Cambo-les-Bains, Francia. La disolución de ETA debe dar paso a una "reconciliación" en el País Vasco, defendieron este viernes mediadores internacionales en un acto en la localidad francesa de Cambo-les-Bains, sin la presencia del gobierno español que reiteró que "no habrá impunidad" y rindió homenaje a las víctimas.
El fin de la organización separatista vasca se escenificó en la Villa Arnaga, un palacete de comienzos del siglo XX construido por el autor de Cyrano de Bergerac, Edmond de Rostand.
"Hoy es un día de celebración", declaró uno de los miembros del Grupo Internacional de Contacto, el sudafricano Brian Currin, al inaugurar el encuentro convocado "para avanzar en la resolución del conflicto vasco", al día siguiente de que ETA anunciara el desmantelamiento de todas sus estructuras tras décadas de atentados que dejaron más de 800 muertos.
LEA MÁS: ETA anuncia disolución como grupo armado, pero mantendrá lucha política
El acto formal terminó con la Declaración de Arnaga, en la que los participantes subrayaron la importancia de la reconciliación y de solucionar las cuestiones pendientes.
"Por encima de todo, lo que tenemos por delante es un proceso de reconciliación (...). Es algo que requiere mucho tiempo. Heridas profundas perduran, familias y comunidades permanecen divididas. Debe haber más esfuerzos para reconocer y asistir a todas las víctimas", afirma el texto, leído ante unos 300 periodistas en euskera, francés, inglés y español.
"Aún están por resolver asuntos importantes, como el de los presos y las personas que se encuentran huidas", leyó el político mexicano, Cuauhtémoc Cárdenas.
A la cita no acudió ningún representante de los gobiernos de España y de Francia, ni tampoco de las asociaciones de víctimas, a las que la disolución ha dejado un sabor amargo.
Casi al mismo tiempo en Madrid, el presidente del gobierno español Mariano Rajoy recordó "sin distingos" a las víctimas de la banda y advirtió que, de todos modos, "los crímenes de ETA se seguirán investigando" y juzgando.
"No hubo ni habrá impunidad", recalcó Rajoy en una declaración institucional. "No desaparece el daño que ha causado ni el dolor irreparable que tantas veces ha sembrado".
LEA MÁS: Mariano Rajoy advierte a ETA que su disolución no le dará impunidad
Un sentimiento que comparten las asociaciones de víctimas, que exigen entre otras cosas que ETA asuma sus responsabilidades criminales y ayude a la justicia a esclarecer 358 asesinatos sin resolver.
En un artículo publicado el viernes en el diario vasco El Correo, la portavoz del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE), María Jiménez, lamentó que la declaración no haga "referencia a los elementos que podrían haberlo convertido en histórico: las víctimas, la colaboración con la justicia y la autocrítica".
"Que ETA se disuelva no anula el derecho de sus víctimas a reclamar verdad, justicia y reparación”, declaró por su parte Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en España.
Creada en 1959 durante la dictadura de Francisco Franco, ETA tiene un historial de atentados con bomba y asesinatos que dejó 829 muertos, además de secuestros y extorsiones, en nombre de su lucha armada por la independencia del País Vasco y Navarra.
El jueves, la organización anunció su disolución unilateral, en un comunicado que pone fin al último grupo armado de Europa occidental.
El anuncio fue "celebrado" por la Comisión Europea, que reiteró que en la Unión Europea "no hay lugar para el terrorismo".
"La ira no es una política, la venganza no es una solución", aseguró en Cambo-les-Bains otro de los mediadores, el exdirigente del partido republicano norirlandés Sinn Féin, Gerry Adams.
"Construir la paz es mucho más difícil que hacer la guerra" y el "punto de partida tiene que ser el diálogo", agregó recordando el proceso seguido por el Sinn Féin en el Ulster.
LEA MÁS: ETA anuncia disolución como grupo armado, pero mantendrá lucha política
Análisis pendiente
Tras la escenificación de la disolución de ETA, España y Francia deberán aún resolver varias cuestiones en suspenso, como el futuro de los cerca de 300 presos de ETA, diseminados en cárceles a ambos lados de la frontera.
ETA lleva años pidiendo su acercamiento al País Vasco. Madrid ha negado cualquier contrapartida a la disolución de ETA, aunque el presidente regional vasco, el nacionalista Íñigo Urkullu, indicó el miércoles al diario El País que Rajoy sería "sensible" a un cambio en la política penitenciaria.
Fundada en 1959 bajo la dictadura de Francisco Franco, acusado de reprimir la cultura vasca, a ETA se le atribuye la muerte de al menos 829 personas en cuatro décadas de violencia por la independencia del País Vasco y Navarra.
Considerada como terrorista por la Unión Europea, ETA asesinó en atentados con bomba o con tiros en la nuca a políticos, policías, militares, juristas y civiles, y también recurrió a secuestros y extorsiones.
Pero golpeada por las sucesivas operaciones policiales en España y Francia y ante el rechazo mayoritario de la población vasca, renunció en el 2011 a la violencia y en el 2017 aseguró haber entregado sus armas a las autoridades francesas.