
La Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel) en Costa Rica utilizó las teorías de los profesores Paul Milgrom y Robert Wilson, galardonados este 12 de octubre con el Premio Nobel de Economía, para la subasta de espectro radioeléctrico realizada en el 2017.
El caso de Sutel es un ejemplo de las aplicaciones que pueden tener en la vida diaria, los hallazgos de ambos académicos.
El premio les fue otorgado a estos profesores por mejorar la teoría de las subastas e inventar nuevos formatos de subasta, en beneficio de los vendedores, compradores y contribuyentes de todo el mundo, manifestó el jurado de la Academia Sueca de Ciencias, que otorga esta distinción.
Los galardonados, ambos profesores de la Universidad de Stanford, crearon un concepto que se utiliza para la venta de licencias de frecuencias de telecomunicaciones en Estados Unidos y a los mecanismos de asignación de las franjas horarias de los aeropuertos.
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“Los profesores Roberts y Milgrom son parte de un amplio grupo de economistas que trajo la teoría de juegos a la disciplina económica. Introdujeron esta disciplina al estudio de cómo hacer subastas y más generalmente al problema de cómo diseñar mecanismos para mejorar la interacción y la cooperación entre las partes, en especial en situaciones en que las partes tienen información asimétrica e incompleta”, explicó Bernal Jiménez Chavarría, economista costarricense que estudio en la Universidad de Stanford.
Claudio González Vega, otro economista costarricense que estudio en la Universidad de Stanford, comentó que a pesar de que el trabajo de estos economistas es esencialmente teórico, ha tenido muchas aplicaciones.
Por ejemplo, su teoría de que el comportamiento de clientes de una organización cambia cuando son también dueños estuvo detrás de la transformación de los bancos comunales de FINCA Costa Rica.
“Aplicaciones de sus teorías sobre juegos repetidos y juegos durante los que se aprende están detrás de la noción de que la relación de crédito crea incentivos compatibles para que clientes que no ofrecen garantías paguen préstamos de microfinanzas”, añadió González.
Robert Wilson, de 83 años, demostró, entre otras cosas, que los participantes racionales en una subasta tienden a hacer una oferta inferior a la situación óptima por miedo a pagar en exceso.
Consultado en la conferencia de prensa poco después de que se anunciara el premio, Wilson se mostró encantado con la noticia y dijo que él mismo nunca había participado en una subasta.
“Nunca participé en una subasta (...) Mi esposa me señaló que compramos unas botas de esquí en eBay, supongo que fue una subasta”, dijo.
Paul Milgrom, de 72 años, formuló una teoría más general sobre las subastas, que muestra que ésta genera precios más altos cuando los compradores obtienen información sobre los valores estimados de unos y otros durante la subasta.
Para el último premio Nobel del año, oficialmente llamado Premio del Banco de Suecia en Economía en memoria de Alfred Nobel había varios candidatos, expertos en cuestiones como desigualdades, psicología económica, salud o mercado laboral.
“Las subastas son extremadamente importantes (...) estos nuevos formatos están al servicio de la sociedad en todo el mundo”, dijo el miembro del jurado Peter Fredriksson, en la conferencia de prensa que siguió al anuncio, este 12 de octubre.
Aplicación en subastas en Costa Rica
En el caso de la subasta de espectro radioeléctrico, Glenn Fallas, director de Calidad de Sutel, y quien estuvo al frente de este remate, explicó que hay tres tipos de subastas de múltiples rondas.
La primera es un mecanismo simultáneo de múltiples rondas en los cual los participantes tienen la posibilidad de aumentar sus pujas conforme el desempeño de los otros competidores.
La segunda es la subasta combinatoria de reloj, que fue la que se aplicó en Costa Rica en el 2017.
Con este mecanismo los participantes no definen el precio, sino que hay un precio base y cada ronda es definida en un tiempo, entonces en cada round se aumenta en un porcentaje el precio base dependiendo de la cantidad de competidores y la cantidad de pujas, y los oferentes dicen cuántos bloques de espectro están dispuestos a adquirir con ese precio de ese segmento de tiempo.
Conforme ese precio va aumentando la demanda de los participantes va disminuyendo hasta llegar a un punto en donde ningún participante puede adquirir más espectro porque ya está demostrando el valor real que cada participante le pone al recurso, entonces en ese momento, cuando ya no hay ningún oferente que quiera adquirir más espectro, es cuando se detiene la subasta y se definen los ganadores.
Hay un tercer modelo de subastas por incentivos, que fue la que se utilizó en Estados Unidos.
El espectro radioeléctrico, detalló Fallas, es “la sangre” de las telecomunicaciones móviles, es un recurso escaso y conforme se dan avances tecnológicos se dan más bandas para atender el consumo.
“En Costa Rica el mercado está conformado por tres operadores de red, que serían: el ICE, que es el operador que tiene una mayor proporción de usuarios, Claro y Telefónica que fueron los que ingresaron con la subasta de sobre cerrado realizada en el 2011 y que posterioremente adquirieron más espectro en la subasta del 2017”.
Actualmente, Sutel espera la instrucción de parte del Poder Ejecutivo para la asignación de más espectro radioeléctrico y se usaría de nuevo la teoría de estos profesores en la subasta.
