
El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), creado para proteger a los ahorrantes en caso de una debacle en una entidad financiera cuya solvencia no alcance para cubrir hasta ¢6 millones a cada cliente, difícilmente alcanzaría su nivel óptimo bajo las condiciones de recaudación actuales.
Así se desprende de una discusión durante la sesión 6317-2026 de la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR), en el marco de la presentación del Informe Anual de Gestión del Fondo de Garantía de Depósitos de 2025.
Ana Rita Mora, directora del FGD, comentó que la ley establece que el nivel de estabilidad no puede ser inferior al 5% de los depósitos garantizados del sistema financiero, por lo que desarrollaron una metodología para evaluar este rubro.
Según detalló, el estudio, desarrollado junto con el Departamento de Investigación Económica, arrojó que con los parámetros actuales de recaudación no hay una posibilidad real de alcanzar ese nivel de maduración en el fondo.
“(...) la determinación es que no existe un escenario probable en el cual el Fondo alcance ese nivel de estabilidad y, por lo tanto, lo que indica la ley en este informe es qué debe hacerse para que el administrador pueda proponer nuevos parámetros”, comentó Mora.
Róger Madrigal, presidente del Banco Central, replicó que en algún momento se habló de que tardaría unos 42 años en lograrse. “Yo lo que había entendido era que se requería de mucho tiempo para alcanzar ese nivel, no que no es posible”, señaló.
Mora respondió diciendo que al inicio se hablaba de esa cantidad de años porque no había un estudio realmente detallado, pero que con los números actuales del fondo y el trabajo de investigación no se identifica un escenario probable para alcanzarlo.
La única alternativa que se mencionó tardaría más de 50 años, aunque bajo la condición de que no suceda ninguna eventualidad que implique el uso del instrumento durante ese lapso. No obstante, Alonso Alfaro, economista jefe del Banco Central, enfatizó en que la probabilidad de que no ocurra ningún evento es prácticamente cero.
“(...) hay una probabilidad de que haya algún fallo en el que tenga que utilizarse el Fondo de Garantía de Depósitos, y eso hace que no se pueda, en un plazo razonable, llevar a la situación de estabilidad”, expresó Alfaro.
Actualmente, la normativa establece que el porcentaje de contribución que realizan las entidades financieras al FGD no puede exceder el 0,15% de los depósitos garantizados de sus clientes al año.
En ese sentido, Mora manifestó que el nivel de estabilidad del fondo es de ¢50 por cada ¢1.000 depositados en el sistema y que, actualmente, lo que se cobra al año son ¢1,5 por cada ¢1.000.
“Entonces es 0,15% de los depósitos garantizados y el nivel de estabilidad se alcanza cuando tengamos el 5% de los depósitos garantizados. Entonces, ahí podemos darnos una idea: ese ritmo de acumulación es bastante lento, es muy bajo”, agregó Mora.
El fondo de garantía recibe contribuciones de la banca pública y privada; cooperativas, financieras y Caja de ANDE, todas supervisadas por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).
El instrumento gestiona tres compartimentos en los cuales se integran los recursos de las instituciones aportantes. Estos se distribuyen según la naturaleza de cada una de las entidades.
Uno está integrado por los bancos estatales y el Banco Popular, otro por los bancos privados y las empresas financieras no bancarias, y un tercero por las cooperativas de ahorro y crédito, asociaciones solidaristas supervisadas por Sugef y la Caja de ANDE.
El Fondo garantiza hasta ¢6 millones de los depósitos de personas físicas y jurídicas en cuentas mantenidas en entidades registradas y supervisadas. Cubre exclusivamente el monto principal, no los intereses. De momento, el mecanismo no se ha implementado.
Al 31 de enero pasado, los depósitos garantizados ascendieron a los ¢4,9 billones y pertenecen a 9,29 millones de depositantes. La Nación consultó al BCCR sobre este tema desde el lunes 20 de abril; sin embargo, no obtuvo respuesta.
Este mecanismo se activa únicamente si es autorizado su uso por el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) y si la entidad se encuentra en proceso de resolución y no hay una alternativa para resarcir a los ahorrantes.
¿Qué dicen los bancos?
Luis Ortiz, asesor legal de la Cámara de Bancos e Instituciones Financieras, comentó que este tipo de fondos siempre requieren tiempo para ser viables y que parten de la premisa de que las crisis bancarias son eventos extraordinarios.
Sobre la aceleración del nivel de maduración del FGD, Ortiz destacó que, en sus primeras versiones, el proyecto de ley que creó el instrumento preveía la aportación de un capital semilla.
“A partir de los datos comentados en el acta del Banco Central y del tiempo aproximado que se presume tardaría el FGD para su capitalización, quizás valdría la pena retomar esa discusión”, comentó Ortiz.
Por su parte, Edna Camacho, asesora económica de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), dijo que no cuentan con elementos de juicio suficientes para valorar la viabilidad real del fondo y que no conocen cuál es el nivel óptimo considerado por la Administración del FGD.
“Consideramos que si eventualmente las autoridades propusieran mayores aportes al Fondo, es importante que se realice una evaluación integral de la capacidad financiera de los bancos, tomando en cuenta otras cargas adicionales que actualmente pesan sobre los bancos”, explicó Camacho.
La asesora de la ABC agregó que entre las cargas que pesan están las parafiscales, el peaje bancario —aporte obligatorio que los bancos privados deben transferir al Sistema de Banca para el Desarrollo— y el encaje mínimo legal.
Patrimonio crece
El Fondo de Garantía inició sus operaciones en 2021 con 41 entidades contribuyentes; sin embargo, al cierre de diciembre de 2025 registró 36 entidades activas debido a la salida de varios participantes del sistema.
Al final del año pasado, el patrimonio ascendía a ¢20.482 millones, creciendo en ¢6.499 millones en comparación con 2024. En términos porcentuales, el aumento fue del 46,4%.
Pese a ese crecimiento, al cierre de 2025, el patrimonio del Fondo representó el 0,42% del total de depósitos garantizados. El nivel óptimo establecido es del 5%.
En la sesión de la Directiva del BCCR, Mora destacó que las contribuciones al instrumento iniciaron en 2021, con un primer aporte de ¢1.097 millones, hasta alcanzar el nivel actual que supera los ¢20.000 millones acumulados.
Las contribuciones recibidas por el FGD en 2025 fueron de ¢5.047 millones, de los cuales la banca pública aportó 58%; los privados el 31% y las cooperativas el 11% restante, de acuerdo con información del Banco Central.
Por compartimento, la banca pública acumula ¢12.339 millones; mientras, los privados suman ¢5.846 millones y las cooperativas ¢2.438 millones. En todos los casos, los pagos anuales se han mantenido relativamente estables.
