Bruselas. La Unión Europea no obtuvo "claridad inmediata" de Estados Unidos sobre su petición de que no le imponga los aranceles sobre el acero y el aluminio importados, informó el pasado sábado 10 de marzo la comisaria de Comercio, Cecilia Malmstrom, tras una reunión con un emisario estadounidense en Bruselas.
“No obtuvimos claridad inmediata sobre el procedimiento para quedarse exentos y las negociaciones continuarán la semana que viene” indicó Malmstrom en su cuenta Twitter.
“Somos un aliado cercano y un socio comercial de Estados Unidos y, como tal, la Unión Europea debe estar excluida de las medidas anunciadas” por el presidente Donald Trump, insistió Malmstrom.
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El representante del Comercio estadounidense Robert Lighthizer acudió el 10 de marzo a Bruselas para una reunión con Malmstrom y con el ministro japonés de Economía Hiroshige Seko.
Japón, al igual que la UE, exige estar exento de las tasas estadounidenses.

“Fue una franca discusión sobre el grave problema que plantean” los aranceles estadounidenses, precisó Malmstrom.
El encuentro estaba previsto desde hace tiempo, mucho antes de los anuncios hechos el 8 de marzo por el presidente estadounidense Donald Trump, y en un principio destinado a tratar los problemas vinculados a la sobrecapacidad del sector del acero.
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Trump decidió imponer tasas aduaneras de 25% para el acero y 10% para el aluminio.
Europa exportó 5.300 millones de euros en acero y 1.100 millones de euros en aluminio hacia Estados Unidos en 2017.
Desde el anuncio de los nuevos aranceles, aliados y rivales de Estados Unidos denuncian el giro proteccionista del país americano y un ataque al libre comercio.
Los europeos y los japoneses exigen quedar exentos de estos nuevos aranceles de 25% para las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio y rechazaron la condición de un acuerdo sobre seguridad como el impuesto por el presidente estadounidense a Australia.
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El presidente francés, Emmanuel Macron, ya advirtió el viernes 9 de marzo a Trump sobre las consecuencias de su decisión.
“Tales medidas contra países aliados, que respetan las reglas del comercio mundial, no serían eficaces para luchar (contra) las prácticas desleales”, afirmó. “Europa responderá de forma clara y proporcionada a cualquier práctica infundada y contraria a las reglas del comercio mundial”, advirtió.
El vicepresidente de la Comisión Europea, Jyrki Katainen, reconoció que no espera “que todo quede resuelto” en esta reunión. Pero “necesitamos clarificaciones” e iniciar “un diálogo” con Estados Unidos con el objetivo de evitar una escalada hacia un conflicto comercial global, agregó.
“La manera en la que va a funcionar el proceso de exención no está muy clara”, estimó Katainen. Pero, “yo espero que nadie espere que hagamos concesiones en cuestiones comerciales”.
“Esto no es una negociación comercial. De lo que estamos hablando es de una acción unilateral contra las reglas internacionales. Queremos saldarlo antes de que se convierta realmente en un problema”, afirmó.
Por su parte Malmström predijo que la jornada será “larga”. “Esperemos poder obtener la confirmación de que la UE queda exenta”.
De lo contrario, la respuesta no se hará esperar.
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Katainen mencionó en una rueda de prensa que la UE está “lista para utilizar si es necesario medidas de reequilibrio contra productos estadounidenses emblemáticos como vaqueros”, motos de gran cilindrada o mantequilla de cacahuete.
La estrategia del Ejecutivo comunitario también pasa por adoptar medidas de salvaguardia, para proteger la industria europea de un eventual desvío de las exportaciones de terceros países señalados por Washington, y una demanda ante la Organización Mundial del Comercio.
Sobre eventuales divisiones entre los 28 países de la UE, entre ellos Alemania duramente criticada por Trump, Katainen expresó su deseo de que la UE “se perciba como un bloque comercial”. “No queremos divisiones entre los Estados miembros”, agregó.
Los europeos consideran que las medidas estadounidenses, presentadas como una protección a la seguridad nacional, solo sirven para aventajar a sus empresas.
“Somos amigos, somos aliados, trabajamos juntos, no podemos ser una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, por lo que contamos que nos excluyan”, dijo Malmström.
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El ministerio chino de Comercio denunció un “abuso” y el jefe de su diplomacia, Wang Yi, prometió una “respuesta apropiada” en caso de guerra comercial con Washington.
China, un país que está muy lejos de ser el mayor productor mundial de acero, es mencionado habitualmente como origen de la sobrecapacidad del sector, por las inmensas subvenciones que otorga.