El presidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR), Róger Madrigal, advirtió de que el incremento de deudas en dólares entre quienes tienen ingresos en colones puede convertirse en un riesgo para los hogares y el sistema financiero, porque se prevé un alza en el tipo de cambio a raíz del conflicto en Oriente Medio.
El jerarca resaltó que esta práctica significa un “riesgo de balance” que recae en la persona, pero que puede escalar al sistema financiero si se vuelve masivo.
Su alerta cobra relevancia en momentos en que personas y empresas con ingresos en colones concentraban, al cierre del 2025, el 65% de los ¢8,30 billones ($18.043 millones, a un tipo de cambio de ¢460) otorgados en préstamos en moneda extranjera.
Los datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) muestran que los créditos dados a medianas empresas y a personas para compra de vehículos registran los crecimientos más relevantes, durante el periodo de la baja en el precio del dólar.
“El riesgo lo tiene la persona. Pero si es masivo, es sistémico, el riesgo se convierte en un riesgo del sistema financiero y del balance del sistema financiero (...). Hemos dicho hasta la saciedad que las personas tienen que evaluar ese riesgo”, recalcó Madrigal en entrevista con La Nación, cuando se le consultó sobre los hogares que perciben ingresos en colones, pero tienen deudas en dólares.
Explicó que existen mecanismos para mitigar ese riesgo, como tener coberturas financieras.
Más advertencias
En febrero pasado, Moody’s Local Costa Rica advirtió sobre la alta dolarización de la cartera de crédito en el país. Las operaciones en esa divisa representaban el 27% del total prestado al cierre de 2025.
La agencia alertó que esta situación es una característica estructural que podría presionar la calidad crediticia, dado que un 65% de los préstamos fueron otorgados a deudores con exposición cambiaria.
“Bajo escenarios de depreciación significativa del colón, se podrían materializar afectaciones en la calidad de préstamos y presionar la posición de capital, especialmente en aquellas entidades con menor capacidad de absorción de pérdidas, de nicho y con mayores posiciones en dólares”, advirtió el informe elaborado por Moody’s Local Costa Rica.
Por ahora, el tipo de cambio se mantiene en niveles históricamente bajos, por lo que una eventual “depreciación significativa” no se vislumbra en el corto plazo.
El martes 21 de junio del 2022, el precio del dólar alcanzó un máximo histórico de ¢696,76 en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex). Desde entonces, el valor de la moneda inició una tendencia a la baja que la llevó a ubicarse en ¢457,61 este miércoles 15 de abril.
No obstante, Madrigal indicó que factores como el aumento en los precios del petróleo y la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio pueden tener un impacto en el precio del dólar.
“La previsión de las fuerzas de oferta y demanda lo que dice es que hay fuerzas para una menor oferta y fuerzas para una mayor demanda. Eso va a tener una manifestación cambiaria”, aseveró.
El jerarca añadió que existen factores que han incidido en una mayor abundancia de divisas en los últimos años, pero también aseguró que el aumento en el costo del petróleo presionará la demanda de divisas.
Ante la mayor oferta de divisas, la presión sobre el precio del dólar es a la baja; mientras que, si aumenta la demanda, la cotización tiende al alza.
Una eventual subida en el precio del dólar ocasionaría que quienes hoy ganan en colones y están endeudados en la moneda extranjera, tengan que desembolsar más colones, respecto al escenario actual, para atender sus obligaciones crediticias.
Saldo del crédito en dólares
A diciembre del 2025, el saldo principal de la cartera de crédito en dólares ascendía a ¢8,30 billones, según Sugef. Esto representa un crecimiento de 4,63% respecto al mismo periodo del año previo, cuando el saldo fue de ¢7,9 billones.
Las carteras de gran empresa (corporativo) y vivienda residencial concentran los mayores saldos de crédito en dólares desde, al menos, el 2022. Al cierre del 2025, la primera alcanzó ¢3,6 billones y la segunda, ¢2 billones.
Sin embargo, los préstamos con mayor crecimiento fueron para mediana empresa y crédito para vehículos a personas, cuyos saldos fueron de ¢996.400 millones y ¢653.810 millones al cierre del año pasado. Ambos segmentos tuvieron una variación interanual de 16,4% y 10,9%, respectivamente.
En el caso específico de créditos dados a personas para compra de vehículo, el alza se inició entre 2023 y 2024, cuando la cartera creció 30,4% interanual, al pasar de ¢452.151 millones a ¢589.396 millones, en dicho periodo.
Daniela Gutiérrez, economista de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), señaló que el dinamismo del sector automotriz, junto con condiciones financieras más competitivas y una mayor disponibilidad de opciones de financiamiento, ha impulsado el crédito para vehículos (sin distinción de moneda).
Añadió que también incide un entorno de relativa estabilidad en el tipo de cambio, que ha contribuido a reducir la incertidumbre para quienes optan por créditos en dólares.
Crédito en manos de no generadores de dólares
Del saldo total del crédito en dólares a diciembre del 2025, ¢5,36 billones estaban en manos de personas físicas y jurídicas con exposición cambiaria.
De acuerdo con el Informe de Estabilidad Financiera 2025, del Banco Central, los créditos en dólares a deudores con exposición cambiaria registraron desde mayo del 2023 un crecimiento interanual positivo tras contraerse sostenidamente desde inicios del 2020.
En abril del 2024, su crecimiento superó al de los créditos otorgados a deudores sin exposición cambiaria. Posteriormente, en noviembre de ese mismo año, alcanzaron un incremento interanual de 22,9%, la más alta del periodo analizado.
Precisamente, cuando los créditos en moneda extranjera a deudores con exposición cambiaria alcanzaron su máximo crecimiento interanual y luego se comenzaron a desacelerar de forma sostenida, se hizo más atractivo endeudarse en colones, expone el documento del BCCR.
A pesar de esto, los préstamos en dólares en manos de no generadores de la divisa continúan representando la mayoría de los créditos otorgados en moneda extranjera.
