Óscar Rodríguez. 1 agosto, 2018

Rocío Aguilar, ministra de Hacienda, aceptó que desconocía la falta de los ¢600.000 millones para hacerle frente a la amortización de deuda interna, este año.

El Gobierno envió, este 31 de julio, un presupuesto extraordinario al Congreso y espera que sea aprobado este mes de agosto, pues los bonos vencen antes de finalizar el año.

Rocío Aguilar, ministra de Hacienda. Foto: Melissa Fernández.
Rocío Aguilar, ministra de Hacienda. Foto: Melissa Fernández.

– ¿Cómo ocurrió el faltante de recursos para pagar la deuda interna?

– Al Congreso se le planteó un presupuesto extraordinario del orden de ¢600.000 millones (...) porque hay más vencimientos de la deuda de lo que se presupuestó.

"Una de las razones fue que Hacienda consideró un determinado nivel de canjes (de deuda) por más de ¢300.000 millones y en la práctica apenas han llegado a los ¢88.000 millones.

“El segundo elemento fue que, una vez formulado el presupuesto del 2018, durante el año pasado, en el último trimestre se generaron captaciones por montos a plazos menores a un año, haciendo que quedaran vencimientos para este año sin que estuvieran previstos”.

– ¿Usted sabía del faltante cuando asumió el Ministerio?

– Yo no tenía idea de esa diferencia. Creo que la Tesorería consideró que a través de canjes podría solventar la situación; pero la realidad del mercado no fue esa. Seguimos con un mercado de corto plazo a la expectativa de saber cuál será el resultado de la reforma fiscal.

– ¿Cuándo le informó la Tesorería Nacional sobre la falta de recursos?

– Hace mes y medio, o dos. Estábamos esperando cómo se comportaban los ingresos y si se podía captar algo a más plazo. Cuando vi que no se pudo, empezamos el trámite (para presentar el presupuesto extraordinario).

– En el Congreso la solicitud no cayó muy bien, algunos diputados dijeron...

– Por transparencia me fui y me reuní con los jefes de fracción antes de mandar el presupuesto extraordinario.

“Obviamente, no es con algo que me hubiera gustado llegar, pero es algo que se hereda. Es mi responsabilidad y mi obligación con el propósito de que las amortizaciones se hagan y tengan una base legal”.

– Los ¢600.000 millones son casi 2% de la producción. ¿Estaba previsto dentro de la expectativa del déficit fiscal de este año?

– Sí, porque el saldo de esta deuda ya estaba considerado. Sí tendrá un impacto importante en la variación del presupuesto del 2018, respecto al 2019.

“El presupuesto del 2018 se planteó con una caída en las amortizaciones del año; y un servicio de la deuda que apenas crecía 2%. La menor amortización, a la hora de compararla con el 2019, implicará un crecimiento importante.

“Mi interés es que esto quede solventado en el mes de agosto, porque en setiembre se presenta al Congreso el presupuesto del 2019”.

– ¿El faltante fue un mal cálculo o un error de la anterior Administración?

– No quiero calificarlo. Diría que la premisa del canje no se cumplió y que la captación originalmente prevista, en el 2017, a un plazo mayor, no fue posible hacerla a más de un año.

– ¿La necesidad de recursos es consecuencia de menores canjes o, también, porque la recaudación tributaria se redujo este año?

– El tema de los ingresos será un presupuesto adicional que habrá que plantear para este año, porque los ingresos tributarios están por debajo del presupuesto.

“Entonces, sí debemos pedir una autorización sino se logra revertir la caída, y será con deuda adicional. Esta reestimación se debe trabajar en conjunto con la Contraloría para este año y para el 2019.

“En una primera parte del año, los ingresos estuvieron por debajo de lo previsto en ¢150.000 millones. Si se mantiene la tendencia, (el segundo semestre) serían ¢300.000 millones”.