Laura Ávila. 12 enero
Rocket Cartoons debutó en el mercado internacional con su primer proyecto, Ivick Von Salza, una serie animada de 52 capítulos que saltó a la fama gracias a una feria internacional, cuando logró firmar un contrato con Disney Japón. Foto: Archivo LN.

Costa Rica diversifica su modelo de exportación y prueba de ello es el éxito que experimentaron los proyectos de animación digital y videojuegos. Este año 32 empresas generaron $700.000 de acuerdo a los datos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).

La consolidación del sector se reflejó en la participación de las compañías costarricenses en cuatro importantes ferias internacionales: Kidscreen Summit y Game Connection en Estados Unidos, y Cartoon Connection y XDS en Canadá, según comentó Pedro Beirute, gerente general de Procomer.

Ahí las 32 empresas (15 de animación y 17 de videojuegos) que trabajan junto a Procomer, mostraron sus servicios a potenciales clientes como Cartoon Networks, Dreamworks y Electronic Arts. Esta última empresa es una de las más grandes del mundo y distribuye videojuegos para marcas como Nintendo, Xbox o Playstation.

La plataforma que representan las ferias internacionales ha generado importantes frutos para el país desde hace varios años.

Uno de ellos es Rocket Cartoons, que debutó en el mercado internacional con su primer proyecto, Ivick Von Salza, una serie animada de 52 capítulos que saltó a la fama gracias a una feria internacional, cuando logró firmar un contrato con Disney Japón.

La compañía costarricense se posicionó en el mercado internacional y ha logrado contratos con grandes empresas, durante el 2017 los costarricenses diseñaron un especial de 22 minutos para Halloween que se transmitió por Cartoon Network Latinoamérica.

Otro caso de éxito es la empresa Fair Play Labs que firmó un contrato con Microsoft para diseñar el videojuego Color Guardians, que trata de un mundo a blanco y negro que se llena de colores conforme el jugador avanza.

Por su parte, el estudio Headless Chicken Games que desarrolla videojuegos, exportó sus servicios a Bolivia, Estados Unidos y Europa. La compañía diseñó Mundi Nuggets que llegó a 25.000 personas en el país sudamericano.

Además realizó proyectos para Estados Unidos y Europa, sin embargo, por cláusulas de confidencialidad no puede divulgar detalles.

La exportación de estos servicios se ha consolidado gracias a que el país posee tres grandes fortalezas: el talento que poseen los profesionales que satisfacen las expectativas de los clientes, el bilingüismo y la creatividad que les permite crear productos relevantes.

“¿Qué estamos trabajando? En la consolidación del sector, en fortalecer la imagen del país, en diversificación de los mercados, en poder defender la parte creativa de las creaciones, darle un valor a la propiedad intelectual”, agregó Beirute.

Los principales mercados para la exportación de estos servicios son Estados Unidos y Canadá, pero la meta es llevar proyectos hasta Europa y Asia. Si bien es cierto que Procomer tiene mapeada una treintena de empresas, existen más emprendimientos y freelancers en el país.

Encadenamientos

Los proyectos de animación digital y videojuegos tienen la fortaleza de empatarse con otros sectores a lo largo de la cadena de valor. Lo que permite hacer videos sobre procedimientos médicos o animaciones para mostrar los resultados de un proyecto inmobiliario.

Los videojuegos también se están aliando con la educación mediante el e learning y el e gaming.

Duolingo es un ejemplo de cómo los usuarios pueden aprender un idioma a través de un juego, si bien es cierto que esa plataforma no es nacional, ya se están replicando modelos nacionales.

“En estos momentos es una industria relevante por la rentabilidad, el proceso de producción tarda, pero el valor agregado del producto es bastante y la rentabilidad es mayor”, agregó Beirute.

Según él lo que se cobra por un proyecto de animación o un videojuego, equivale a un servicio de tecnología de la información, si el producto está relacionado con propiedad intelectual –es decir, cuando se gesta desde cero– el valor aumenta.

La música, una aliada del sector

La producción de una serie animada o un videojuego requiere de un amplio trabajo que conlleva múltiples tareas como programación, diseño de arte, correcciones, elaboración de guión y diseño de personajes.

Sin embargo, el trabajo no se queda ahí. Uno de los procesos más importantes es la construcción de la parte sonora, donde entra en juego la composición de la música, la interpretación de la obra y la elaboración de todos los efectos de sonido.

La empresa de videojuegos Headless Chicken Games y el estudio de animación e ilustración Osopez, producen la parte sonora con talento nacional, específicamente con el estudio La Cabina.

Desde el 2016 Headles Chicken Games trabaja con estos músicos nacionales, anteriormente acudía a profesionales de Colombia, Inglaterra y Estados Unidos, lo que representaba un costo de hasta un 75% más en la contratación del servicio.

“En videojuegos cuando nos contratan para composición, hay que proponer una estética, la dirección la da el autor del videojuego, al igual que en una película tiene una perspectiva de cómo quiere que suene y se negocia”, comentó Carlos Aguilar, ingeniero en sonido y músico de La Cabina.

El proceso en este caso no es lineal pues la música debe sonar de acuerdo a la etapa en la que se encuentre el juego y debe apelar a las emociones del jugador.

Este es un ejemplo de cómo el sector de videojuegos puede convertirse en una novedosa opción de trabajo para los músicos.

La Cabina emplea a cinco colaboradores: Carlos Aguilar, diseñador sonoro con estudios en interpretación de guitarra de la Universidad de Costa Rica (UCR); Daniel Alarcón, ingeniero de sonido y músico autodidacta; Ivan Barquero, percusionista y director de orquesta; Arturo Pineda, diseñador sonoro; y Sebastián Gutiérrez, editor de sonido.

En el 2018 la empresa realizó cinco proyectos relacionados con el sector de animación digital y videojuegos.