María Esther Abissi. 5 agosto
Santiago Fernández, chef del Restaurante Silvestre, en Barrio Amón, sirve platillos de cocina local diseñada con productos nacionales. Él afirma que cuando inició con el proyecto, los clientes se mostraban reacios a comer comida típica. Cortesía Restaurante Silvestre/Archivo.
Santiago Fernández, chef del Restaurante Silvestre, en Barrio Amón, sirve platillos de cocina local diseñada con productos nacionales. Él afirma que cuando inició con el proyecto, los clientes se mostraban reacios a comer comida típica. Cortesía Restaurante Silvestre/Archivo.

Dos iniciativas pretenden desarrollar en el país una marca gastronómica a partir de la oferta de los negocios de comida tradicional costarricense y potenciar la gastronomía local como experiencia de viaje para los turistas internacionales.

El Plan Nacional de Gastronomía Sostenible y Saludable fue creado hace ya varios años, sin embargo, a partir del 2010, el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) comenzó a trabajar en incluir la gastronomía local en el plan de desarrollo de la marca país.

La estrategia forma parte de un plan llamado Competitividad del Destino que tiene un fuerte componente de gastronomía tradicional con innovación, aprovechando la oferta de comidas tradicionales propias de cada región del país, según explicó Ruth Alfaro, del departamento de Desarrollo Turístico del ICT.

La idea es que el país pueda desarrollar el turismo gastronómico y una marca propia, tal como han hecho otros países de América Latina como Perú, Colombia y México.

Para esto, el ICT ha preparado capacitaciones de alta cocina por región, con las que se han capacitado a la fecha a 1.124 cocineros y 1.071 baristas del país.

“El énfasis es rescatar las preparaciones de manera gourmet y con innovación. La idea es ofrecer a los negocios recursos y articulaciones con otras empresas para poder ofrecer platillos novedosos”, explicó Alfaro.

Para Alfaro, un hecho que deben aprovechar los negocios es el fuerte posicionamiento que tiene Costa Rica como país turístico, lo que hace que se abra una puerta para que los turistas puedan experimentar también con la gastronomía.

Uno de los negocios gastronómicos que han aprovechado esta iniciativa es el Hotel Presidente, que ofrece cocteles creados a base de frutas nacionales, como el cas, que es además parte de las recetas impartidas en las capacitaciones del ICT.

La idea es que no solo se promueva la gastronomía sino todo el encadenamiento productivo de los negocios de alimentación, desde proveeduría y producción hasta consumo.

La idea es que el país pueda desarrollar el turismo gastronómico y una marca propia, tal como han hecho otros países de América Latina como Perú, Colombia y México. Cortesía Restaurante Silvestre.
La idea es que el país pueda desarrollar el turismo gastronómico y una marca propia, tal como han hecho otros países de América Latina como Perú, Colombia y México. Cortesía Restaurante Silvestre.

Pese a que la propuesta es considerada por el sector como una buena idea, hace falta más.

Para Silvia Duran, Representante de la Cámara Costarricense de Restaurantes y Afines (Cacore), ya han pasado siete años en donde cada año se refleja un crecimiento, pero es hora de innovar para que se impulsen las propuestas y los esfuerzos de los chefs y propietarios.

Para esto, Cacore creó el Laboratorio Gastronómico, una forma de encadenar otras empresas para que, en conjunto con el plan, el negocio de la Gastronomía local se logre posicionar, una tarea que, según los propios cocineros, no es fácil.

Santiago Fernández, chef del Restaurante Silvestre, que sirve platillos de cocina local diseñada con productos nacionales, asegura que cuando inició con el proyecto, los clientes se mostraban reacios a comer comida típica.

“Sin embargo, con el tiempo se dieron cuenta que la cocina local no tenía que ser aburrida, sino al contrario, podía ser buena y de buena calidad”, argumentó Fernández.

Fernández afirmó que una de las cosas más difíciles de la gastronomía local es que demanda trabajar productos de temporada, por lo que los menúes deben estar cambiando constantemente.

Para él, la comida nacional necesita las iniciativas adecuadas y los restaurantes correctos para potenciar el negocio.

“Si se hacen las iniciativas que deben ser, entre tres y cinco años podríamos tener una marca gastronómica. Nos podemos comparar con la gastronomía de otros países, pero necesitamos apoyo y trabajar juntos como sector y como encadenamiento, y también como industria responsable”, afirmó Fernández.

Cacore y el ICT planean para este año desarrollar una Ruta Gastronómica que vinculará los negocios turísticos de las zonas Caribe Norte, Caribe Sur, Guanacaste Norte y Sur, Pacífico Sur y Pacífico Central, Llanuras del norte, Puntarenas, Monteverde y Central destacando la gastronomía típica y la historia detrás de cada plato.