de la ciudad de Donetsk, un bastión separatista. Según él, el presidente ruso “quiere devolver la Unión Soviética en versión 2.0″.

Los occidentales amenazaron al Kremlin con adoptar sanciones “masivas” si se producen nuevas agresiones a Ucrania.

Rusia ha ejercido una intensa presión sobre Ucrania desde 2014, después de que una revolución derrocara a un gobierno pro-Kremlin contrario al acercamiento a Europa. Rusia anexionó la península de Crimea y respalda una insurgencia en el este de Ucrania en la que han muerto más de 13.000 personas.

Putin, que en diciembre habló con su homólogo estadounidense Joe Biden en diciembre, avisó que la aprobación de nuevas sanciones contra su país sería “un error colosal”. Además, amenazó con una respuesta “militar y técnica” si los occidentales se empeñan en “mantener [esa] línea claramente agresiva”.

El Kremlin afirma que los occidentales provocan a Rusia al estacionar a militares a sus puertas y al armar al Ejército ucraniano, y reclama dos tratados para prohibir cualquier ampliación futura de la OTAN y que terminen los ejercicios militares cerca de las fronteras rusas.

El lunes, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, consideró que las negociaciones de esta semana no resolverán todos los problemas pero que el objetivo “es llegar a un acuerdo sobre el camino a seguir”.

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