En Costa Rica, una candidatura puede ganar la Presidencia en primera ronda si obtiene al menos el 40% de los votos válidos, según lo establece el artículo 138 de la Constitución Política. No obstante, la posibilidad de que eso ocurra no depende solo de cuántas personas voten por esa candidatura en específico, sino también del nivel de participación de los costarricenses en las urnas, así como de la cantidad de votos nulos o en blanco emitidos.
Ese equilibrio entre participación y porcentaje es clave para entender cómo opera el mandato constitucional en la práctica, pues el número de votos necesarios para ganar en primera ronda no es fijo y puede acercar o alejar a los aspirantes del 40% exigido por la Constitución.

Ronald Alfaro, coordinador del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), explicó que conforme más personas voten, se incrementa la cantidad de sufragios necesaria para que un candidato alcance ese 40%.
Por el contrario, si menos costarricenses acuden a las urnas, el total de votos es menor y el umbral requerido para ganar en primera ronda se vuelve más accesible en términos absolutos para los aspirantes.
Al cierre de la votación, todos los sufragios depositados en las urnas se consideran votos emitidos. Estos se dividen en tres tipos: votos válidos, votos nulos y votos en blanco.
Alfaro explicó que, para calcular el 40% requerido para ganar en primera ronda, únicamente se toman en cuenta los votos válidos, es decir, aquellos que se asignan a una candidatura y a un partido político.
Los votos nulos y en blanco, aunque forman parte del total de votos emitidos, no se consideran para ese cálculo, pero sí influyen en los resultados finales.
Para comprender mejor cómo opera este mecanismo, Alfaro propone analizar tres escenarios hipotéticos de participación electoral.
Pero antes, reiteramos las definiciones para comprender mejor los escensarios que siguen:
- Votos emitidos: son todos los sufragios que se depositan en las urnas. Incluyen votos válidos, votos en blanco y votos nulos.
- Votos válidos: son solo los que se asignan correctamente a una candidatura y un partido.
Para calcular el 40% en primera ronda, únicamente se toma en cuenta los votos válidos. Los votos en blanco no entran en ese cálculo.
Escenario 1: con un 60% de participación
La tabla de escenarios ilustra ese efecto con el padrón oficial de 3.731.788 electores para las elecciones del próximo 1.° de febrero, definido por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).
Como escenario base se toma como referencia la primera vuelta de las elecciones de 2022, cuando la participación fue del 60% y el abstencionismo del 40%.
Si hipotéticamente en el 2026 la participación se repitiera en ese 60%, se emitirían 2.239.073 votos. En ese escenario, el 40% de los sufragios válidos necesarios para que una candidatura gane en primera ronda equivaldría a 895.629 votos.
Escenario 2: con un 50% de participación
En otro escenario hipotético en el que la participación electoral sea del 50% y el abstencionismo también alcance el 50%, con el mismo padrón usado anteriormente, se emitirían 1.865.894 votos.
En ese contexto, el 40% de los votos válidos equivaldría a 746.358 votos. Esto significa que, con una participación más baja, el umbral necesario para alcanzar ese 40% también se reduce en términos absolutos y los candidatos necesitarían menos sufragios para ganar en primera vuelta.
Escenario 3: con un 70% de participación
En el tercer escenario, si la participación electoral alcanza el 70% y el abstencionismo se reduce al 30%, con un padrón de 3.731.788 personas, se emitirían 2.612.252 votos en total.
Bajo estas condiciones, el 40% de los votos válidos necesarios para ganar la Presidencia en primera ronda equivaldría a 1.044.901.
Este escenario ilustra que, cuando más personas acuden a las urnas, más exigente se vuelve alcanzar el 40%, ya que una candidatura necesita concentrar una mayor cantidad de votos absolutos para evitar una segunda ronda.
Cómo la distribución del voto define si hay o no primera ronda
Ahora bien, ese mismo umbral también puede analizarse a partir de cómo se distribuyen esos votos válidos entre las distintas candidaturas y sus partidos políticos.
A continuación, se presentan tres escenarios hipotéticos que ilustran cómo el reparto del voto pueden facilitar o dificultar que una candidatura alcance ese 40%:
Escenario 1: el partido A concentra el voto
En este escenario base, se contabilizan 3.000 votos válidos, distribuidos entre seis partidos políticos.
El Partido A obtiene 1.200 votos, lo que equivale exactamente al 40% del total, y alcanza así el umbral necesario para ganar la elección en primera ronda.
Aun cuando los demás partidos también reciben apoyo, la baja participación permite que una sola candidatura concentre una proporción suficiente de los sufragios, para ganar la Presidencia sin necesidad de una segunda ronda.
Escenario 2: una mayor participación reduce el peso del partido que encabeza
En este segundo escenario, la participación aumenta en 450 personas, por lo que el total de votos válidos suma 3.450.
El Partido A mantiene sus 1.200 votos, pero estos ahora representan el 35% del total, debido al crecimiento del apoyo a otras candidaturas, como las de los partidos C y F.
Aunque no pierde sufragios, el aumento de la participación y la redistribución del voto hacen que el Partido A ya no alcance el umbral del 40%, por lo que no ganaría en primera ronda y la elección se definiría en una segunda ronda, frente a la candidatura que obtenga el segundo mayor porcentaje de votos.
Escenario 3: con una alta participación, el 40% se vuelve inalcanzable para el Partido A
En este tercer escenario, la participación aumenta de forma significativa y el total de votos válidos asciende a 4.100.
El Partido A vuelve a mantener sus 1.200 votos, pero estos ahora representan apenas el 29% del total, debido al crecimiento del apoyo en todas las candidaturas.
A pesar de que en este escenario tampoco pierde sufragios, el aumento en la participación y la mayor fragmentación del voto hacen que el Partido A quede aún más lejos del umbral del 40%, por lo que la elección también tendría que definirse en una segunda ronda.
