Marvin Barquero. 31 julio
Una de las dos grúas pórticas en Moín, adquiridas en $16 millones, está fuera de servicio desde marzo y no hay información de algún plan de contiengencia, denunció la cámara donde se agrupan las navieras. Foto: Albert Marín.
Una de las dos grúas pórticas en Moín, adquiridas en $16 millones, está fuera de servicio desde marzo y no hay información de algún plan de contiengencia, denunció la cámara donde se agrupan las navieras. Foto: Albert Marín.

Una de las dos grúas pórticas del muelle de Moín, adquiridas ambas en un valor de $16 millones, solo funcionó cerca de dos meses, pues sufrió en marzo pasado el desperfecto de una pieza de enganche de los contenedores, según denunció la Cámara Nacional de Armadores y Agentes de Vapores (NAVE).

Ese gremio dijo que las grúas pasaron por problemas del sistema eléctrico en el segundo semestre el 2017, lo cual se logró solventar y se pusieron en funcionamiento a inicios de este año. Pero en marzo sobrevivino este otro problema, señaló Alfredo Salas. director ejecutivo de NAVE.

Ahora no se sabe ni siquiera cuándo llega el respuesto de la grúa, aseveró el ente de los navieros.

Agregó que ese es solo uno de varios problemas con el servicio en el muelle de Moín, en Limón, los cuales alargan la estadía de los barcos y generan costos adicionales, según denunció NAVE la mañana de este martes 31 de julio.

La organización advirtió también que múltiples gestiones realizadas ante la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) han tenido pocos resultados.

Sin embargo, José Aponte, gerente de Administración Portuaria de Japdeva, negó que haya atrasos en la atención de la carga en el muelle de Moín. “Al momento en que ellos daban su conferencia de prensa, este 31 de julio, de los cinco puestos de atraque que tiene el muelle, cuatro estaba desocupados”, aseguró.

Según Salas, la única grúa que está en funcionamiento lo hace con rendimientos muy variables dependiendo del operador, mientras que la otra está fuera de servicio por el daño mencionado.

Esas grúas tienen capacidad para realizar entre 25 y 30 movimientos por hora y, según lo reportado por Japdeva solo hacen un promedio de 15, por lo cual los problemas de operación se dieron desde el inicio, denunció Salas.

La autoridad portuaria no ha manifestado oficialmente el programa de reactivación de esa grúa o la fecha de arribo del repuesto requerido. “Entendemos que estas variaciones en rendimiento se deben a que los operadores de las grúas se han capacitado simultáneamente con el inicio de operaciones”, señaló Salas.

Agregó que esta grúa está fuera de funcionamiento desde marzo anterior y no se ve ningún plan de contingencia de Japdeva para apurar la traída del respuesto o al menos no se informa a los usuarios sobre lo que se está haciendo.

Aponte explicó que el sistema de enganche de los contenedores de una de las grúas se descompuso y, como eso no está en las vitrinas de las empresas para comprarlo, se fabrica por pedido y se lleva su tiempo. Aseveró que los empresarios ya fueron informados de que la última semana de agosto llega la pieza y se podrá poner en funcionamiento la grúa.

El representante de las navieras también denunció que tiene a disposición cuatro remolcadores, de los cuales solo dos están funcionando actualmente, pues de los restantes uno se encuentra en reparación y el otro constantemente debe retirarse por su mal funcionamiento.

Al respecto, Aponte señaló que cada uno de los dos muelles de Limón (el del centro de la ciudad y el de Moín) se pueden operar perfectamente con dos remolcadores, es decir, los cuatro que tiene Japdeva. Adujo que en casos de emergencia se puede trasladar un remolcador de un muelle al otro, por estar muy cerca. Criticó que la Cámara pide tener más remolcadores de los necesarios, pues el valor de cada uno es de alrededor de $8 millones.

NAVE señaló que estos problemas en el servicio causan atrasos en la atención de los buques y alargan la estadía en el puerto, pero Aponte dijo que este martes, por ejemplo, cada barco que llega se envía a atracar de inmediato.

Un barco genera pérdidas que oscilan entre $15.000 y $50.000 diarios, debido al tiempo adicional que permanece parado en puerto, por el consumo de búnker de la nave, electricidad y diésel por conexión de refrigerados, caídas a muelle de contenedores, almacenajes y además costos adicionales relacionados con la demora en la cadena logística (transporte terrestre, trámites aduanales, etc.), aseveró el comunicado de Nave.

De acuerdo con el representante de la Cámara, hace poco más de un mes los representantes de Nave se reunieron con Greivin Villegas, presidente ejecutivo, y José Aponte, gerente de operaciones de Japdeva y acordaron al menos nueve acciones urgentes para el sector.

Empero, algunas acciones se encuentran pendientes de resolución, por lo cual se solicita a Japdeva mejorar la comunicación con los usuarios, así como informar un plan claro y concreto de solución de los problemas expuestos y declarar un estado de emergencia en los puertos.

Esto permitiría destinar recursos para reparar o reemplazar equipos, autorizar el despacho de carga movilizándola al costado del barco (para agilizar el embarque), autorizar ingreso de equipos privados, entre otras, dijo Salas.

Mientras tanto, agregó, las empresas deben acudir a la contratación de servicios privados para acercar la carga a los costados del barco, explicó Salas. Pero esto genera dos problemas: uno es el aumento en el costo de manejo de la carga, tanto de exportación como de importación, y el otro el atraso en los trámites para pemitir el ingreso de esos equipos al muelle.

NAVE dijo que la situación también está afectando a los transportistas, pues los cabezales deben permanecer más tiempo en Moín con los contenedores pegados.

El gerente portuario de Japdeva rechazó que no haya comunicación con los empresarios. Dijo que cada quincena se confecciona un plan de operación de cada muelle, coordinado con los representantes de las navieras, lo cual significa dos reuniones.

Ese plan se revisa y actualiza dos veces por semana para cada muelle, lo cual significa cuatro encuentros más con los empresarios, dijo Aponte. Por lo tanto, añadió, no se puede decir que no haya comunicación con ellos.