Centroamérica

Pandilleros queman su piel para desaparecer tatuajes y evitar ser detenidos en El Salvador

Algunos tenían tatuajes en la cabeza, por lo que se dejaron crecer el cabello; sin embargo, fueron descubiertos al ser rapados por la Policía

Los pandilleros que continúan en libertad queman su piel para intentar desaparecer los tatuajes que los identifican como miembros de las agrupaciones criminales, para evitar ser capturados en El Salvador. Así lo informó el presidente, Nayib Bukele, en sus redes sociales.

Desde que entró en vigencia el régimen de excepción, el 27 de marzo anterior, las autoridades salvadoreñas capturaron al menos a 20.290 pandilleros, quienes se identifican por los enormes tatuajes con los símbolos de los colectivos, como el número 18 (Mara Barrio 18) o las iniciales “MS” (Mara Salvatrucha).

“Hasta hace poco, los pandilleros mostraban orgullosos sus tatuajes, les daba estatus, identidad, rango y les servían para atemorizar a sus víctimas. Ahora se queman el cuerpo para tratar de ocultarlos”, escribió Bukele en su cuenta de Twitter.

El mandatario publicó fotografías en las que se ven a presuntos pandilleros con quemaduras sangrantes, o en proceso de cicatrización, sobre los tatuajes. “De igual manera, irán a envejecer a la cárcel. Sus delitos no prescriben”, manifestó el mandatario.

Algunos de los pandilleros solo tenían tatuajes en la cabeza, por lo que se dejaron crecer el cabello; sin embargo, fueron descubiertos al ser rapados por la Policía. Otros, colocaron numerosas capas de maquillaje sobre la piel, pero también fueron descubiertos.

Desde que entró en vigencia el régimen, se redujo la tasa de homicidios en el país centroamericano, de hecho, la Policia Nacional Civil de El Salvador (PNC) registra seis días consecutivos con cero homicidios.

El 21 de abril anterior, la cadena BBC compartió la historia de ‘Smiley’, un expandillero que está escondido en el occidente de El Salvador, con temor a ser capturado por tener el símbolo de su exagrupación tatuada.

El sujeto perteneció a la pandilla Mara Salvadoreña cuando era joven, pero hace 11 años abandonó la pandilla, pues fue deportado a Estados Unidos. Tras cumplir su condena de tres años, regresó a su país natal, pero no le gustó el modo en el que operaba la pandilla por lo que decidió salirse y “vivir tranquilo”.

Pero esa tranquilidad se le acabó luego de que entrara en vigor el régimen de excepción, porque ahora si la Policía o el Ejército ven sus tatuajes, irá a prisión de nuevo. “Tengo DUI (documento oficial), licencia, todo en regla. No debo nada. Yo no vivo de nada de eso del barrio (pandilla). Yo trabajo”, dijo a BBC, ‘Smiley’, quien vendía confites en la calle antes del decreto. “Temo ser detenido solo por tener las letras (MS) tatuadas” añadió.

Bukele le declaró la “guerra” a las pandillas luego del asesinato de 87 personas entre el 25 y el 27 de marzo, crímenes que las autoridades vincularon con diferentes pandillas, entre ellas: la Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18, que suman 70.000 miembros. De estos, la mitad está en prisión.

El régimen de excepción —que que permite detenciones sin orden judicial y una reforma para castigar con hasta 45 años de prisión a los miembros de las pandillas— tenía vigencia de un mes, es decir, originalmente debía terminar el 27 de abril. Sin embargo, con 67 de los 84 votos a favor, el congreso salvadoreño aprobó prolongar el decreto por 30 días más. Asimismo, los legisladores aprobaron una ley para agilizar la construcción de más prisiones, ante la oleada de capturas.

La reforma también incluye castigar con hasta 15 años de prisión la difusión de mensajes de pandillas en medios de comunicación, por lo que fue criticada por organismos internacionales e incluso por figuras del gobierno estadounidense.

“Podemos abordar el tema de los delitos de violencia, pero también tenemos que proteger los derechos humanos y la libertad de prensa. Estos no son conceptos contradictorios”, aseveró el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken.

Ante esto el presidente salvadoreño aseguró que era derecho de su Gobierno tomar esas medidas y consideró las críticas como una intromisión en los asuntos internos del país, pues desde que llegó al poder, aseguró que acabaría con la ola de criminalidad en las calles.

En tanto, las acciones que tomó en contra de los colectivos criminales no sorprendió a la población de este país, que vive desde hace décadas bajo la violencia y los homicidios.

Fátima  Jiménez Quirós

Fátima Jiménez Quirós

Estudiante de periodismo y comunicación en la Universidad Internacional de las Américas. Escribe noticias de última hora nacionales e internacionales. Anteriormente trabajó en la sección de verificación de datos: No Coma Cuento.

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