En la sala de reuniones de la Asociación Nacional de Empleados Públicos (ANEP), varias mesas están unidas en un amplio rectángulo, cubiertas de mantel azul, y flanqueadas por varias imágenes. De un lado, un cuadro del “mejor presidente que ha tenido este país”, Juan Rafael Mora Porras; del otro, Mario Alberto Vado (m.2000), “mi mentor en el sindicalismo”, y cuyo nombre lleva el edificio. Habla Albino Vargas Barrantes.
Uno de los personajes más controversiales de Costa Rica, Vargas ha sido secretario general de ANEP desde 1991. Esa asociación agrupa a más de 160 gremios, sobre todo del sector público, pero también unos cuantos privados. En días recientes, se ha mostrado más vehemente contra el gobierno de Rodrigo Chaves Robles, denuncias incluidas, pero durante la primera parte de la administración, “la democracia de la calle” estuvo más bien apagada.
¿Qué pasó? ¿Qué podría ocurrir ahora? Revista Dominical visitó a Vargas para entender su visión del sindicalismo tico hoy, del gobierno Chaves Robles y su continuidad en Laura Fernández, y su propia permanencia en el liderazgo sindical por 35 años.
-Primero que todo, ¿cómo está? ¿Cómo se siente?
-Bueno, figúrese que yo acabo de cumplir 70 años, ahora el 3 de abril. Estoy bien de salud, digamos, lo único que tengo es que soy enfermo diabético. Pero por lo demás, estoy bien de salud, con mucha energía todavía, muchos sueños y muchas esperanzas y convicciones que uno ha forjado a través de los años. Me siento pura vida.
-Evidentemente han sido, los últimos meses, bastante agitados en torno al trabajo de negro y a la relación que se ha tenido con el Ejecutivo...
-Pues sí, digamos ese señor (Chaves), diay... Bueno, ellos no creen en los sindicatos. Este gobierno no cree en los sindicatos. Un día pusimos en el sistema de inteligencia artificial que nos localizara la palabra sindicato, la palabra sindicalismo en el programa de gobierno de doña Laura y no aparece. No aparece por ningún lado. Entonces, para ellos no existimos. Somos molestos, no sé, piedras en el zapato, o nos acusan de ser dizque cosas del pasado.
-¿Qué quiere decir con cosas del pasado?
-Como ellos dicen que prácticamente hay que hacer toda la república nueva, entonces todo lo que viene atrás no debería existir. Yo siempre ando esto en el caminar: la Constitución Política de Costa Rica (muestra su versión de bolsillo). Aquí se nos dio lugar.
“Yo me considero hijo de la Constitución del 49, porque nací en el 56 y también he disfrutado de las garantías sociales. La Caja Costarricense de Seguro Social me ha permitido tener salud. Son compromisos muy sólidos que tenemos en esta organización desde el punto de vista de lo que significa para la clase trabajadora.
“Vea, la clase trabajadora no sabe lo que es vivir sin la Caja. Usted puede hacer de vez en cuando una cita privada o lo que fuera, pero estructuralmente hablando, nosotros la necesitamos mucho en la clase trabajadora. Y entonces la Caja siempre ocupa un lugar muy importante en nuestra lucha. Con este señor, yo le interpuse ya dos demandas penales...”
-La última muy reciente (febrero)...
-Sí, la primera fue porque se dejó decir que ANEP era un sindicato corrupto, con ocasión del mitin que él convocó para volarle leño a Carlo Díaz. Si yo como representante de esta organización lo dejo pasar, pues el que calle otorga. Y la segunda barbaridad es asociarnos con la pérdida del fentanilo en el Hospital México. No sé qué va a pasar, pero por lo menos sí cumplí con abrir el expediente de la que yo creo que es la restauración del honor de la organización y el mío propio.
-Se refería a esta ausencia de la palabra sindicatos o esta forma de negar o invisibilizar esa labor. ¿Ud. considera que de alguna manera es invalidarlos como interlocutores?
-Sí, claro, y es muy interesante porque en muchas partes institucionales, la presencia de la ANEP no puede ser obviada. Es tangible, constatable, tenemos vida propia y representantes. Pero los problemas estructurares, por ejemplo, el tema salarial de la clase trabajadora, ellos en ningún momento lo consideraron. Ya el gobierno de Carlos Alvarado había enterrado lo que se llamó la Comisión de Política Salarial del Sector Público y este gobierno hizo lo mismo. Ni siquiera le dio importancia.
-La relación confrontativa entre el Ejecutivo y ANEP no es nueva, no es de este gobierno.
-No es de este gobierno.
--¿Pero Ud. identifica con el movimiento chavista una diferencia de grado o de que no los considera ni siquiera parte de la interlocución que se requiere?
Yo considero que es de fondo. En su proyecto político, entre comillas, creo que los sindicatos no cabemos, no calzamos. A uno le preocupa cuando esta gente habla de de una nueva constituyente, de reformar la Constitución, porque uno se preocupa si es que, ¿van a eliminar el artículo 60 de la libertad sindical? ¿Van a eliminar el artículo 62 de las convenciones de trabajo? ¿Van a eliminar las las jornadas de ocho horas que tienen rango constitucional?
“Uno se pone en guardia y hay que defender la Constitución porque esto es producto de un baño de sangre. Aquí en Costa Rica hubo una guerra civil, y después los bandos en pugna pactaron ir a una constituyente, aunque Don Pepe se hizo dictador por 18 meses, pero luego salió esto. Y entonces gran parte de las garantías sociales que estaban antes de los hechos bélicos del 48 quedaron en esta Constitución (...).
-Es evidente por todo lo que ocurrió que el nivel de diferencias que hubo con el gobierno de Carlos Alvarado fue bastante significativo. ¿Qué cambia con Rodrigo Chaves?
-Bueno, cambia que la apelación a la democracia de la calle, que hicimos mucho uso de ella en el gobierno Carlos Alvarado, en el gobierno de Rodrigo Chaves Robles no se pudo utilizar. Estaba la ley antihuelgas, una ley antihuelgas que fue más dura que la que hizo Francisco Franco en España cuando se hizo dictador, me cuentan los estudiosos de eso.
“Y aquí en Costa Rica hubo mucho miedo. Pero hay un fenómeno muy interesante, viera usted que nosotros lo detectabamos aquí en nuestros análisis. Mucho empleado público y mucha empleada pública simpatizaron con Rodrigo Chaves. Y simpatizaron ahora en la elección”.
-¿Qué les atrae?
-La Unidad y Liberación y después del PAC golpearon mucho al empleo público. Las leyes del 2018, esas leyes antiobreras, combo fiscal, antihuelga y el empleo público, son leyes diseñadas para debilitar el empleo público, hacerlo vulnerable, hacer vulnerable el despido. Todavía falta por salir que va a decir la sala con respecto a la Ley marco de empleo público que nosotros le tenemos una inconstitucionalidad puesta. Como el PLN renegó de su ideario político para nosotros, su filosofía socialdemócrata...
-¿Desde los años 80?
-Desde los años 80, pero se va haciendo más crónico, se casó con el neoliberalismo y después viene la Unidad y hace lo mismo. Eso fue generando mucho resentimiento, llamémoslo así, mucho resentimiento en las bases laborales del sector público, del multifacético sector público, y cuando aparece el PAC, se le mira como la esperanza. Al PAC se le mira como el renacer socialdemócrata.
“Viene Carlos Alvarado y hace lo que hizo. Estando Carlos Alvarado en contacto con los sindicatos, viniendo aquí dos veces a esta sala y comprometiéndose a que una vez electo presidente él iba a convocar a un diálogo Uccaep y los sindicatos para ver el tema tributario y fiscal del país.
“Muy enojados con la Sala Cuarta, la gente también muy enojada con la Sala Cuarta, y aparece un tipo ahí de la nada, que dice lo que la gente venía diciendo de los magistrados, los dioses del Olimpo, del Poder Judicial, la señora contralora...
“Que le cuento, y ahí están todos los documentos, que mucho antes de que apareciera Chaves en escena, ya la ANEP venía cuestionando el papel de la contralora. Nosotros le cuestionábamos a ella, ‘Señora, pero, ¿qué está haciendo usted con esas grandes contrataciones que se le dan a Meco y H Solís, donde monopolizan prácticamente todo el presupuesto público de infraestructura? Y usted la emprendió contra contra los los empleados públicos por los famosos pluses, y se sumó a esa campaña nefasta que decía que el déficit fiscal se debía a los salarios de los empleados públicos, cosa que nunca fue cierta.
“Nunca fue cierto que el déficit fiscal se debía a los salarios o a los pluses. Y entonces aparece ese señor y ese discurso pega en muchas partes del sector público. Llamar a huelgas en el gobierno de Rodrigo Chaves Robles se encuentra con varias dificultades: el miedo, el estilo del señor, arrogante, prepotente”.
-Ud. decía que lo que ha llamado la democracia de la calle no se pudo aplicar de una manera tan clara durante el gobierno de Rodrigo Chaves por la legislación. Pero realmente la actitud del sindicalismo, por lo menos al inicio del gobierno, por lo menos un año o dos, fue considerada bastante pasiva y más bien hubo bastantes cuestionamientos de por qué había silencio ante situaciones que en otro gobierno hubieran sido motivo de movilización callejera.
-Puede verlo desde este punto de vista. Carlos Alvarado entró a la presidencia de la República en mayo de 2018 y ya en diciembre o el ajedrez de Carlos Alvarado en la mesa, donde nosotros notábamos toda una traición a lo que él se había comprometido con los sindicatos.
-Don Albino, porque el déficit fiscal era insostenible. Se puede diferir sobre las causas, pero en aquel momento la discusión se polarizó muy pronto...
-Se polarizó muy pronto como usted bien dice, pero es que ahí donde hay choques. Todo aquel proceso y aquel supuesto diálogo con las autoridades durante la gran huelga y todo eso también tenía que ver cómo cómo se resuelve el problema del déficit fiscal, cómo entendemos el problema del déficit fiscal. ¿Hay otras formas de medir el déficit fiscal o atajarlo? Sí, no estamos convencidos de eso. Y no las clásicas, las ortodoxas, que es la que han defendido todos los gobiernos.
“Ahora, Chaves entra. Siempre, y por experiencia, hay un periodo, como de mirarse el uno al otro. De mirarse el gobierno y mirarse el sindicato, a ver qué va a salir. Incluso nosotros visitamos la casa presidencial siendo Chaves presidente.
“Ahí le llevamos, por ejemplo, el problema de Alunasa y creo que se resolvió en parte, él hizo llamadas al Venezuela, hizo llamadas al gobierno de Maduro y se resolvió el problema. Esa ley marco de empleo público es un mamotreto, dijo en campaña. Encampaña dijo eso. Y nosotros le creímos que de verdad había que revisar esa ley marco de empleo público y después se quitó. Se quitó, dijo que no, que no se podía. Entonces eso empezó a tensar a tensar las relaciones, hasta el punto, bueno, de lo que hemos llegado. A lo que hemos llegado”.
-Sí, creo que lo sorprendente fue no tanto ese periodo de reconocimiento que es normal y pasaba en todos los países, sino como que tardara tanto y que las reacciones ante Carlos Alvarado fueran tan inmediatas, tan prontas. Por decir Carlos Alvarado porque fue el último gobierno, porque fue también en los gobiernos anteriores. Pero en el caso de Chaves llegó un punto en que incluso la gente se preguntaba, y perdón que lo personalice, por qué don Albino no está diciendo nada si ha pasado don Rodrigo diciendo que va a reformar todo el sector público.
-Depende de lo que digan, que yo no digo o que no han dicho nada. Es que nosotros no tenemos acceso a los grandes a los latifundios mediáticos, pero si usted revisa nuestras redes sociales, nos pronunciamos, criticamos, mandamos cartas, denunciamos, todo eso está documentado. Pero que no recibieran primera plana de Telenoticias, de Repretel, tiene que ver con con los alineamiento de los medios también. Pero siempre seguimos la línea de la defensa del Estado Social de Derecho. Criticamos las medidas que había que criticar que él tomó.
-¿Cuándo fue el punto de quiebre? ¿Cuándo fue el punto donde ya no podía mantenerse esa espera?
-Cuando él dice que no va a mandar a revisar la Ley marco de empleo público. Teníamos esperanza de que se pudiera realizar eso. Y no, entonces aquí viene más de lo mismo. Más de lo mismo. Con el congelamiento salarial no pasó nada.
“No pasó nada, lo reforzó, lo reafirmó. Lo único que hizo contra el congelamiento salarial fue, a propósito de una gestión de ANEP, darle una platita más a los policías, de la Fuerza Pública y de otros cuerpos policiales.
-En un momento que hubo una protesta bastante significativa de parte de ellos.
-Exactamente. Después va a salir con los famosos 10.000 pesos, que se lo sacó de la manga y que yo no sé cómo le van a dar cohesión estructural. (...) Nosotros veníamos denunciando reiteradamente, antes de la aparición en escena de Rodrigo Chaves, a la Contraloría. Ya lo veníamos denunciando y nosotros no nos íbamos a poner de parte de la contralora. Jamás. Porque ella tiene rabo que le majen.
-Entonces fue que encontraron coincidencia con el gobierno.
-Coincidencia tácita, digámoslo así.
-También me decía que muchos empleados públicos estaban identificados con él. ¿Eso no significa que tal vez haya una desconexión entre la dirigencia y lo que muchos de los afiliados están pensando con respecto al gobierno?
-Podría ser, podría ser, pero digamos, nosotros hemos contado todos estos años con una gran confianza en las bases del ANEP; si no, yo no estaría sentado frente a usted en este momento.
“Las bases de ANEP son muy diversas, usted lo sabe, 170, 160 gremios que usan la sigla y ahora hasta estamos en el sector privado. Son muy volubles, son muy volubles. Todo el mundo está en estos momentos estresado por garantizarse el empleo. El empleo es ahora lo más vital en una persona trabajadora salarial, y eso lo lleva también a hacer un ping-pong con relación a la política nacional”.
-Ahora, uno de los grandes problemas que se identificó siempre (...) es que el tamaño del Estado costarricense se volvió inmanejable, inmanejable en términos de política pública, en términos de inversión en alquileres, de infraestructura que no se utiliza, etc. Podríamos ir detalle por detalle, pero el panorama global es un Estado demasiado grande para operar de una manera eficaz que le resolviera la ciudadanía, que al final es su propósito.
-Yo discrepo radicalmente lo que usted dice. Okay. Yo sí creo en un Estado social interventor...
-¿Del tamaño que tiene ahora?
-Incluso el tamaño que está ahora tiene problemas...
-¿Para bien o para mal, muy grande o muy chico?
-Tiene problemas. Vea: ¿cómo atajamos el problema de la desigualdad? ¿Cuáles son los chiquitos que mueren? ¿Son lo de la clase alta? No, de la clase pobre, desempleada, de hogares vulnerabilizados, desarticulados. Entonces nosotros debemos fortalecer toda la política social. Hay que fortalecer el PANI, el IMAS, los Cen-Cinái, la educación pública, el INA...
-Y para poder fortalecer esas instituciones, ¿no sería importante recortar de aquellas que ya no están cumpliendo la función adecuada en este momento histórico?
-Usted puede hacer revisión caso por caso, pero la absolutización...
-¿CNP?
-Mire, el CNP está así porque lo apostraron completamente, pero hoy en día que no tenemos ya soberanía alimentaria, donde nos la quitaron totalmente en ese gobierno, que se paseó en lo que quedaba de ella, y ahora el CNP podría ser revitalizado...
-Pero los problemas del CNP no son de este gobierno ni de la soberanía alimentaria...
-Exactamente, eso es mucho más allá atrás. Que los problemas macrofiscales de este país empezaron con Rodrigo Chaves, eso es mentira. Aquí ya había un gigantesco endeudamiento público.
-Que aumentó en este gobierno.
-Que aumentó en este gobierno. Aquí durante los gobiernos de PLN y del PUSC, y se lo dijimos en este documento del Fondo Monetario Internacional, se generó un oligopólico e ineficiente mercado financiero. Aquí tenemos coludidas a la Asociación Bancaria Costarricense a la Cámara de Bancos e Instituciones Financieras de Costa Rica, a la Cámara de Intermediarios Bursátiles y Afines, a la Cámara de Emisores de Títulos de Valores, a la Cámara de Fondos de Inversión y a la Asociación Costarricense de Operadoras de Pensiones.
“Estamos convencidos de que efectivamente el empleo público no se fortalece, primero porque es una cuestión profundamente ideológica. La matriz de todos estos gobiernos ha sido todo mercado, nada de Estado. Y bueno, hoy en día, ¿cuál es la realidad de de nuestra América Latina, Costa Rica? Estamos viviendo la época más desigual de la historia de la humanidad.
“Si nosotros vamos a reducir la desigualdad social, a promover la movilidad social, a reducir las canteras de fortalecimiento de la criminalidad y del narco, usted tiene que hacer política pública. Tiene que hacer una política pública agresiva y eso se hace desde el sector público”.
-De hecho eso debería ser del sector público y del privado en conjunto para que funcionara. Pero hay dos temas separados. Una cuestión es la necesidad de una política pública robusta y otra es cómo opera en el día a día una estructura estatal con un montón de problemas de larga data. Por poner un ejemplo, en ‘La Nación’ publicamos hace poco la cuestión de los aparentes abusos en solicitud de incapacidades en la Caja Costarricense del Seguro Social. ¿No hay espacio para la autocrítica ahí?
-Por supuesto que hay espacio para la autocrítica, como hay espacio para reformar drásticamente el abuso en los permisos de acompañamiento, que nosotros somos claros que ahí hay abusos. Y en otras parte del sector público hay abusos terribles que hemos denunciado.
-Por ejemplo, ¿cuáles son los más graves?
-Los que hubo por un tiempo en convenciones colectivas de trabajo, que sí lo reconocemos nosotros, que ya se corrigieron, porque se eliminaron, porque eliminaron las convenciones en la Sala Cuarta...
-¿Usted considera que es más fácil reconocer que eran problemas ahora que ya están eliminados?
-No, siempre lo reconocimos nosotros y por eso hasta non gratos fuimos declarados por ciertos sindicatos. Por ejemplo, yo he sido declarado non grato por haber tocado un tabú en el gremio médico, que era la ley del enganche salarial. A mí me recomendaron que el día que tenga que estar en un hospital que busque un médico brujo, porque porque quién sabe si me van a perdonar eso.
“Pero muy distinto es deshacerse de todo con el prurito de los abusos. Ahora, es aquí donde también uno se queja. Del lado empresarial hay abusos, terribles abusos, sigue habiendo terribles abusos. El sistema tributario fiscal, este país es un relajo”.
-Yo creo que en eso todo el mundo está de acuerdo, izquierda, derecha, centro.
-Todo el mundo está de acuerdo en eso. Y no hay necesidad de nuevos impuestos. Tenemos que reformar la estructura tributaria profundamente, fortalecer los regímenes de transparencia, endurecer las penas, como se hace en otros países.
“Y si acaso hubiera necesidad de nuevos tributos, por ejemplo, los que requieren, supuestamente, el régimen de invalidez, vejez y muerte, que dicen que que Gustavo Picado, gerente de pensiones, va a promover que suban el impuesto de renta del 13 al 15%, nosotros le decimos que no. ¿Quién pagaría? Por lo general la clase trabajadora, ingresos medios altos y bajos.
“Entonces, ahí podría pensarse, por ejemplo, un impuesto a las transacciones financieras y bancarias, lo que se llama la tasa Tobin que ha sido ensayada en países de la Unión Europea. Aquí podríamos ensayarla y no vamos a golpear ni los sectores medios, ni medios altos, ni mucho menos los bajos”.
-Para poder llegar a un acuerdo más amplio a nivel nacional, sería necesario tener un diálogo más saludable entre el sector público y el sector privado. Eso no ha ocurrido y ha habido mucha confrontación en el pasado.
-Sí. Eso no ha ocurrido. Lamentablemente, no.
-¿Usted considera que tal vez el sector sindical público tendría que hacer otro tipo de esfuerzos para poder alcanzar ese diálogo?
-Yo pienso que que los esfuerzos tienen que venir de ambos lados. Pero ahorita no creo que haya una entidad convocante neutra que genere la confianza de ambos sectores en este momento en que usted me entrevista (...).
-Don Albino, permítame la pregunta. ¿No será momento de un cambio liderazgo?
-Bueno, es muy interesante esa pregunta, ya la esperaba. Vamos a ver, yo este el mandato que estamos ejerciendo ahorita termina el 31 de julio del 2029. Para esa época yo tendré 73 años de edad. Y 38 de y de casi 40 de ser secretario general.
-¿Le parece saludable?
-Vamos a ver, las condiciones se dieron a través del tiempo. Las condiciones se dieron a través del tiempo. Yo he permanecido leal a la clase trabajadora.
“Yo no me he casado con ningún partido político, ni a mí me han demostrado porque no tengo ningún caso de corrupción. Tengo el honor, porque para mí es mi patrimonio personal, del apoyo de miles de compañeros y compañeras a lo largo y a lo ancho del sector público. Ahora que la ANEP incursione en bananeras, en piñeras, en seguridad privada, en choferes de autobús, uno ve la explotación obrera más cerca todavía que la que se da en el sector público (...).
“(Entrega una carpeta) Esta fue mi producción intelectual cuando Diario Extra me permitió escribir durante 22 años escribir semana a semana hasta que me echaron. Me echaron, no me dejaron escribir más, ni siquiera me dieron gracias por escribir. Pero toda esa producción socializa todo el pensamiento nuestro, básicamente el mío.
-¿'Nuestro’ o suyo?
-Prácticamente es mío todo ese pensamiento, lo he compartido con otros compañeros.
-Es que ahí me devuelve a la pregunta: ¿será saludable?
-Diay, yo no sé si sea saludable, pero hasta el día de hoy ha funcionado.
-¿Y no le da miedo que esa continuidad por tanto tiempo y ese tipo de dominio puedan afectar que no haya una renovación generacional en los sindicatos, en los trabajadores que quisieran afiliarse, que quisieran acercarse ahora? Es que son dos son dos generaciones de trabajadores,
-Sí, son dos generaciones de trabajadores, claro, y me siento muy orgulloso de lo que he hecho y lo que he servido, y yo no lo veo peligroso, o no lo ven peligroso los que aquí también coordinan conmigo la Dirección Nacional de ANEP, que todavía valoran que ese sujeto esté en la Secretaría General. Ya veremos qué va a pasar.
