
Belém, Brasil. La costarricense Christiana Figueres, reconocida como una de las arquitectas del Acuerdo de París y figura clave de la diplomacia climática durante cuatro décadas, propone una receta inesperada para lidiar con la ansiedad que provoca el calentamiento global: meditar.
Figueres, quien lideró la secretaría de Cambio Climático de la ONU y jugó un rol decisivo en la aprobación del Acuerdo de París en 2015, participó la semana pasada en la apertura de la COP30 en Belém.
En ese espacio, defendió la necesidad de fortalecer la “resiliencia personal” de quienes negocian soluciones para una crisis que avanza con una velocidad que supera a la acción política.
En una entrevista con la agencia AFP, explicó que la meditación se convirtió en una herramienta fundamental para enfrentar los momentos más duros del proceso y que ahora promueve esa práctica entre negociadores de las Naciones Unidas.
Las técnicas incluyen ejercicios de respiración y concentración en el presente para reducir el estrés.
“Muchos jóvenes sienten que su impacto es irrelevante”
Figueres observa con preocupación los efectos emocionales de trabajar en la lucha climática. Señaló que el ritmo lento de las acciones globales provoca angustia entre activistas y especialistas, en especial entre los más jóvenes.
“Me duele que muchos hayan decidido no tener hijos porque no quieren traerlos a un planeta en este estado”, afirmó.
Añadió que otros llevan años dedicados al tema y sienten que su aporte es mínimo, lo que los sume en frustración y agotamiento emocional.
“La meditación ayuda a incrementar la resiliencia personal. Y si queremos construir resiliencia planetaria, necesitamos tener esa base en nosotros mismos”, destacó.
Figueres aseguró que no habría soportado décadas de negociaciones climáticas sin una rutina de meditación y contacto frecuente con la naturaleza.
“No hubiera podido hacerle frente a tanto tiempo y tanto esfuerzo sin eso”, dijo.
Su equipo ha realizado retiros con unas 800 personas alrededor del mundo, incluidos negociadores o asesores que participan en las COP. Sin embargo, aclaró que cada persona decide si incorpora esta práctica a su jornada.
“No se puede diseñar el programa diario de la COP alrededor de esto”, explicó.
¿Ayuda a negociar?
Figueres sostiene que sí. Quienes meditan —dijo— desarrollan mayor capacidad de escucha, una habilidad clave para destrabar posiciones durante las conversaciones multilaterales.
Respecto a las expectativas de la COP30, afirmó que uno de los grandes avances será reconocer que la “realidad económica” está inclinando la balanza a favor de las tecnologías limpias.
“Aunque lo político sigue siendo importante, las tecnologías nuevas son superiores y muy competitivas frente a las sucias. Ese progreso se ve en todos los sectores y no va a detenerse”, aseguró.
