
Las importaciones de productos lácteos provenientes de Estados Unidos, como queso y leche, especialmente, registró un fuerte incremento el año pasado, favorecidas por la desgravación arancelaria establecida en un tratado comercial suscrito por ambos países.
A esta situación se une que los precios de estos productos en Costa Rica son comparativamente altos en relación con los estadounidenses, según un informe del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA).
Desde el 1.º de enero del 2025, todos los productos lácteos traídos desde Estados Unidos entran con 0% de impuesto, según el tratado de libre comercio entre Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (DR-Cafta).
Las importaciones de queso fueron las que más crecieron hasta noviembre del 2025, según datos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).
Desde 2015, año previo al inicio de la desgravación, hasta 2025, las importaciones de ese producto crecieron 480%, al pasar de $9 millones a $52,5 millones en ese lapso.
A nivel general, el total de importaciones de lácteos desde el país norteamericano creció 436% en ese periodo. En 2015, totalizaron $12,98 millones y para el 2025 el dato se disparó a $69,65 millones.
El DR-Cafta entró en vigencia en Costa Rica el 1.º de enero del 2009. Sin embargo, el acuerdo estableció una desgravación arancelaria total para los productos lácteos a un plazo de 20 años a partir del 2006.
Durante la primera década, estos artículos ingresaron con un arancel fijo del 66%. Luego se ajustaría cada 1.º de enero a partir del año 11, es decir, entre 2016 y 2025, con una reducción calculada en 10 etapas anuales iguales de 6,6%, teniendo como referencia el 66% inicial. Al finalizar el proceso, el arancel quedó en 0%.
EE. UU. confirma aumento
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), en la Guía Anual del Exportador hacia Costa Rica, publicada el 31 de diciembre pasado, se refirió a los productos lácteos como artículos con un récord de exportación hacia nuestro país, con un crecimiento de más del 40% en 2024.
El USDA, además, indicó que “los consumidores costarricenses siguen buscando nuevos productos lácteos, debido a los precios locales comparativamente altos”.
Por otra parte, agregó que los requisitos de registro de nuevas instalaciones y productos de EE. UU. en el mercado se simplificaron “significativamente” en mayo del 2025, abriendo nuevas posibilidades para los productores y exportadores de ese país.
Entre las ventajas comerciales que destaca de Costa Rica, el USDA refiere el acceso libre de aranceles bajo el DR-Cafta y que el país cuenta con un sistema de registro de productos en línea, el cual ha reducido los tiempos de registro para nuevos rubros importados.
El documento reveló que Estados Unidos es el principal suplidor de alimentos y productos agrícolas importados para el mercado costarricense. En el 2024, estas importaciones significaron $2.134 millones.
El Ministerio de Comercio Exterior (Comex) consideró que la importación de productos lácteos permite equilibrar el bienestar del consumidor y la competitividad de la industria alimentaria.
En respuesta a este diario, la entidad indicó que estas importaciones complementan la producción nacional y permiten a los sectores productivos contar con insumos esenciales −como mantequilla, queso rallado y leche en polvo− necesarios para el desarrollo de diversos productos alimenticios.
El Comex confirmó que en el caso específico de Estados Unidos, las importaciones se concentran principalmente en ciertos tipos de quesos.
Además, calificó de “moderado” el crecimiento de estas compras durante el 2025, debido a que representó aproximadamente la mitad del incremento promedio registrado en los cuatro años anteriores.
Erick Montero, director ejecutivo de la Cámara Nacional de Productores de Leche, indicó que se encuentran procesando la información de las importaciones de lácteos provenientes de EE. UU. al cierre del 2025, razón por la que no emitirían comentarios en este momento.
Quesos encabezan
Los datos de Procomer, actualizados a noviembre del 2025, registran que las importaciones de lácteos desde Estados Unidos ascendieron a $69,5 millones, es decir, el 62% de las compras totales de estos productos en el exterior.
Los principales productos importados son quesos, con un estimado de $52,5 millones equivalentes al 75% del total.
Otros artículos son leche deslactosada ($6,18 millones), mantequilla ($5,3 millones) y leche y nata concentrada ($2,95 millones), entre otros.
Queso mozzarella
Álvaro Monge, especialista en comercio internacional con énfasis en productos agropecuarios, explicó que el aumento de las importaciones es más notorio en el sector de servicios de alimentación (food services) y no en el comercio minorista (retail), debido a que las empresas comercializadoras son las que han incrementado sus capacidades de importación desde EE. UU.
Este contexto, de acuerdo con Monge, ha beneficiado a las franquicias, hoteles y restaurantes. Esto ha incrementado la cantidad de importadores, algo que considera que se ajustará con el tiempo.
Monge indicó que el principal producto importado es el queso mozzarella, que va dirigido principalmente al sector de hoteles y restaurantes. Mencionó que las empresas de lácteos nacionales han apostado a importar quesos, en donde no son competitivas.
En mayo pasado, La Nación publicó que la empresa Dos Pinos vende este tipo de queso en el país, importado desde Estados Unidos. La cooperativa prefirió no responder al respecto. De igual manera, en esta ocasión se excusó de conceder entrevistas al señalar que debía atender eventos internos.
Monge estimó que durante el 2026 se verá un aumento de los productos lácteos estadounidenses en los supermercados. Este medio solicitó comentarios a las cadenas Walmart y PriceSmart; se continúa a la espera de respuesta.
En el caso de Automercado, la cadena no identificó a la persona vocera para atender las consultas.
Restaurantes confirman importaciones
Mauricio Rodríguez, presidente de la Cámara Costarricense de Restaurantes (Cacore), confirmó que con la desgravación arancelaria surgió la oportunidad de importar productos lácteos a precios más competitivos desde diferentes partes del mundo.
“Andamos buscando opciones con mejores precios y se nos abre una ventana para importar desde el exterior; los lácteos en Costa Rica siempre han sido caros. Esto nos ayuda a bajar un poco el nivel de precios a los consumidores”, indicó Rodríguez.
Fortalecer la producción nacional
La Cámara de Comercio Exterior (Crecex) afirmó que este resultado era previsible con el proceso de desgravación arancelaria fijado en el DR-Cafta.
Rodnney Salazar, presidente de la gremial, planteó que el sector lácteo nacional había venido señalando desde el año pasado que se encontraba preparándose para afrontar este escenario, en un marco de sana competencia y con pleno conocimiento de las reglas del comercio internacional pactadas.
Crecex opinó que el desafío actual pasa por fortalecer la competitividad, la innovación y el valor agregado, así como por acompañar a los productores nacionales en una lectura estratégica de largo plazo que permita aprovechar oportunidades sin desconocer los retos que plantea la apertura comercial.
Carolina Palma, socia líder de Impuestos Indirectos de Deloitte Centroamérica, Panamá y República Dominicana, dijo que junto al aumento de las importaciones de lácteos, ha crecido el consumo en Costa Rica.
Palma comentó que en 2022 el consumo per cápita fue de 171 litros al año y en 2025 este superó los 220 litros por persona al año.
La vocera de Deloitte también destacó el incremento de las exportaciones desde Costa Rica. Crecex las estima en $640.000 durante el 2025 frente a $268.000 en 2023.
“Es importante fortalecer el sector, una industria que es muy relevante para Costa Rica, y esto no se logra cerrando los mercados del país, sino mediante facilitación, fortalecimiento y apoyo al exportador”, recomendó Palma.
Asociación de consumidores: proceso fue lento
Juan Ricardo Fernández, presidente de la Asociación de Consumidores Libres, planteó que el beneficio con la desgravación a los lácteos estadounidenses ha sido "excesivamente lento".
“Durante dos décadas, los consumidores costarricenses han pagado precios artificialmente altos debido a barreras proteccionistas que solo beneficiaron a grupos de presión específicos, a expensas del poder adquisitivo de las familias”, señaló Fernández.
Sin embargo, indicó que este incremento en las importaciones refleja que el mercado está ajustándose para servir mejor a las necesidades más urgentes de los consumidores, que es la base del progreso económico.
Fernández dijo que la teoría y la historia económica demuestran que la liberalización comercial unilateral es siempre conveniente para países pequeños como Costa Rica, ya que mejora el bienestar general de forma inmediata.
“Aquellos que temen a la competencia suelen olvidar que la protección estatal a un sector no es más que un privilegio otorgado a una minoría, financiado por el resto de la sociedad a través de precios más caros.
“La verdadera justicia social no es proteger al productor ineficiente, sino permitir que el ciudadano común acceda a la mayor cantidad de bienes con el fruto de su trabajo”, concluyó Fernández.
