AFP. 19 diciembre, 2018
Un convoy de vehículos blindados estadounidenses desplaza -en mayo del 2017- cerca de la población de Yalanli, sita en las cercanías de la ciudad siria de Manbij.
Un convoy de vehículos blindados estadounidenses desplaza -en mayo del 2017- cerca de la población de Yalanli, sita en las cercanías de la ciudad siria de Manbij.

Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó este miércoles que ya “es hora” de que las tropas que estaban destinadas en Siria para luchar contra el grupo yihadista Estado Islámico vuelvan a su país.

“Ganamos contra el EI (...) Recuperamos el territorio y ahora es hora de que nuestras tropas vuelvan a casa”, dijo Trump en un video publicado en su cuenta de Twitter.

Actualmente hay 2.000 efectivos estadounidenses en Siria, la mayoría de ellos en misiones de apoyo de entrenamiento y asesoramiento a las fuerzas locales de combate.

“Me pongo muy triste cuando le escribo cartas o llamo a los padres y a las esposas y esposos de los soldados que han muerto luchando por nuestro país. Es un gran honor, lo valoramos, pero es descorazonador”, afirmó Trump en el video.

La mayoría de las tropas están estacionadas en el norte de Siria, aunque un pequeño contingente está destinado en una base en Al Tanf, cerca de frontera con Jordania y con Irak. El anuncio no especificó qué efecto tendrá la retirada de las tropas en las operaciones aéreas en Siria, que Estados Unidos lleva a cabo desde finales de 2014.

La decisión tendría importantes consecuencias geopolíticas y plantea muchas cuestiones relativas al futuro de las milicias kurdas apoyadas por Estados Unidos que combaten contra el EI en la zona.

“Hemos derrotado al grupo EI en Siria, mi única razón para permanecer ahí durante la administración Trump”, indicó antes el propio mandatario en un tuit.

“Retiro total”, había dicho horas antes un funcionario que habló bajo anonimato y quien especificó que la decisión se tomó el martes y que se ejecutará “lo más rápido posible”. .

Washington apoya a las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG), que son la columna vertebral de una coalición árabokurda denominada Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).

No obstante, para Turquía, las YPG son una “organización terrorista activa” del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), ilegalizado. Ankara advirtió de que lanzará una operación “en los próximos días” contra el territorio controlado por las fuerzas kurdas en el norte de Siria.

El vínculo entre Estados Unidos y Turquía, un importante aliado en el seno de la OTAN, se ha tensado en los últimos tiempos debido a esta alianza de Washington con los kurdos. La tirantez se agudizó cuando Estados Unidos estableció un puesto de observación en el norte de Siria, cerca de la frontera con Turquía, que tenía como objetivo evitar altercados entre las fuerzas turcas y las YPG.

‘Nueva fase’

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, indicó que este retiro marca una nueva fase en esta campaña. “Hace cinco años, el EI era un grupo muy poderoso y peligroso en Medio Oriente y ahora Estados Unidos ha hecho que fracase su califato territorial. Estas victorias sobre el EI en Siria no marcan un final de la coalición global o de esta campaña”, indicó.

Para Sanders, esta es una “transición hacia una nueva fase de esta campaña”."Estados Unidos y nuestros aliados están listos para volver a comprometerse a todos los niveles para defender los intereses estadounidenses cuando sea necesario", agregó.

Charles Lister, investigador principal del Middle East Institute de Washington, estimó que la decisión revela una visión “extraordinariamente cortoplacista e ingenua”.

Trump planea retiro de tropas de Siria

“Esta medida va a parecer más como una ‘retirada’ que una ‘victoria’ y es otra evidencia más de la peligrosa imprevisibilidad del presidente estadounidense”, afirmó Lister, y agregó que este panorama no solo favorece al grupo EI, sino que también beneficia a Rusia, Irán y al líder sirio, Bashar al-Asad.

El EI lanzó una campaña fulminante que le granjeó enormes extensiones de territorio en el 2014, cuando proclamó un califato a caballo entre Siria y Irak, con Raqa como su capital, del cual actualmente quedan unos pocos reductos.

Wendy Sherman, quien fue la principal negociadora del acuerdo nuclear con Irán, el cual Trump abandonó, criticó la decisión al afirmar que retirarse no constituye una estrategia para Estados Unidos. “Hubo progresos con el EI, pero Rusia quedó a cargo, Israel sigue en riesgo y Asad, un dirigente cruel, queda reafirmado. No hay una verdadera estrategia sobre Irán (...) Quedan muchas preguntas y pocas respuestas”, afirmó.